Es lo que hay
El nunca valorado Quintana


Publicado el 05/10/2026 a las 05:00
El sábado dio sus últimas pedaladas como ciclista profesional Nairo Alexander Quintana. Lo hizo a los 36 años, con el maillot del Movistar Team en el Giro della Emilia, una clásica italiana. Con su retirada, la estructura de Eusebio Unzué pierde al tercer hombre más ganador en las más de cuatro décadas de historia del equipo junto con Miguel Induráin y Alejandro Valverde. Con su marcha el ciclismo pierde a uno de los mejores escaladores de todos los tiempos. Es la suya una figura a la que, a pesar de sus 53 victorias en toda su trayectoria, del Giro y la Vuelta que figuran en su palmarés, de la colección de cimas míticas que atesora, no ha sido valorada en su justa medida.
En el momento de su retirada, la figura de Nairo Quintana adquiere su verdadero relieve si se tienen en cuenta factores que le han acompañado a lo largo de toda su trayectoria hasta forjar su carácter y leyenda.
A Quintana, que proviene de una familia muy humilde de Cómbita en la provincia colombiana de Boyacá, nadie le ha regalado nada en su carrera como ciclista. Primero, para abrir a golpes, con hechos, la puerta del ciclismo profesional en Europa. Lo consiguió a base de trabajar duro, y de marcar la diferencia en las ascensiones. No le bastó con ganar el Tour del Porvenir de 2009, tardó tres años hasta que Movistar le reclutó.
Quintana tuvo que hacerse un hueco en un equipo en el que el líder máximo e intocable era Alejandro Valverde, con el que convivía la apuesta de Unzué del momento. Llámese Karpets, Intxausti... hasta que en 2018 reunió bajo un mismo maillot a Valverde, Landa y Carapaz en un ecosistema de liderazgo que acabó resultando inhabitable, y optó por emigrar al Arkea.
Quintana además ha tenido que pelear contra la física. Con su 1,67 y menos de 60 kilos ha sido capaz de ser competitivo y de ganar en un ciclismo que tortura a los escaladores en el plano. Con líderes completos como Froome, o escaladores que contrarrelojeaban mucho más que él, como Contador. O estructuras millonarias como Sky, que con su manera de correr (ritmo-control-bloqueo) acababan matando las carreras.
Y además Quintana ha soportado sobre sus hombros las grandes expectativas creadas en su Colombia, con una afición apasionada y unos medios implacables. Y, a pesar de todos esto, ha sido competitivo durante más de 17 años.