Mundial de Budapest
Las estrellas del atletismo más cercanas
A 2.000 km. de Madrid, donde ebullía el escándalo de Rubiales, el atletismo ratificaba que es un oasis por la cercanía de sus figuras, la igualdad de tirón mediático entre hombres y mujeres y los discursos reinvidicativos de las medallas de oro


Publicado el 03/09/2023 a las 06:00
Hace una semana, se apagaban las luces del Nemzeti Atlétikai Központ de Budapest después de haber acogido durante 10 días (del 18 al 27 de agosto) el mayor evento de atletismo del planeta, el Mundial. Los expertos lo han considerado uno de los torneos de más nivel de los celebrados, con un desfile de figuras de todos los países. 2.100 atletas de 195 procedencias, 400.000 espectadores entre todas las jornadas, 47 nacionalidades en los podios... Los números hablan por sí solos de la universalidad del acontecimiento deportivo de la capital húngara. Vivir en primera línea un Mundial es algo que marca y más si se comprueba que las leyendas que pasarán a la historia con sus carreras, sus saltos y sus lanzamientos son personas accesibles en su mayoría, cercanas y dispuestas a atender siempre a los medios y a la afición.
Mientras en España la repercusión de las gestas de los y las atletas era reducida, ocurría a la inversa en Budapest con los partidos de fútbol que copan la información deportiva. Apenas se comenta entre la veintena de enviados especiales la actualidad futbolística, ni siquiera cuando estalla la bomba de Luis Rubiales y su penosa actitud con las campeonas del mundo. Resulta curioso vivir el contraste entre el nefasto episodio del presidente de la Federación Española de Fútbol que se cuenta minuto a minuto a 2.000 kilómetros y lo que se admira en la pista del estadio nacional húngaro, que ejemplifica un auténtico canto a la igualdad, con campeonas y campeones jaleados, admirados y apoyados a la par.
LA SÚPLICA DE MARÍA
La reivindicación sobre esta llamativa situación saltó por los aires cuando la bicampeona mundial de marcha, María Pérez, aprovechó una espontánea grabación nada más ganar su segundo oro. La pequeña granadina, que tras ganar la primera medalla, en los 35 km marcha, había animado a las jugadoras de la selección española de fútbol para que intentaran repetir su gesta, algo que ocurrió, había visto cómo su oro había quedado casi ocultado por la repercusión del título mundial del equipo dirigido por Jorge Vilda. Y reclamó, ya con el segundo oro colgado de su cuello, y junto a su compañero Álvaro Martín a su lado, que se les hiciera más caso en España. La petición se viralizó y funcionó. María y Álvaro protagonizaron un precioso gesto cuando el extremeño, nada más ganar su segundo oro, esperó en la meta a la campeona para celebrar juntos la hazaña. La abrazó, la levantó por los aires y, después, en sus declaraciones, destacó la valía de lo conseguido por María por encima de lo que hizo él.


En el estadio, la afición atlética -y la tribuna de prensa- vibró tanto con la carrera de Jakob Ingebrigtesen versus Mohamed Katir como con el frenético concurso de triple salto de Yulimar Rojas. Se emocionó igual con Noah Lyles que con Shericka Jackson o Sha’Carri Richardson, los dominadores de la velocidad. Admiró a Armand Duplantis, pero no más que a Femke Bol. Un oasis que se torna espejismo en el regreso a España. Las luces se apagan.
Un Mundial con Sergio, sin Asier y con los buenos deseos de Peiró y Chapado
Pocas personas habrían imaginado al comenzar la temporada que el atleta navarro que iba a participar en el Mundial de Budapest no se apellidaba Martínez, sino Fernández. Asier tuvo que renunciar por sus problemas de lesiones y el que cogió a tiempo las maletas fue Sergio. Aun así, ambos deportistas estuvieron en la capital húngara: uno, en la pista, el otro, de espectador. Para ambos hubo buenas palabras tanto de Pepe Peiró, seleccionador nacional, como de Raúl Chapado, presidente de la Federación Española de Atletismo, cuando realizaron el balance de la actuación de los atletas en Budapest.
Peiró y Chapado, que atendieron a los medios desplazados con un estadio ya vacío tras concluir el Mundial y haber recogido Mohamed Katir su medalla de plata, coincidieron en mencionar la difícil situación vivida por Sergio Fernández, cuya eliminación se gestó en una novedosa sala llamada Q room, en la que los atletas han tenido que esperar si se metían por tiempos. El de Barañáin, después de media hora de angustiosa estancia en el sofá caliente, supo que era el último en quedarse fuera del corte de semifinalistas.


EL 'SWAN TEAM'
Los responsables del atletismo nacional no se olvidaron tampoco de Asier Martínez, bronce en Eugene 2022 y vigente campeón de Europa. Ambos consideraron al zizurtarra una de las ausencias más importantes en Budapest y confiaron en contar con él para los Juegos Olímpicos de París. El navarro, que ha reconocido haber vivido un año complicado, con problemas surgidos con su patrocinador, cambio de representantes y lesiones, no ha podido estrenarse esta temporada al aire libre y, tras algunas dudas, decidió unirse a su cuadrilla del Swan Team, que ya disfrutaba del Mundial.
De esta manera, los atletas entrenados por François Beoringyan (Iker Alfonso, Andoni Alfonso, Mikel Ozkoidi, Jon Seriola, Teresa Abascal, Uxue Erice, Garazi Larrakoetxea, Saleta Fernández, Tristan Cárdenas y Jorge Illarramendi) alternaron turismo y atletismo. También se desplazaron al evento internacional atletas del Hiru Herri, entre otros navarros que se entremezclaron en una grada casi repleta a diario.