Concierto

Bryan Adams regala un baño de rock and roll al Navarra Arena

Alrededor de 11.000 espectadores vibraron en Pamplona con los éxitos del canadiense

El Pabellón Navarra Arena, prácticamente lleno poco antes del concierto.
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El Pabellón Navarra Arena, prácticamente lleno poco antes del concierto.
El Pabellón Navarra Arena, prácticamente lleno poco antes del concierto.

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Santi Echeverría

Publicado el 06/06/2025 a las 23:35

El público fue entrando al Navarra Arena con mucha fluidez, sin ningún problema y el aspecto era inmejorable. Alrededor de 11.000 espectadores se repartían por la pista y por unas gradas que estaban prácticamente llenas en su totalidad. Un enorme guante de boxeo daba vueltas cual zepelín aproximándose muchísimo al techo del Arena.

No había pantallas de vídeo laterales y sí una enorme pantalla que cerraba todo el fondo de escenario pero a priori la producción no era excesivamente compleja. Bryan apareció sobre el escenario con otros tres músicos, todos vestidos de negro. En un cuarteto clásico para el rock Bryan tocaba el bajo y sus compañeros, teclados, guitarra eléctrica y la batería. Desde el punto de vista visual se trataba de hacer juegos de colores muy básicos: blanco y negro compaginados con rojo, turquesa y lila. Desde el primer momento quedó muy claro que lo que iba a valer por encima de todo era el peso de las canciones, tan conocidas...

El del Arena iba a ser un concierto de rock con una buena realización multicámara para que se luciera en la gran pantalla del fondo. Las cámaras estaban muy bien ubicadas y alguna de ellas hací a incluso giros de 180 grados alrededor de la parte trasera del escenario. El cuarteto se lanzó a la arena con el tema 'Roll with the Punches' que estaba claro que iba a abanderar la gira. Un concierto muy en clave de rock & roll que continuó con 'Run to you' y que remató en trío con 'Somebody', que enfervorizó a la concurrencia y la hizo cantar irremediablemente.

Este “grandes exitos” de Adams continuó con el himno '18 til I die' con el público ya totalmente entregado. Se estaba dando un auténtico baño de rock and roll. Rock melódico para una voz que mantiene sus constantes vitales y que suena melódicamente rota para gusto y regocijo para tantos seguidores del canadiense, que en sus 50 años de historia lleva vendidos más de 100 millones de discos por todo el mundo.

Algunas palabras de salutación en castellano sonaron antes de encarar el 'Cloud number nine', bañado en color añil básico, mientras el público en pista sobre todo y en gradas agitaba los brazos de izquierda a derecha. El enganche artista/público continuó con otro rock melódico de libro como es 'Make up your Mind'. En la gran pantalla de vídeo trasera iba desfilando la letra en ese estilo de “momento lírico” con palabras en movimiento y de gran tamaño.

Había llegado la hora de rebajar un poco la tensión del rock y entrar en ese gran campo en el que también ha sabido triunfar en todo el mundo, el de las baladas, aunque la interpretación de 'Heaven' rodó a ritmo de medio tiempo. En las imágenes de las proyecciones seguía dominando el blanco y negro. Bryan había intercambiado el bajo eléctrico por una guitarra acústica. Fue el momento del primer solo de guitarra eléctrica de su compañero y músico Keith Scott.

Al final del tema Bryan sorprendió al público exclamando un “¡Guapas y guapos!”. Espejismo de simpatía y de medio tiempo porque acto seguido volvió al rock más intenso con 'It’s only Love', gran canción que en su día popularizó Tina Turner. Momento intenso con apoyo en coros y en el mismo micro del jefe de su guitarrista. El sonido de los teclados subía como la espuma gracias a Gary Brett. Y en la batería lucia el metrónomo de Pat Stewart.

Era una noche de rock and roll al cien por cien y por eso se puso a versionar a Elvis Presley con 'You belong to me' y a los mismísimos Beatles con 'Twist & Shout'. Aquello era uno parar y llegó el momento de su gran éxito 'Can’t stop this Thing we started' con unas vistosas y preciosas proyecciones de maquinaria y engranajes en la enorme pantalla de vídeo, por supuesto en blanco y negro. Después del gran final de la canción continuó con un tema con un tempo bastante más sosegado como fue 'Please forgive me' y al que nos convocó en castellano con un “Pamplona, vamos a cantar”. Y así fue. Todo el respetable se puso a hacer coros incondicionales de esta conocidísima balada del canadiense de desgarrada y reconocible voz. A sus 65 años Bryan lucía bastante buena percha y mantiene todo su magnetismo y toda su actitud, y dejó que el público cantara en solitario varios pasajes de la canción.

Después llegó el momento blues-rock y entró en los primeros compases del tema tocando la armónica 'Go down rockin'... El final de la canción fue un espectáculo de auténtica locomotora de rock con rompedores compases protagonizados por el toque de la armónica y con Bryan entrando en la pasarela.

El tono emocional del concierto seguía creciendo y fue justo cuando aprovechó para dedicar la siguiente canción a sus padres, que fueron luz y amor. Buena parte del Arena  se pobló de las luciérnagas luminosas emitidas por los teléfonos móviles. Fue el momentazo de 'Shine a Light' con Bryan empuñando de nuevo la guitarra acústica... En esa tesitura continuó con 'Here I am' - conocido el tema de la banda sonora del filme 'Spirit'. El cuarteto se redujo a dúo con Gary Breit acompañándole en los teclados. Y mientras en la pantalla de vídeo un caballo corría libre y salvaje por las playas, melena al viento... Iconografia "clásica" al poder que siempre funciona.

Envalentonado en el formato acústico, así hizo a guitarra y voz el siguiente y conocedísimo tema 'When you're gone'. El público coreaba incondicionalmente demostrando el valor de esas grandes canciones atemporales que van a pervivir en el acervo cultural de las décadas de la música popular.

A continuación se dio un pequeño respiro para hablar un poco más y comentar todo lo que le había unido de una manera a otra a España y su admiración por el flamenco y en especial por Paco de Lucía, que inspiró sobremanera para la siguiente canción que interpretaron, la preciosa 'Have you ever really loved a Woman'. Fue untema en cuarteto pero con Brian y Scott luciendo guitarras acústicas para envolver de elegancia y evocación tan magnífica melodía. Además el sonido del Navarra Arena brillaba a gran altura. Siguió con 'The only Thing that looks good on me is you', un rock con sabor a los clásicos The Cars. Pero en el escenario eran cuatro músicos veteranazos sonando como un cañón.

Fue el momento para el primer solo de batería del metrónomo Pat Stewart. En las pantallas de vídeo el blanco y negro se tornó en color para acompañar el 'Never Ever let you go', un tema con más hechuras de pop.

Y si llegó el momento de su balada más conocida, '(Everything I Do) I Do It for You', tema principal de la película 'Robin Hood príncipe de ladrones'.  Bryan se bajó al foso a saludar a las personas de las de las primeras filas y volvió a subir a la pequeña pasarela para seguir cantando desde ahí,  ensimismando a la concurrencia totalmente hechizada por su voz. Sin duda, una demostración de que cuatro sólidos músicos pueden sonar en un directo así de brillante como diez. Y casualidades de la vida fue el momento en que dijo unas palabras a su banda calificándola de grande. Pues sí.. Enfilaron mejor que bien el 'Back to You' con nuevos y magníficos solos de guitarra de Bryan Scott. El Arena ardía con todo el público de pie ante la evidencia de un directo de tanta categoría que iba repartiendo responsabilidad entre los músicos.

Llegó después la divertida 'So Happy It Hurts' y un enorme coche hinchable/descapotable surcó el techo del Arena. Momentazo que perfectamente sumaron a otro de los grandes himnos, el 'Summer of '69', pedazo de canción que transmite tan buen rollo. Un buen momento sublime de comunión entre Bryan con su excelente banda y todo el público.

El Arena seguía sonando especialmente bien y eso ayudó al respiro del medio tiempo de 'Cuts Like a Knife'. Fue otro momento de espectacular fusión de artistas con público que se desgañitó haciendo coros.

Tremendo final que empalmaron con los bises sin abandonar el escenario porque el respetable no se lo permitió con un unánime "oe oe oe oe" bien afinado. Y así desfilaron la felisíima versión de 'Can't Take My Eyes Off You' de Frankie, que a buen seguro muchos bailaron hasta la saciedad en su "primera" juventud.

Fue el momento en que sí abandonó el escenario. Y ¡oh sorpresa1 Bryan apareció al final de la pista subido a un pequeñísimo escenario empuñando la guitarra acústica. Enorme manera de terminar el concierto apelando a la emocionalidad más intensa. Y así interpretó ' Straight From the Heart'. Un detalle de justicia para aquellos que tienen que ver los conciertos desde la parte más trasera. YAl final de la canción fue dando un giro de 360 grados poniendo la mano sobre su corazón.

Fue un momento que aprovechó para lanzar unas palabras recordando que nosotros teníamos suerte porque  mucha gente en el mundo no tiene ni para comer. Bryan siempre ha sido un defensor de los derechos humanos.

Pidió para que de nuevo la gente encendiera las linternas de sus móviles. Fue el momento de 'All for Love', la canción que en su día popularizó con Rod Stewart y Sting.

Tremendo final, muy muy emocionante que se había ganado a pulso al Navarra Arena. Fueron cuatro veteranos que lo dieron todo y que demostraron lo que es un concierto en directo, en el mejor de los estilos, y en clave de rock.

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