Diane Kruger: "Mi hija no quiere irse de Pamplona"

La actriz alemana protagoniza 'Each of Us', la película que se rueda en Refena sobre el campo de concentración de Ravensbrück

Diane Kruger, este martes, en el rodaje de 'Each of Us' en Pamplona.
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Diane Kruger, este martes, en el rodaje de 'Each of Us' en Pamplona.
Diane Kruger, este martes, en el rodaje de 'Each of Us' en Pamplona.

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Ion Stegmeier

Publicado el 08/10/2025 a las 05:00

Aquella joven judía que se venga a risotadas de Hitler en 'Malditos bastardos', un desenlace alternativo a la Segunda Guerra Mundial ideado por Quentin Tarantino, se ríe poco en 'Each of Us'. La actriz Diane Kruger (Algermissen, Alemania, 1976) encarna en esta película que se rueda actualmente en Pamplona a Gertrud, una madre soltera alemana que está presa en el campo de Ravensbrück y que, después de perder a su hija, adopta a una huérfana en el propio campo. Salvar a esa pequeña será su motivo de vivir.

Kruger se mostró interesada en el proyecto desde el principio. “me interesa esa mirada femenina única sobre un campo de concentración sobre todo desde el punto de vista de cuatro mujeres”, explica la ganadora al premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes de 2017 por 'In the Fade', de Fatih Akin. También le atrajo la particularidad de que era un campo de trabajo, más que un campo de muerte como Auschwitz o otros más célebres. “Ella ha estado aquí muchos años y se ha arreglado para que el sistema funcione para ella, para sobrevivir durante cinco años”, apunta la actriz. Eso le permite albergar un poco de esperanza de salvar a su hija. “Es muy difícil preparar un personaje así porque es casi imposible imaginar lo que debía haber sentido”, expone. “Originalmente en ese campo no se trataba de matar a la gente, la gente moría todo el tiempo, pero era un campo de trabajo, no de cámaras de gas”, señala. En los principios del campo las presas podían recibir cartas de la familia, por ejemplo, y algunas hasta salían. Pero la película no se sitúa al principio, transcurre en 1945, y los nazis ya mataban sin reparos. “Mi personaje no es cien por cien consciente de eso, no sabes lo que está pasando, para ella la idea de ser capaz de salir es lo que la mantiene luchando para vivir ella y su hija”, expone Kruger, que ha trabajado el personaje a partir de este concepto de esperanza.

Diane Kruger junto a la directora alemana Anne Zohra Berrached en Refena
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Diane Kruger junto a la directora alemana Anne Zohra Berrached en RefenaJ.C.CORDOVILLA
Diane Kruger junto a la directora alemana Anne Zohra Berrached en Refena

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Para preparar su personaje fue a Ravensbrück para empaparse con el escenario real de todo aquello. “Los barracones ya no estaban allí, los rusos los derribaron después de la liberación, pero ves los campos y es casi idílico, hay un lago hermoso”, señala.

Una película así, dirigida por cuatro directoras de cuatro países con cuatro protagonistas de distintos lugares ha supuesto un “desafío único” para ella. No solo por la producción y tener que lidiar con cuatro países diferentes, sino por la lengua. También es un sentimiento muy único, explica, lo que significa vivir en ese campamento que es dirigido por mujeres, disciplinado por mujeres y donde todas ellas vivieron una experiencia colectiva.

Hace apenas un mes que Diane Kruger rodó su última película y también fue en Navarra. Una nave industrial en Tafalla acogió el rodaje de 'A.M.I.', un largometraje de ciencia ficción sobre una nave espacial que se estrella en un planeta que tiene condiciones extremas y donde su único superviviente (interpretado por Mads Mikkelsen) sale adelante gracias a la inteligencia artificial de la nave. “Es muy fuerte estar aquí en tan poco tiempo haciendo dos películas”, admite Kruger. Su hija de seis años llegó el lunes a Pamplona y se alojan en un hotel del centro de la ciudad. “No quiere irse”, dice por su hija. “Anoche [por el lunes] caminamos a esta plaza cerca de mi hotel donde estaban cientos de jóvenes sentados y tomando algo en la calle, es increíble, mi hija decía: ‘Mamá, mamá’, y quería sentarse con ellos”, señala la actriz que encarnó a Helena de Troya en Troya.

“Creo que es un gran lugar para hacer películas”, opina Kruger sobre Pamplona. “Es más pequeño que Madrid o Barcelona, y eso te hace sentir parte de la comunidad, yo voy a una lavandería y hablo con la gente mientras hago la limpieza, por ejemplo, es genial, o con el señor de la panadería”, añade. “Os agradezco muchísimo que me hayáis recibido de esta manera”, concluye.

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