Mujeres y monjes cantan juntos gregoriano este domingo en Leyre

La Schola gregoriana femenina Lux Canora, que se creó en marzo de 2025, participa este domingo en la eucaristía del monasterio, el epicentro del  gregoriano en Navarra. Sus integrantes interpretarán solas algunos cantos y en otros alternarán frases con los religiosos

Trece de las diecisiete mujeres que forman Lux Canora, en su ensayo del pasado sábado en la iglesia de los Capuchinos de Pamplona. Les dirige Raúl del Toro
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Trece de las diecisiete mujeres que forman Lux Canora, en su ensayo del pasado sábado en la iglesia de los Capuchinos de Pamplona. Les dirige Raúl del ToroSERGIO MARTÍN
Trece de las diecisiete mujeres que forman Lux Canora, en su ensayo del pasado sábado en la iglesia de los Capuchinos de Pamplona. Les dirige Raúl del Toro

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Laura Puy Muguiro

Publicado el 21/04/2026 a las 05:00

¿Dónde se puede cantar gregoriano aquí?”, preguntó la joven. De nacionalidad mexicana, pasaba una temporada en Pamplona, por estudios, y se había apuntado a un taller de oración a través del canto gregoriano que impartía una vez al mes Berta Moreno Moreno, profesora del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate. De mujeres no había, le informaron, pero ya iban a hacer que existiera, añadieron. “Algo así fue la respuesta que le dimos”, ríe Moreno al recordar el momento. Y algo así fue lo que ocurrió: con Moreno como promotora y bajo el nombre Schola gregoriana femenina  Lux Canora, diecisiete mujeres ensayan desde marzo del año pasado de manera regular, una vez cada dos o tres semanas. Este domingo va a ser una fecha especial para ellas: van a participar a las 11.30 horas en la eucaristía que se va a celebrar en el monasterio de Leyre, el epicentro del gregoriano en Navarra. Cantarán solas algunos cantos y en otros alternarán frases con los monjes, “un reto”, apunta Raúl del Toro, que les dirige. 

Jefa del departamento de composición, teoría de la música y musicología y profesora de Historia de la Música, el primer interés de Moreno por el gregoriano fue hace unos años y “fundamentalmente musicológico” -“me parecía interesante entenderlo porque es la base de la Historia de la música occidental”, indica quien comenzó a formarse en cursos y hoy es vocal en la Asociación Hispana para el Estudio del Canto Gregoriano-. Suele decir a sus alumnos que el gregoriano es “algo único, un corpus de cientos de cantos que se han conservado desde hace mil años, y que se sigue cantando en su función original: se escucha en el lugar y en el contexto litúrgico para el que fue creado”, y añade que ha descubierto que “tiene un plus de espiritualidad para las personas del siglo XXI”. 

El punto de inflexión para ella fue el verano de 2024, cuando acudió en la localidad francesa de Solesmes, “la meca del canto gregoriano”, a un curso, y aquella experiencia fue responsable de que quisiera “intentar hacer más cosas en Pamplona”. De este modo contactó con Raúl del Toro, compañero en el conservatorio como profesor de órgano; persona además “muy implicada en el canto gregoriano”, y director de la Schola Gregoriana Gaudeamus, de hombres y fundada en 2004. Y ocurrió que, durante esas conversaciones entre ambos sobre qué hacer, surgió la idea de la schola solo de mujeres y la pregunta de la joven mexicana en el taller de Moreno, y de ahí, averiguar si más mujeres estarían interesadas en formar parte de un coro femenino de canto gregoriano. Con una media de edad de entre 55 y 58 años, la mayoría de las integrantes de la Schola gregoriana femenina Lux Canora canta en otros coros. 

Señala Moreno que por una “mala interpretación de una frase de San Pablo que dice que las mujeres en la iglesia deben guardar silencio respetuosamente” se extendió la idea de que el canto gregoriano solo lo cantaban hombres, habiendo mujeres que también lo han interpretado y además han compuesto piezas. A esto, Del Toro añade que “el gregoriano no es una música de hombres” , si bien “otra cosa es que en una época determinada, como tantas otras de la sociedad, hubiese más presencia masculina”. Apunta igualmente que se asocia el canto gregoriano “al unísono, ya sea de voces graves o de voces blancas”, cuando “no emana de ninguna exigencia intrínseca”.  

Al término del curso pasado, Lux Canora tuvo una actuación a puerta cerrada en la capilla Barbazana de Pamplona de cantos de Pascua. Música el gregoriano pensada para la liturgia en tiempos concretos, este curso ya se plantearon  algo con público. Y fue en Navidad, el 27 de diciembre, en las vísperas de la Sagrada Familia, con acompañamiento de organista, Del Toro, con lo que el coro lo dirigió una de las integrantes, Beatriz Aguirre, que es quien toma la dirección cuando Del Toro interpreta al órgano. 

La oportunidad de Leyre surgió tras un encuentro en Javier el pasado octubre  de la Asociación Hispana para el Estudio del Canto Gregoriano. “Cantamos y gustó mucho cómo sonó el coro de mujeres, y nos dijimos que quizás esta era la oportunidad para que nos dejaran cantar también con los monjes”, indica Moreno. Y lo va a ser. Por un lado, mujeres y monjes alternarán frases en el 'Kyrie' y el 'Gloria'. “Cantar junto a ellos es el reto”, apunta Del Toro. “Cantar a la vez todos es muy difícil porque haría falta ensayar. Pero estas piezas ya se cantan alternando entre un solista y el coro o entre dos mitades del coro. Por eso, si  llega gente de fuera de la comunidad, no supone una dificultad técnica cantar porque la alternancia ya está”. 

Por otro lado, las integrantes de Lux Canora cantarán solas la antífona de comunión, “un texto que suele estar relacionado con el Evangelio que se ha leído ese mismo día”, señala Moreno. Los versículos del Salmo los cantarán en fabordón, es decir, en polifonía, una armonización de acordes en los que se va introduciendo el texto del Salmo.  Sobre qué aportan un coro femenino y otro masculino, indica Del Toro que, más allá de lo obvio -la voz de mujer es más aguda, más clara, y la de hombre, más grave-, suponen “una diferente experiencia musical y estética”, a lo que Moreno apunta que, en su opinión, “un buen coro femenino aporta una espiritualidad más limpia”. Recuerda que el gregoriano es muy difícil de cantar: “Es a una sola voz, con lo cual todas las voces tienen que estar empastadas; no tienen que oírse quince voces, sino una sola”.

¿Y de dónde procede el nombre de Lux Canora? Traducido como “luz que canta”, fue una idea de Moreno mucho antes de plantearse la existencia de esta Schola. “Si algún vez tengo un grupo de gregoriano, le llamaré Lux Canora”, dijo entonces a un amigo. Dicho y hecho.  

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