Historias y un buen pintxo
El Irulegui, una carta económica en Mutilva Baja
Bajo Fabiola Ibáñez, Nacho Aramendía y Santiago Aramendía se encuentran los bares Irulegui y El Txikito, ambos localizados en Mutilva


Publicado el 01/09/2024 a las 05:00
Abierto en 2013, el bar Irulegui es uno de los locales más míticos de Mutilva. Lo llevan Fabiola Ibáñez, Nacho Aramendía y Santiago Aramendía, tres socios que, con gran experiencia hostelera y una fuerte conexión con el barrio, decidieron embarcarse en esta apuesta.
El balance que hace Fabiola de estos once años es positivo: “Ha sido un sin parar, desde el principio hasta ahora”. El Irulegui fue uno de los primeros establecimientos abiertos en la zona y, a día de hoy, sigue manteniendo lo que para ella siempre lo ha caracterizado: “Un servicio de tú a tú, una buena calidad y unos precios económicos”.
Ofrecen un menú completo por 12 euros. El local tiene también platos combinados, entrecots, chuletones, bocadillos… Al final, recalca, “trabajamos mucho con gente de calle, comerciales, obreros. Entendemos las diferentes circunstancias, así que tampoco hemos querido subir los precios”.
El bar abre de lunes a sábado de 8 a 20 horas. Un horario en el que reciben a todo tipo de clientes. Para Fabiola, Mutilva no es una mala ubicación: “Si la gente conoce un sitio, le gusta y encima se puede aparcar, da igual dónde esté, vuelve”.
EL TXIKITO
La ambición y pasión de estos dueños por la hostelería no acaba aquí. Al revés, empezó en el bar El Txikito. Situado en el número 2 de la Plaza Mutiloa, en frente del ayuntamiento de Mutilva, este local fue la primera fijación para ellos. En su momento, no tuvieron la posibilidad de cogerlo. Sin embargo, años más tarde y viendo que el Irulegui funcionaba muy bien, volvió a su camino. Y así ha seguido.
Un bar que, a diferencia del Irulegui, “la localización le hace ser muy del pueblo”, reconoce Fabiola con orgullo. Ahí reciben a mucha gente joven y los pintxos, que son caseros, son lo que más triunfa en este caso. “Ah, y el juevintxo”, añade. “Los jueves de 19 a 22 horas es una auténtica locura”, comenta riendo.
Según la hostelera, las restricciones de la pandemia han hecho que muchos clientes se acostumbren a tomar algo fuera, independientemente de la época del año. Por eso, aunque el buen tiempo anime más a la gente, que se acabe el verano no lo ve como un problema, lo contrario: “Si no se puede en el interior, cazadora y a la terraza”.