Guiomar Alfaro, modelo navarra: “En España, el ‘boom’ de modelos de 50, 60 e incluso 70 años tiene que comenzar”

Dio la campanada el pasado año en la Madrid Fashion Week, al desfilar con 54 años y un estilo completamente natural. Este 2025 ha sido imagen del cartel de esta pasarela española y también ha estado en China, en París y en Barcelona.

La modelo corellana Guiomar Alfaro Pablos.
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La modelo corellana Guiomar Alfaro Pablos
La modelo corellana Guiomar Alfaro Pablos.

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Eva Fernández

Actualizado el 18/05/2025 a las 23:23

Tras ser imagen de cartel en la última Semana de la Moda de Madrid (18-23 de febrero de 2025), la modelo navarra Guiomar Alfaro Pablos, que dio la campanada el año pasado en este mismo evento al volver a la pasarela con 54 años y un estilo absolutamente natural, sigue en racha. Acaba de desfilar en la Semana de la Moda de París (celebrada del 3 al 11 de marzo) para la marca Vivienne Westwood, “uno de sus sueños” y, un mes después, fue convocada para la Semana de la Moda Nupcial de Barcelona (organizada del 22 al 26 de abril). La corellana está de actualidad en nuestro país, como representante de la “mujer madura, real y poderosa”.

Va de éxito en éxito, ¿cuál es su secreto?

Es alucinante lo que me está pasando en estos últimos años. Esto es un suma y sigue… Estoy feliz y encantadísima. Y no es porque sea la más bonita, la más guapa, la más alta… Es porque me estoy permitiendo ser yo, auténtica y real. Por eso sigo insistiendo en este mensaje a las mujeres de mi edad, que nos pongamos el mundo por montera y que salgamos a la calle, para ser nosotras mismas.

Revisando paso por paso sus tres últimos hitos, ¿qué significa para usted haber sido cartel de la Madrid Fashion Week de Madrid?

Cuando me llamó Concha Díaz de Villegas [directora general de Comercio y Emprendimiento de Madrid] para ofrecérmelo, no me lo podía creer. “Tienes que ser tú”, me decía. “Con todo lo que has disfrutado en las últimas ediciones…”. Sentí que me lo decía de corazón, así que acepté. Al principio estaba un poco temerosa. “Madre mía”, me decía… Pero ha sido espectacular. Pensar que estuvo viéndome todo quisqui por la ciudad en luminosos, marquesinas, cartelones impresionantes… Me parece interesante que cogieran a una señora de 55 años para ser la imagen de la Semana de la Moda, brutal… Así que mis felicitaciones al Ayuntamiento de Madrid por haberlo decidido y gracias por haberme hecho partícipe, porque ha sido muy bonito.

Después de Madrid, estuvo en la Semana de la Moda de París. ¿Cómo apareció ese nuevo destino?

Lo de París fue muy curioso, porque surgió en el momento que tenía que surgir, hace poco menos de un año, tras contactar con una agencia parisina que se llama Silver. En su momento no me hacía mucha ilusión porque yo estaba cómoda centrada en Madrid y haciendo aquí mis cosas, sin embargo todo fue muy rápido. En enero, después de volver de China, mi ‘booker’ [el profesional encargado de gestionar la contratación de modelos, artistas, músicos…] me dijo: “Oye, te vamos a llevar a París”. A mí París me parecía otro mundo. Además, tenía que pedirme once días de permiso y sin sueldo… Y para que te cojan, a diferencia de otros sitios -donde se funciona únicamente con el booking y las fotografías que tienes-, debes ir al ‘casting’ con todo lo que ello supone. Creo que lo hice con mucha gracia y, como me encanta desfilar, pues me cogieron. Me fui con Alfonso, mi pareja, y él estuvo 4 días. Luego ya me quedé sola dos o tres días y al final vinieron mi estilista -porque ahora tengo un estilista de Hong Kong- y mi videógrafo, para grabar contenido para el documental que se va a lanzar sobre mi vida. Estuve pateando París y hablando con todo el mundo en francés, porque a mí me encanta el francés. Precisamente mi madre (que falleció recientemente) era catedrática de francés en el Instituto Benjamín de Tudela, donde pasó 40 años. Le estaré eternamente agradecida por enseñarnos y empujarnos a hablar francés perfectamente, porque eso me ha abierto muchas puertas.

¿Y qué hizo en París?

Pues yo llegaba a todos los ‘casting’ con mi naturalidad, con mis gafitas… y hablaba en francés, en inglés, en italiano, en lo que fuese y llamaba la atención por mi forma de ser, por mi forma de andar, porque es verdad que me encanta… O sea, a mí que me den una pasarela, que me la como… He desfilado para Vivienne Westwood, “que era mi sueño”, o sea, cosas que no hice en mi juventud las he conseguido ahora. Rick Owens, María Stark… Muchos diseñadores, unos emergentes, otros ya muy famosos…Una internacionalización de todo, o sea, algo precioso. La experiencia ha sido espectacular.

¿Qué es lo que más resaltaría?

Pues lo he vivido todo con una intensidad como si fuese la primera vez que hacía un ‘casting’, cuando los he hecho toda mi vida... Desde los 17 años. Solo que en París ha sido todo más internacional… Al final, el poder ser yo misma es lo que me ha quedado.También recuerdo a un señor de 64 años, que desfiló para Vivienne Westwood. Entró como si fuese un huracán, un huracán fresco, bonito y me dije: “Madre de mi vida, qué buen rollo.” Claro, a él le llamé la atención yo y a mí me llamó la atención él. Me lo dijo, pero no recuerdo ahora su nombre, y es un tío que está trabajando muchísimo ahora. Aquí en España vamos un poquito rezagados. El ‘boom’ de los hombres y las mujeres de 50, de 60 e incluso de 70 no ha hecho más que empezar.

¿Y en Barcelona? ¿Cómo fue la moda nupcial?

Bueno, pues a través de Vivianne Westwood me preguntaron mi disponibilidad para desfilar. Pedí el permiso y me fui para allí, prácticamente después de dos días sin dormir... Andreas Kronthaler [viudo de Vivienne] me puso guapísima. ¡Las de 50 también nos casamos! [risas] Fue un desfile de novias precioso y algo histórico para la casa Westwood, porque es la primera vez que desfiló en Barcelona, en un sitio icónico. Apareció por todos los medios... Hablaron de mí en todas partes. Una una pasada de desfile, lució un montón.

Si las mujeres de 50 también se casan, ¿hay sorpresa con usted?

¡Que me parto! Mira, todo va en conexión, yo no sé si es el universo el que me está diciendo algo, pero llevo 6 años con Alfonso Palacios, mi pareja. ¡6 años! ¿eh? Se dice pronto y además apoyándome en todo, absolutamente en todo. Creo que sin él, no me hubiera ido a China, no me hubiera ido a París… Y si le digo, “vámonos a India”, pues él dice, “fenomenal, nos vamos a India”, y si le digo, “vámonos a Sudáfrica”, pues él dice, “nos vamos a Sudáfrica.” Eso es precioso. Hace unas semanas me pidió matrimonio. Así, ¡como lo oyes! Yo soy un poco más reticente y bueno, de momento, le dije que esperemos, que tiempo hay… Y mira tú, después me llaman para el ‘Bridal Show’ de Barcelona con Vivianne Westwood… Me emociono, porque ya en el desfile de París, me habían puesto toda de blanco, preciosa… Vamos, ¡que yo me hubiera casado con ese vestido!

¿Y entonces?

Soy un poco visionaria, y es verdad que he dicho que a las mujeres de 50 también nos gusta casarnos. Ya sea por la iglesia, por los juzgados, ya sea en petit comité, en gran comité, o sea, con fiestón o con pequeña ceremonia en Bali. Da igual, al final es un momento muy bonito. A mí me llegará. No ahora, aunque soy feliz de estar con Alfonso. De momento estamos conviviendo y va todo genial. Lo que pasa es que no sé, creo que soy una cagueta. Ay, y te voy a decir más, ¡las de 70 también se casan! Una amiga mía de 70 años lo ha hecho. O sea, que siempre hay tiempo [risas].

Guiomar Alfaro desfila con un vestido nupcial de Vivienne Westwood en Barcelona.
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Guiomar Alfaro desfila con un vestido nupcial de Vivienne Westwood en Barcelonainstagram
Guiomar Alfaro desfila con un vestido nupcial de Vivienne Westwood en Barcelona.

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Supermodelo, activista contra el edadismo... ¿qué recomendaría a las mujeres maduras para lograr su empoderamiento?

Que se pongan el mundo por montera, que no hay que ser diferente de lo que una desea. Si te apetece bailar, baila; si te apetece cantar, canta; y si te apetece gritar, grita; pero no en plan de gritar a la gente, sino porque te apetece echar un grito, “wow”, desahogarte. Y que sean ellas, naturales, que la gente vea eso… No que sonrían, porque tengan que sonreír, sino porque la vida es bellísima. Todos tenemos nuestros días, por supuesto que con la menopausia (yo sigo con la menopausia), estoy con el insomnio, la irritabilidad, esos pequeños momentos de depresión… Hay que buscarse un objetivo, un trabajito, apasionarse con algo… Eso es un ejercicio de todos los días, de levantarte, de abrir los los ojos y de decir, “¡wow!”. O sea, que estoy viva, que hay gente que está en el hoyo, como digo yo… Todos nos vamos al hoyo, pero yo no estoy en el hoyo todavía… Entonces, hay que disfrutar del día, intentar exprimirlo lo mejor posible. Empoderarse bien y diciéndote que eres la mejor versión de ti misma. Creerlo. Creerlo a tope. Ya seas bajita, alta, delgada, gordita…. Creyéndolo tú, la gente creerá en ti. Eso es lo que yo quiero transmitir.

¿Esas recomendaciones suyas son trasvasables a las mujeres en cualquier ámbito profesional o, incluso, en el ámbito familiar?

Por supuesto, todo esto es trasvasable a todas las mujeres y en todos los ámbitos. En el profesional, por supuesto, no hay que dejarse avasallar por nadie, o sea, hay que hacerlo todo siempre con educación, pero creyendo en lo que valemos. Si tú haces un trabajo bien hecho, tienes que creer en ese trabajo, y demostrar que tú eres tú y eres así. Y por supuesto, en el ámbito familiar, que te valoren, que te valoren tus hijos. Yo he hecho también un trabajo durante muchísimos años para que al final se me valore en muchos aspectos de mi vida. Todas valemos muchísimo más y brillamos muchísimo más si creemos en nosotras mismas.

Su naturalidad, su espontaneidad y su energía está revolucionando la pasarela, donde impera el hieratismo de la modelo-maniquí… ¿Estas nuevas pautas están llegando para quedarse?

Esto no ha hecho más que empezar. Llegará un momento en que una mujer esté en una pasarela siendo totalmente ella misma, sin necesidad de ponerse unos tacones. Yo también lucho porque los tacones sean cómodos, si no, a tomar viento… También creo que no todo el mundo vale para la pasarela, hay que tener una actitud determinada… No es que tengas que tener una determinada altura o un determinado tallaje, sino la actitud con la que tú te mueves. Hay que tener fuerza, creer en lo que estás haciendo, hay que tragarse esa pasarela. Ruego a todos los directores de ‘casting’ de España que abran un poquito esas miras, porque es precioso ver a mujeres de 50, 60… en la pasarela. Representan a las mujeres que tienen el poder adquisitivo para comprar todos esos preciosos conjuntos.

¿La moda dejará de ser un espacio reservado a la “mujer objeto” y a un ideal de belleza que no existe?

Por supuesto que eso de la mujer objeto se tiene que acabar, clarísimamente. Vamos a tener que dar pasos grandes, seguros, imitando a París, imitando a Italia… Ahora, de hecho, he firmado con una agencia italiana. Una vez más en España vamos por detrás… Emulemos a los grandes… Y por supuesto que ese ideal de belleza no está en una jovencita de 19 o 20 años, sino a lo mejor en una mujer de 50 con toda su naturalidad, su espontaneidad y su energía.

¿Qué cosas cree que habría que cambiar en el mundo de la moda? 

Tenemos que empezar a ver muchísima más gente sobre las pasarelas y en las campañas publicitarias. En Europa se hacen muchísimas campañas. En Alemania he firmado con otra agencia y les ha encantado mi personalidad, mi forma espontánea de ver las cosas. Al final, una mujer natural, una mujer que expresa, que no es apocada, vende muchísimo más. Pero ya digo que es difícil.

En general, ¿qué cualidades cree que aporta la edad a una mujer? 

Aporta la fuerza, la energía, ese ponerse el mundo por montera. En mi caso, en concreto, no tengo nada que perder si no me cogen. Tengo mi otro querido trabajo, que es el que me da de comer todos los días y que puedo compaginar con este. Me doy cuenta de que lo que tengo es un privilegio. Por un lado, tengo el mundo de la moda, que me apasiona; y, por otro, mi enseñanza en la Escuela Oficial de Idiomas de Alcorcón, donde soy feliz no, lo siguiente. Y si me tengo que ir a algún desfile, pues me cojo unos días sin sueldo, como ahora, para París, que me han quitado un montón de dinero, pero que me ha merecido la pena [risas].

¿Cómo compagina la moda con su profesión de hace 30 años: profesora en la escuela de idiomas?

Durmiendo poco, pero no me quejo. Los viernes hacemos teletrabajo, así que tengo libre la tarde del viernes, el sábado, el domingo y el lunes hasta las 4 de la tarde.

¿Tendrá que dejar un trabajo por otro en algún momento?

Hay muchos proyectos en mente, pero tengo que sentarme y realmente decidir qué es lo que quiero hacer y qué es lo que no. De momento, dejar mi querida escuela oficial de idiomas, no.

¿Cuál es su próximo proyecto?

Estoy trabajando en la grabación de ese documental que Lluís Illescas quiere hacer sobre mi vida y que está en manos de productoras importantes y con el que ¡estoy flipando!, aunque ya llegará el momento de anunciarlo. En septiembre, igual salen varios proyectos en China. Bueno, no sé si será antes, pero es que hace mucho calor en China en verano, así que no lo sé. De cualquier modo, continúo con unas ganas locas locas de seguir haciendo cosas. Ya me lo dijeron en París: “Lo estás petando, porque ¡le pones pasión!”[ríe].

DNI
​Guiomar Alfaro Pablos (Corella, 27/9/1969). Se formó en el colegio Compañía de María y los Jesuitas de Tudela. Tiene una hermana gemela, Judith, y a los 18 ambas se mudaron a Madrid para estudiar Filología Inglesa (y parte de Francesa) en la Complutense. Las dos fueron modelos. En 1991, obtuvo una plaza de profesora de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de Alcorcón. Es trilingüe (inglés -francés) y habla italiano. Tiene dos hijos: Rubén (26), Alexandra (28).

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