Historias y un buen pintxo
El Mesón Pirineo y su receta al estilo de la tía Ana
Este local de la Calle Estafeta, con más de 120 años de historia, se encuentra hoy bajo manos de las hermanas Pérez Alfaro


Publicado el 24/08/2024 a las 05:00
En el número 41 de la Calle Estafeta se repite siempre una comanda: “Quiero los callos, morros y patas al estilo de la tía Ana”. Sí, los clientes saben lo que buscan. Nada más y nada menos que el plato estrella del Mesón Pirineo, un local que, tras más de 120 años abierto, se encuentra hoy bajo las manos de las hermanas Pérez Alfaro.
Ambas, Serena e Ivi, llegaron de Venezuela hace ocho años. No era su primera vez aquí, con familia y padre navarros, esta localidad había sido uno de sus destinos frecuentados en la infancia. Hasta que se quedaron. Desde entonces, la hostelería ha sido su vocación. Serena, de 31 años, comenzó un tiempo como camarera en este mismo bar. Mientras que Ivi, la pequeña, saltó entre locales como el Txirrintxa, el Nevada o el Gure Etxea. La suficiente experiencia como para que hace casi un año decidiesen emprender y alquilar juntas el histórico Mesón Pirineo: “No nos esperábamos que fuera tan bien así de rápido”, aseguran.
Su oferta gastronómica la identifican como una “cocina tradicional navarra”. Todo es casero. Además de los callos, entre sus 30 tipos de pintxos destacan uno de jamón ibérico al que le echan queso crema, queso de cabra, mermelada de albaricoque, reducción de Oporto, pasas y nueces. O también “El almuercito”, que lleva dos trozos de chistorra y un huevo frito.
Pero no solo resalta por el producto. A los clientes más curiosos, les llama la atención la estética tan auténtica con la que se conserva el interior. Con un “aire medieval”, las paredes se visten disimuladas entre guindillas, pimientos, ajos e incluso jamones colgando. Una identidad que, para ellas, es imprescindible mantener.
“Si todos tenemos pintxos, vinos y bebida, nos tenemos que diferenciar”, recalca Serena. Una distinción que creen marcar con un trato al cliente de calidad: “Contamos desde el principio con la misma plantilla, un grupo de chicas jóvenes entregadas al trabajo, majísimas y muy respetuosas”. Y es que la base de que salgan las cosas bien, confiesa, está en ellas, en su equipo y en la unión que demuestran frente al servicio.
¿De cara a futuro? “Seguir trabajando, innovar con nuevos platos y, si se pudiese, apostar por la posibilidad de un reparto a domicilio”. No suena nada mal. ¿Quién diría que no a una tapa pamplonica en la puerta de casa?