Historias y un buen pintxo

Pintxos de gala en el corazón de Pamplona con el Iruñazarra

Uno de las joyas en cuanto a variedad de croquetas y oferta gastronómica de la zona

Los camareros del bar detrás de la barra llena de pintxos
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Los camareros del bar detrás de la barra llena de pintxos
Los camareros del bar detrás de la barra llena de pintxos

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Nahiara Lapeire Munárriz

Publicado el 10/08/2024 a las 05:00

En pleno centro de Pamplona, en un punto estratégico entre la Plaza del Ayuntamiento y la Calle Estafeta, en pleno recorrido del encierro, se alza el Bar Iruñazarra, cuyo nombre significa ‘Pamplona vieja’. Originalmente fundado por la familia Aparicio que también abrió el Iruñaberri en Pio XII, este bar se ha convertido ya en un clásico de la capital navarra.

Cuando los Aparicio lo dejaron, el bar pasó por manos de distintos dueños llegando incluso a estar cerrado un tiempo hasta que en 2015 la antigua propietaria decidió reabrirlo, reformándolo para darle un toque más moderno y ya a finales de 2019, fueron Jokin Alduan y Juan Cruz Areta quienes se hicieron con la gestión del local, teniendo la pandemia como regalo de bienvenida al negocio.

PINTXOS DE AUTOR

Si hay algo que identifica al Iruñazarra es, sin duda “la amplia variedad de pintxos y croquetas, que destacan por su reconocimiento en distintos concursos” comenta Mikel Remirez, trabajador del bar. Entre los que se pueden degustar se encuentran tanto los clásicos como muchos otros originales.

El local ha participado en varias ediciones de la Semana del Pintxo de Pamplona, donde han ganado en alguna ocasión. Pero no son solo valorados a nivel local, sino que sus pintxos son reconocidos también en otras comunidades, como en País Vasco, donde ganaron la Semana del Pintxo de Euskal Herria en 2020 con el pintxo Itsasantxoa, que tiene como ingredientes principales una tortita de trigo y anchoa en diferentes texturas. En lo que se refiere a croquetas, el bar ha quedado en segunda posición en la última edición de la Semana de la Croqueta de Pamplona.

COSTUMBRES

La clientela del Iruñazarra es bastante variable debido a su localización, con muchos turistas en los fines de semana, pero también hay clientes habituales que repiten debido al amable trato de los camareros. “Al final la gente de las oficinas de alrededor viene aquí a tomarse su café todos los días y es más fácil tener más trato que un sábado, cuando va todo más rápido”, reconoce Mikel.

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