Baloncesto

Un bote de superación

El deporte y la diversión siempre han ido de la mano. Una actividad que desde el lunes disfrutan cinco deportistas con discapacidad en el primer Club de Baloncesto en Silla de Ruedas de Navarra

Ariane Sarategui, Dimitri Mashkin, Adrián Vela y Fredi Rojas practican el bote con su entrenador, Alberto Zudaire ( último en la fila)
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Ariane Sarategui, Dimitri Mashkin, Adrián Vela y Fredi Rojas practican el bote con su entrenador, Alberto Zudaire ( último en la fila)
Ariane Sarategui, Dimitri Mashkin, Adrián Vela y Fredi Rojas practican el bote con su entrenador, Alberto Zudaire ( último en la fila)

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Laura Villanueva

Actualizado el 16/02/2022 a las 07:49

Aprender y sentirse libres. Una manera de disfrutar contagiosa y sincera, que no duda ante las dificultades y esboza sonrisas de superación. Adrián Vela, Fredy Rojas, Ariane Zaratiegui Chasco y Dimitri Mashkin realizaron el lunes su segundo entrenamiento de baloncesto en silla de ruedas, siendo capaces de disfrutar del caótico devenir de una vida cuyo adjetivo es el cambio.

El Club de Baloncesto en Silla de Ruedas de Navarra lo han creado Alberto Zudaire y María del Puerto, presidente y secretaria del club, y hermano y madre de Beatriz Zudaire, la imagen navarra del baloncesto en silla de ruedas. La jugadora de 22 años es la base del UCAM Murcia y en diciembre ganó la medalla de bronce con la Selección Española en el Europeo de Madrid. “El proyecto está inspirado en ella porque hemos vivido juntos todos los procesos. Ha sido difícil asumir que para poder jugar se tenía que ir de aquí, algo que no queremos para otras personas con discapacidad. Queremos que tengan las mismas oportunidades que el resto, que puedan elegir entre un gran abanico de actividades”, cuenta Alberto Zudaire.

El club apareció en la vida de los cinco deportistas cuando ni siquiera lo esperaban. “Queremos ser una oferta deportiva y una oportunidad. No abarcaremos solo el baloncesto, es el deporte base, y nuestro objetivo es ser un club deportivo donde tengan cabida todas las aficiones. Nos hemos ubicado aquí porque Alberto es entrenador, pero si alguien quiere hacer ciclismo adaptado le ayudaremos, haremos todo lo que esté en nuestras manos”, añade Puerto, madre de Beatriz y secretaria del club.

SER UN APOYO

El recorrido no ha sido fácil. La iniciativa comenzó sin polideportivo, sin sillas y sin alumnos, pero gracias al patrocinio de la Fundación Induráin crearán una escuela para que adultos y jóvenes entrenen. “Descubriremos sus aficiones y necesidades y les ayudaremos para que sean más independientes”, cuenta Puerto.

Hace dos semanas iniciaron el proyecto en el Polideportivo de la Rochapea. “Hemos organizado entrenamientos y en un futuro, si se puede, competiremos. Ahora tenemos a cinco deportistas, no les conocíamos, y algunos son pioneros en el baloncesto, pero está siendo genial. Lo hemos logrado gracias a las ayudas”, dice Zudaire. El valor de una silla de ruedas adaptada para jugar ronda los 2.500 euros. “Íbamos a empezar con la antigua silla de Bea, pero no era suficiente y hemos conseguido más. Dos nos las ha cedido el Club Zuzenak, tres han llegado de Valladolid y dos vendrán de San Sebastián y Bilbao. Estamos muy agradecidos”, añade.

Los materiales los han adaptado a cada jugador con cintas y correas. “Ellos tienen que sentirse cómodos, es complicado, aunque esperamos hacer sillas pronto”, dice Zudaire.

Los entrenamientos tienen una parte física y otra técnica, al mando de Zudaire y Eliseo Jiménez. “Él tiene todos los títulos posibles en el baloncesto a pie, es una eminencia, aunque no lo reconozca, y me ayuda mucho. Yo conozco el baloncesto en silla de ruedas y juntos queremos que disfruten”, añade.

Un objetivo que ya han conseguido. “Me daba vergüenza porque nunca había jugado, pero estoy muy contenta, ya quiero competir. Ojalá vengan más personas a entrenar con nosotros”, dice Ariane Sarategui, de 17 años.

Con ella juega Adrián Vela, de 36 años, el primero que se animó. “Yo hacía tenis y cuando se cayó Ipartenis me quedé sin nada, así que esto es una oportunidad increíble para nosotros. Yo conocía a la familia Zudaire, jugué con Bea en Zuzenak, y les agradezco esto”. Él animó a Dimitri Mashkin, de 37 años. “Nunca había jugado a baloncesto en la silla y estoy encantado, el deporte para mí es la vida. Hago tenis y ciclismo, pero esto es diferente, lo estoy disfrutando mucho”.

Fredi Rojas, de 46 años, es el más veterano del equipo. “Yo practiqué deporte en Colombia y esto me ayuda a desconectar, a conocer gente y a superarme a mi mismo. Es importante tener a alguien con quien compartir pasiones y aficiones”, cuenta.

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