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Baloncesto

Álex Calvo, base del Valle de Egüés: “Me imaginé jugando el primer partido mil veces”

El base de 29 años, Álex Calvo, hace balance de sus ocho meses de lesión, después de fracturarse el tendón de Aquiles en el último partido de la temporada pasada

Ampliar Álex Calvo en el Polideportivo Maristas, pista en la que entrena con el Valle de Egüés
Álex Calvo en el Polideportivo Maristas, pista en la que entrena con el Valle de Egüés jesús caso
Publicado el 06/01/2022 a las 06:00
Pamplona, 2 de mayo de 2021. El Valle de Egüés se enfrenta al Logrobasket, y Álex Calvo (septiembre de 1991) se retira lesionado por un dolor en el tendón de Aquiles. Desde entonces, Calvo aprende a vivir y jugar con un tendón “más duro” que el otro y doscientos veinte días después ha retomado lo que más le gusta, el baloncesto.
¿Fue consciente de la gravedad en el momento que notó la lesión?
En cuanto me lo hice, lo noté tan fuerte que no pude dudar. Sabía que me lo había partido.
¿Qué se siente cuando se rompe el tendón de Aquiles?
Algo muy denteroso, se escuchó en todo el pabellón. En cuanto lo noté me caí directo al suelo, me giré, miré al banquillo y le dije al fisio: tendón. El chasquido fue lo peor, aunque también notar que se me separaba el tobillo. Lo único que quería era sentarme en el banquillo, que se acabara la temporada y que mi equipo ganase.
Define ese momento.
Mi ánimo cayó en picado. Sabía que era una lesión grave y que iba a estar mucho tiempo parado, fue muy duro. Me apoyé en el banco, con las caras de los compañeros totalmente dobladas, y se me revolvió el estómago. El shock me duró un par de días.
¿Siente miedo a realizar el movimiento que provocó la fractura?
No, creo que soy un poco inconsciente para esas cosas. La recuperación la he hecho con normalidad, creyendo en mi cuerpo y entendiendo que la lesión no dependía de mí. Es un gesto que creo que ahora sigo haciendo, igual con menos explosividad, pero no lo he desechado. Es una zancada que me gusta y que me da ventaja.
¿Cómo ha ido la recuperación? ¿Qué ha sido lo más duro?
Lo peor ha sido la escayola y la bota, eran muy aparatosas, pero no me puedo quejar de nada. Ha ido todo muy rápido y he disfrutado de cada etapa, de cada historia. Los primeros días fueron muy duros, se te pasan por la cabeza muchas cosas, y después de la operación eres totalmente dependiente, pero empecé la rehabilitación rápido. Me fijé en la cabeza el propósito de volver y no me permití pensar en nada más.
¿Se agarró a algo durante la lesión?
A poder disfrutar de otras cosas. Me ayudó mucho estar en ZENTRUM, allí me preparé con Iker Alonso y Jurdan Mendigutxia, trabajé duro y si lo he sacado es gracias a ellos. Además, como siempre les digo a los chavales con los que trabajo, hay que aprovechar los momentos de dificultad para crecer, no hay que quedarse en lo malo, usar la motivación para seguir mejorando. Era un buen momento para aplicarme el cuento y demostrar que creo en ese pensamiento.
Un aspecto positivo de esos meses.
El tiempo que he tenido y la confianza y la capacidad de aprender de lo que me ha pasado, tenía que entender que la rotura no dependió de mí.
¿Le ha reforzado a nivel personal?
Sí, he superado una barrera y he entendido que era algo pasajero, hay situaciones mucho más difíciles. Lo importante es ser realista.
¿Qué sintió el 6 de diciembre al saltar a jugar, tras ocho meses de parón?
Una explosión de ganas acumuladas. No pegué ojo esa noche, tenía mucha confianza en mí mismo y sentí la alegría de todo el equipo. Esa semana me dieron el alta en ZENTRUM y cuando salté a calentar enchufaba todo, resultó ser un partido increíble.
¿Cuántas veces había soñado con ese momento?
Muchísimas. No soy capaz de poner la mente en pause y me imaginé jugando el partido mil veces, había repetido en mi cabeza muchas veces los tiros que hice.
¿Algún comentario, imagen o recuerdo de sus primeros minutos en la cancha?
Más que una imagen, fue la sensación de tener la confianza de que iba a meter todo, de que estaba en mi sitio otra vez y de que me sentía cómodo. La pista era mi casa, fue incluso algo excesivo porque luego no he podido volver a recuperar esa sensación que tuve.
¿Se acordó de alguien?
Del centro de recuperación y del proceso que seguía con ellos cada vez que avanzaba un paso o de la confianza que me daban para dar otro más grande. Es difícil, no sabes cómo te va a responder el cuerpo, pero yo tenía muchas ganas de que viesen que estaba bien. Cada vez que iba con ellos era mejor, incluso me preguntaban un par de veces si me dolía algo y yo les decía que no, pero volvían a insistir, yo creo que se pensaban que no era verdad. Siempre les decía que estaba muy bien entrenando y se demostró en el partido, estuve muy acertado. Cuando acabó le mandé un mensaje a Iker Alonso.
¿Qué ponía?
Los números que había conseguido, tenía la espina de demostrarle que mis sensaciones eran de verdad y que todo había sido gracias a mi empeño y a su profesionalidad.
Ha sido clave para su equipo en los cuatro partidos que ha jugado. ¿Cómo está su confianza?
Yo me siento importante y quiero contribuir a superar la mala racha que ha pasado el equipo. Tenemos una falta muy importante de rotación interior y eso pesa mucho en los partidos, aunque hemos sido capaces de pelear bien contra grandes rivales.
¿Y a nivel físico?
Me encuentro bien, aunque a nivel de ritmo lo estoy notando más ahora. Llevé a cabo un proceso muy explosivo para llegar a esa fecha, pero mantener la continuidad, tras haber dejado ya ZENTRUM, me está costando un poco. Tengo buenas sensaciones y creo que puedo aportar mucho al equipo, aunque tengo que ser consciente de que mantener el nivel del primer partido es difícil. Además, tengo que encontrar mi sitio en un equipo en el que no he estado durante siete meses.
¿Qué ha aprendido en estos 220 días de parón?
La importancia de ponerse un objetivo y de tener ganas de pelear. Es una parte del proceso que aún debo continuar, ahora que he empezado a jugar tengo que encontrar otra motivación con la que rendir al 100%. También me quedo con la capacidad que he sacado de disfrutar de las dificultades, enfocándolas en el buen sentido.
Un consejo para alguien que esté en una situación similar.
Que intenten disfrutar de cada etapa, que se puede, incluso cuando bajas el ritmo. Encontrar nuevas pasiones o recuperar la emoción de otras que igual habías dejado olvidadas. Hay que pensar que es una oportunidad para dedicarte más tiempo y para aprender ejercicios. Yo he entendido como me desplazo, cómo soy de rápido o cuáles son mis puntos fuertes. Es una limitación, pero de todo se aprende.
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