"No tenemos miedo a la muerte, sino a cómo vamos a morir"

Ujué inauguró el pasado viernes 8 de agosto el curso de verano de la UPNA con una intensa jornada dedicada a los miedos más universales de la condición humana

El moderador del acto Manuel Seara debate junto a los tres intervinientes de la ponencia: Juan José Zarranz, Lucía Teijeira y Rakel Mateo /
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El moderador del acto Manuel Seara debate junto a los tres intervinientes de la ponencia: Juan José Zarranz, Lucía Teijeira y Rakel Mateo /
El moderador del acto Manuel Seara debate junto a los tres intervinientes de la ponencia: Juan José Zarranz, Lucía Teijeira y Rakel Mateo /

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Abraham Del Pozo Zabaleta

Actualizado el 09/08/2025 a las 08:09

Comenzó este viernes 8 de agosto en la iglesia-fortaleza de Santa María de Ujué el curso de verano de la UPNA 2025 con la apertura de un itinerario intelectual y emocional dedicado a explorar el miedo en sus múltiples dimensiones. Entre el 8 y el 11 de agosto, la cita reunirá a especialistas de la neurología, la economía, la criminología, la filosofía, la literatura y la astrofísica para desentrañar tanto temores ancestrales -a la enfermedad, a la muerte, a la guerra- como inquietudes contemporáneas, desde las crisis económicas hasta los desafíos de la inteligencia artificial y el cambio climático. El programa, que combina el rigor académico de las mesas redondas con paseos nocturnos y propuestas artísticas, transformará las calles de Ujué y San Martín de Unx en escenarios donde ciencia, arte y naturaleza dialogarán en armonía.

La jornada inaugural, celebrada en Ujué, se centró en tres de los miedos más íntimos que perturban al ser humano: la demencia, el cáncer y la muerte. El neurólogo Juan José Zarranz, catedrático emérito de la UPV, alertó sobre el incremento del cáncer de pulmón en mujeres, que ya supera al de mama en Navarra. La oncóloga Lucía Teijeira, del HUN, reflexionó sobre la necesidad de asumir la finitud de la vida, además de acentuar “las luces y sombras de la vida humana”. Por su parte, la psicopedagoga Rakel Mateo, directora de Goizargi, advirtió del aumento de tumores digestivos en menores de 50 años, cuya causa aún es desconocida.

Una mesa redonda posterior, moderada por el divulgador científico Manuel Seara, permitió profundizar en la vivencia personal del miedo. El catedrático Zarranz señaló que el temor más extendido no es a la muerte en sí, sino al modo en que se producirá. “No es miedo a la muerte como tal, sino a cómo voy a morir; la gente quiere morir en paz”, señaló el catedrático. Además, recordó que los pacientes de ELA son quienes más solicitan la eutanasia, a diferencia de las personas con alzhéimer, que no perciben su enfermedad y, por tanto, “no son conscientes de la mortalidad inexorable”. También insistió en que portar una mutación genética asociada a ciertos cánceres no implica necesariamente desarrollarlos y que, pese a los avances como la inmunoterapia, la enfermedad sigue sin curarse. La pedagoga Mateo explicó que el duelo no desaparece, sino que se transforma con el tiempo, mientras que Teijeira aclaró, ante la pregunta de un asistente, que el miedo no provoca cáncer, aunque pueda paralizar a quien lo padece.

El coloquio derivó hacia aspectos más psicológicos, como los ataques de pánico y el llamado “miedo a tener miedo”. Zarranz destacó que la ansiedad crónica está en la base de muchas fobias, pero “no es causante de enfermedades o repuntes”. Rakel Mateo recalcó la importancia de identificar si los episodios surgen sin una razón definida o tienen una causa concreta. La mesa redonda también abordó el duelo infantil y su evolución cultural, ante la pregunta de una asistente. La interviniente aportó una visión más escéptica sobre la explicación religiosa del “abuelo en el cielo” que ella misma vivió, al igual que muchas generaciones mayores. Sin embargo, expuso que, en la actualidad, la realidad social ha cambiado y la mirada agnóstica de “ya no está el abuelo” plantea nuevas preguntas y muchas incógnitas. Mateo defendió que, aunque el recurso del cielo pueda aliviar, es esencial adaptar la información al nivel cognitivo del niño para que pueda integrarla en su mundo imaginario y emocional. “Por momentos, hemos asumido el concepto del cielo como una excusa para escurrir el bulto”, señaló la pedagoga.

La jornada se cerró por la tarde con ponencias sobre el miedo económico y social, una visita guiada por el patrimonio histórico de Ujué y, bajo la luz de la luna, el recital Harmonices Mundi, un encuentro entre ciencia y arte como colofón a un día de reflexión en torno a las dudas inherentes a la vida humana.

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