Dolores Redondo y Fernando Aramburu 'cocinan' una receta mezclando literatura y gastronomía
Han participado en el festival literario Blacklladolid, dedicado a la gastronomía y a la literatura, que se ha celebrado en el castillo de Fuensaldaña


Publicado el 21/09/2025 a las 14:22
El escritor Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) ha sostenido este domingo en Valladolid que la literatura y la gastronomía han estado muy presentes en su vida y ha reconocido que le cuesta "muy poco unirlas".
En declaraciones previas a su participación en la quinta edición del festival literario Blacklladolid, dedicada a la gastronomía y a la literatura y que se ha celebrado en el castillo de Fuensaldaña (Valladolid), se ha mostrado convencido de que sus lectores "han encontrado a menudo pasajes en los que la comida estaba presente y no como un ornamento, sino que formando parte de la cotidianidad de los personajes".
Aramburu, que alcanzó el éxito con su novela 'Patria', en la que abordaba desde una mirada íntima la influencia del terrorismo de ETA en un pequeño pueblo ficticio de Guipúzcoa, ha confesado que tiene "mucha afición a la cocina y a la buena comida".
Y ha parafraseado a Honoré de Balzac cuando ha asegurado que los novelistas se ocupan de la vida privada de las naciones, de ahí la importancia de que entren "en las cocinas, en los dormitorios y muestren un poco la pasta humana de los que sostienen las historias". "Es la harina con la que hacemos nuestros panes literarios", ha asegurado.
Minutos después, Dolores Redondo, que antes de alcanzar el éxito con su Trilogía del Baztán fue cocinera, ha reconocido la importancia que tuvo para ella la gastronomía desde su infancia en Pasajes (Guipúzcoa), un pueblo de pescadores con "una mezcla de olores maravillosos y detestables" en el que las cocinas y las casas siempre estaban abiertas.
"El corazón de la casa es la cocina", ha subrayado, antes de recordar que aprendió a cocinar "viendo a todas las mujeres con las que se crio", un “matriarcado” en el que las madres criaban entre todas a sus hijos, ya que los padres eran marinos o trabajadores vinculados al puerto.
Además de esa infancia en el puerto, Redondo ha destacado su relación con las leyendas, ya de niña quedaba con sus amigos en la puerta de iglesia a contar historias de miedo; y ha recordado las 50 cruces en la puerta de la cuadra de los caseríos porque "había muchos malos espíritus".