Moda
Guiomar Alfaro, la modelo navarra de 54 años que triunfa "sin una gota de maquillaje"
Profesora de inglés afincada en Madrid, llevaba tres décadas alejada del mundo de la moda, pero hace tres años decidió volver. "Yo estaba fatal por la puñetera menopausia, nada me llenaba... Entonces me di cuenta de que tenía que encontrar una pasión en mi vida". Animada por su hijo Rubén, volvió a los desfiles y a los posados. A sus 54 años ha desfilado en bikini, ha causado sensación en la Madrid Fashion Week y sueña con ser la próxima ‘lady Balmain’
Actualizado el 04/07/2024 a las 23:40
Sucedió el pasado otoño en la Gran Canaria Swim Week, pasarela dedicada a la moda de baño: una modelo de 54 años desfilaba en bikini con un look absolutamente natural. Una imagen sorprendente en el mundo de la moda, y que el público aplaudió. “Escuché una especie de ovación y se me puso la piel de gallina”, cuenta la tudelana Guiomar Alfaro, que se ha alzado como icono de los modelos ‘silver’, de más de 50 años. En su caso, el mundo de la moda le devolvió la ilusión que le había arrebatado la menopausia. Defensora de los posados “sin una gota de maquillaje”, ha encandilado a marcas como Ángel Schlesser, Zara y a la mismísima Maison Balenciaga de París. “Creo que mi popularidad ha estallado a raíz de haber logrado ser yo misma”, explica, inmersa como está ahora “en un boom mediático”.
Al otro lado del teléfono se encuentra una mujer pletórica, repleta de energía, que está viviendo su gran momento y ya se muestra imparable. El pasado miércoles confirmaba su fichaje por la superagencia Act Models de Milán. Ahora se encamina hacia su próximo sueño: trabajar para otro gigante de la moda francesa. “No voy a parar hasta ser la next Spanish Balmain lady”, asegura en una conversación salpicada de palabras en inglés, reflejo de su otra pasión: la enseñanza en la Escuela Oficial de Idiomas de Alcorcón.
¿Cómo surgió su pasión por la moda?
A los 15 o 16 años hice mis primeros pinitos, junto a mi hermana gemela Judith. A Judith le encantaba la moda y yo le seguía. Recuerdo algún desfile en la discoteca Cocorico de Tudela. En Cocorico también organizaron un concurso de misses, pero nuestros padres no nos dejaron presentarnos porque teníamos que salir en bikini. Luego, cuando nos vinimos a Madrid, Judith y yo lo petamos: gemelas, súper altitas, de aspecto nórdico... A los 27 o 28 años, cuando ya tuve a mi primer hijo, decidí dejarlo porque no podía con todo. Yo les quería hacer a mis hijos la ‘homeschooling’ (enseñanza en casa) hasta los seis años. Y además ya trabajaba como “english teacher” en la Escuela Oficial de Idiomas.
Después de tanto tiempo alejada de las pasarelas y teniendo su plaza fija como profesora, ¿qué le hizo volver al mundo de la moda?
Yo estaba fatal por la puñetera menopausia, estaba medio deprimida, nada me llenaba... Entonces me di cuenta de que tenía que encontrar una pasión en mi vida. Mi hijo Rubén ya había empezado a trabajar en una agencia de modelos, y él me animó: “¿Por qué no pruebas a volver?”. Llamé a la agencia, me vieron y allí empezó todo. Volví a las pasarelas hace tres años, pero el boom mediático ha explotado ahora. Creo que mi popularidad ha estallado a raíz de haber logrado ser yo misma. He dejado de ser una marioneta. Ahora nadie me dice cómo tengo que actuar ni tengo que estar pidiendo permiso, por fin me siento libre. Mi lema ha sido: “Sigue siendo tú”. Los últimos cuatro meses están siendo los más felices de mi vida.
Su fotografía desfilando con un vestido rojo de Paloma Suárez fue la imagen que más circuló de la Madrid Fashion Week.
A raíz de la Madrid Fashion Week, me empezaron a llamar medios de todos los colores. A mí me llena subirme a una pasarela, me hace sentirme divina de la muerte. Y eso, con el tema de la menopausia, viene muy bien, porque me olvido de ella. Luego, cuando entré en la plataforma Models.com, ya me quedé flipada, porque en esa plataforma están todas las grandes. Me localizó la directora de casting de Isla Management y entré allí. Si alguien no se fija en ti, no entras.


Y en medio de todo este revuelo, ¿cómo se siente ahora?
Me siento en paz. Yo soy acelerada de palabra, pero a nivel mental estoy en un momento totalmente zen. Me da igual caer bien o mal, sólo quiero ser yo misma, sentirme auténtica y genuina. Creo en la actitud: si te interesa algo, persíguelo. Quiero ser la próxima “next Spanish Balmain lady” y de momento ya me han dicho que les encanta mi entusiasmo, así que poco a poco me voy acercando. En su desfile en Paris Fashion Week, Balmain sacó a cinco o seis mujeres mayores que yo, todas con su pelo blanco, así que yo quiero ser la sexta o la séptima.
¿Por qué le gustaría tanto trabajar para Balmain?
Me encanta su director creativo, Olivier Roustaing. Me identifico con él en todo. Él es un tío diferente, que pasa de todo el mundo y va a su puñetera bola. En el mundo de la moda, jamás nadie se había atrevido a sacar a seis mujeres viejas, con todo el respeto a la vejez, pero aquellas señoras se comían la pasarela con su impresionante clase y su ‘savoir-faire’. Fueron mundialmente aplaudidas. Roustaing es mi héroe.
Poco a poco va calando la tendencia de no ocultar las canas ni las arrugas. ¿Algo está cambiando?
El otro día hice una entrevista para la Sexta y dije: “Jamás me he visto tan bella con mis arrugas”. A mí me han sacado unas fotos brutales sin una gota de maquillaje. Si puedo ir a una sesión de fotos con la cara lavada, voy con la cara lavada y con el pelo sin hacer. Me mojo el pelo y voy feliz.
¿Cómo definiría su manera de desfilar, también va a contracorriente?
Ahora, lo que se lleva es lo hierático. En la Madrid Fashion Week, en París y en todos estos sitios, es como si fueses un palo. Pero esto de que las modelos vayan como si estuviesen fumadas, o como si hubieran sobrevivido a un apocalipsis... A mí, que me dejen sonreír y desfilar como a mí me salga.
De todas las experiencias que ha vivido últimamente como modelo, ¿cuál ha sido la más increíble?
Aunque al final no pude desfilar para ellos, en abril del año pasado me ocurrió algo precioso con la firma Balenciaga. Me habían elegido para el desfile de alta costura y fui a París al ‘fitting’, a que me probaran el vestido que ya estaba adjudicado para mí. No me podía creer lo que estaba viviendo. ¿Pero esto me está pasando a mí? Volé en primera clase y me vino a recoger un taxi que me llevó directa a la Maison Balenciaga. Cuando entré allí, me sentí como si fuera Nicole Kidman. Me probé el vestido, que era muy Jackie Onassis, muy ajustadito... Y entonces llegó el diseñador de Balenciaga, Demna Gvasalia, un tío georgiano. Y me dice: “S’il vous plaît, Guiomar, vous pouvez marcher pour moi?”. O sea, ¿puedes andar para mí? Pasé, me di la vuelta, fue cuestión de tres segundos. Él sólo dijo una palabra: “Parfait” (perfecto). Trabajé diez minutos y luego me fui a dar vueltas por París. Aquel día me sentí como una supermodelo.


"Mis padres me inculcaron los idiomas y la vida sana, les estoy muy agradecida"
Natural de Corella, Guiomar Alfaro se crió en Tudela. Su padre, Julio Alfaro, trabajó como oficial en la notaría de Corella, y su madre, María Antonia Pablos, fue catedrática de francés en el IES Benjamín de Tudela. “A lo mejor estuvo 40 años dando clases”, cuenta sobre su madre, con la que hablaban en francés. “Mis padres fueron visionarios con el tema de los idiomas y nos solían mandar al extranjero. Les estoy muy agradecida porque soy trilingüe y los idiomas te abren muchas puertas”, señala. Desde su infancia, Guiomar Alfaro ha practicado numerosos deportes. “Mis padres nos llevaban a esquiar a Astún y a patinar a Jaca. Ellos nos inculcaron el deporte y la vida sana”. Con 5 o 6 años, Guiomar y su hermana Judith comenzaron a practicar ballet en una academia de Tudela. “Pero nunca me planteé ser bailarina, porque era muy alta”. En concreto, mide 1’78 metros.
DNI
Guiomar Alfaro Pablos. Corella, 1969. Estudió en el colegio Compañía de María y en Jesuitas de Tudela. A los 18 años se mudó a Madrid para estudiar Filología Inglesa (y parte de Filología Francesa) en la Universidad Complutense. En 1991 obtuvo una plaza de profesora de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de Alcorcón. Es trilingüe (en inglés y francés) y también habla italiano. Tiene dos hijos, Rubén y Alexandra.
