Editorial
Francia, sin alternativas a la ira
Una clase política ensimismada en la precampaña para las presidenciales se muestra incapaz de dar respuesta al malestar y a la grave crisis financiera que incendia el país galo

Publicado el 05/10/2026 a las 05:00
Francia afronta la reanudación a partir de mañana del episodio de protestas estudiantiles que comenzó a finales de septiembre en la periferia de la capital y se ha extendido a cientos de liceos en todo el país. Las fuerzas parlamentarias han condenado los inadmisibles estallidos de violencia contra docentes, fuerzas de seguridad y bienes públicos. La respuesta del Gobierno, por su parte, no se libra de críticas desde el estamento judicial por exceso de fuerza policial contra menores. Lejos de anunciar medidas para contrarrestar la movilización de los alumnos por la degradación de las condiciones de la enseñanza, el Ejecutivo alumbra iniciativas represivas, como culpar de los daños a cualquiera que se localice en las inmediaciones de disturbios, o cobrar a los padres los desperfectos.
El hachazo social que introduce el proyecto de Presupuestos para 2027, presentado el jueves por el primer ministro, tampoco aporta esperanza de solución a corto plazo para unos institutos infradotados, con aulas abarrotadas y falta de profesores en el 60% de los centros. El hecho de que el país vecino viva de forma cíclica explosiones de malestar no desacredita sin más los motivos, que un 62% de los ciudadanos considera merecedores de atención.
Con el objetivo de conseguir recortes por 43.000 millones, que en el mejor de los casos dejarían el déficit público todavía en un abultado 5%, Lecornu plantea reducir empleo y congelar salarios en el sector público, no revalorizar las pensiones superiores a 1.260 euros y reducir las ayudas a los colectivos más desfavorecidos. A siete meses de las elecciones presidenciales, las fuerzas políticas se ensimisman en una larguísima precampaña que sólo atiende a las encuestas.
La perspectiva de que los dos candidatos en cabeza, Marine Le Pen en la ultraderecha y Jean-Luc Mélenchon en la extrema izquierda, lleguen a disputar la segunda vuelta de mayo encuentra a los socialistas y al macronismo divididos y, peor aún, sin propuestas para aplacar la ira en las calles. Tampoco para contener la arremetida de los mercados contra los bonos o una eventual intervención del BCE.