Galardón
Luis Colina: "En una época tan convulsa el periodismo es una actividad esencial"
El presidente del consejo de administración de Diario de Navarra y de la Fundación Diario de Navarra destaca que José Javier Uranga y José Antonio Zarzalejos son ejemplo de trayectorias vitales entregadas al mejor periodismo


Actualizado el 25/11/2023 a las 10:37
“Uranga supo hacer saltar esa chispa que se produce pocas veces: la de la conexión íntima y estrecha entre un autor y su pluma con toda una comunidad, Navarra, a la que supo entender, espolear y sostener”, con esta reflexión Luis Colina, presidente de la Fundación Diario de Navarra, glosó la figura de José Javier Uranga. También recordó el gravísimo atentado de ETA que apunto estuvo de costarle la vida. “Pero no abandonó. Tras un año recuperándose de sus gravísimas heridas, siguió al frente de la dirección de Diario de Navarra, con el mismo rigor, valentía y espíritu de servicio a nuestra sociedad”.
“Esas cualidades son las que ahora desde la Fundación Diario de Navarra queremos reconocer, mantener y sostener en el tiempo con este premio periodístico que busca reconocer los valores esenciales del periodismo. De hecho -continuó Colina- José Javier Uranga y José Antonio Zarzalejos son ejemplo de trayectorias vitales entregadas al mejor periodismo. Ese que no tiene fin. Porque en una época tan convulsa como la que vivimos si hay algo claro es que el periodismo sigue siendo una actividad esencial para poder vivir en democracia”.
“Frente a los nuevos desafíos, -concluyó Colina- leamos prensa, pongámonos en manos de profesionales, de los auténticos influencers, los periodistas... Volvamos a la esencia del buen periodismo. Será bueno para nosotros y para contribuir al espíritu crítico de una sociedad que reconozca los derechos de información y de libertad de expresión consagrados en nuestra Constitución”.
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El discurso completo de Luis Colina
En primer lugar quiero dar las gracias a la familia de José Javier Uranga por vuestra presencia aquí. A sus hijos, Jesús y Carmen, Soledad, Joaquín, a sus nietos… y muy especialmente a su mujer, a Maria Josefa, es un privilegio que nos acompañes.
José Javier Uranga fue muchas cosas en su vida. Sobre todo fue periodista toda su existencia, pero también profesor o historiador como hemos escuchado antes. Y tras su jubilación como Director fue designado miembro del Consejo de Administración y Presidente del Consejo y de la Fundación.
Pero sobre sus distintas facetas, y unificándolas, sobrevolaba siempre un elemento. Su amor por su tierra. Por Navarra. Fue Capaz de integrar su diversidad y de recorrer toda su profundidad histórica. Un amor que se expresaba lo mismo en las Bardenas que en Baztán. A través de la historia o del patrimonio. En sus columnas en el periódico o en sus múltiples libros.
José Javier Uranga supo hacer saltar esa chispa que se produce pocas veces: la de la conexión íntima y estrecha entre un autor y su pluma, con toda una comunidad, Navarra, a la que supo entender, espolear y sostener.
Y con una vida cincelada en las décadas de mayor convulsión política en España, en las que supo acertar en todas las grandes encrucijadas que la vida le puso por delante, profesionales y políticas. Sus columnas, los gallos de Ollarra, constituyeron un faro en la confusión que reinaba en la sociedad navarra de la época de la Transición. Una cita obligada cada semana cuya lectura destilaba las claves para entender Navarra en toda su complejidad.
Bajo su dirección Diario de Navarra se convirtió en el medio de mayor penetración en su territorio de los editados en España.
Y mantuvo siempre- soportando presiones de un lado y otro -el rumbo marcado en el objeto social de la sociedad editora, cuyo texto literal de 1903 establecía que el periódico había inspirarse - sin alardes innecesarios - en los verdaderos sentimientos religiosos del país, el orden social, familia, propiedad, y en la defensa del régimen privativo de Navarra. No convertirse directa ni indirectamente en órgano de ningún partido político, distinguirse por la parquedad en tributar alabanzas, y templanza e imparcialidad, para examinar la gestión de las autoridades locales formulando respetuosa censura y el debido aplauso sean cuales fueren las personas que adoptasen los acuerdos.
José Javier Uranga sufrió un gravísimo atentado de ETA en el que estuvo a punto de perder la vida. Balas contra ideas.
Recibió la Pluma de Oro de la Libertad de Prensa, el mayor galardón de la asociación mundial de editores de periódicos.
Pero no abandonó. Tras un año recuperándose de sus gravísimas heridas, tuvo el coraje de no amedrentarse ante el chantaje y reanudó su trabajo de Director de Diario de Navarra, con el mismo rigor valentía y espíritu de servicio a nuestra sociedad.
Esas cualidades son las que ahora, desde la Fundación Diario de Navarra, queremos reconocer, mantener y sostener en el tiempo con este premio periodístico que estrena su primera edición y que busca reconocer los valores esenciales del periodismo.
De hecho, el primer galardonado, José Antonio Zarzalejos, representa muy bien los valores que este premio busca potenciar. Hombre de fecunda trayectoria periodística, primero en el País Vasco, con su innegable procedencia bilbaína, y luego en Madrid donde se afincó definitivamente. Y además, con extendidas raíces familiares y vitales por toda la geografía de Navarra como acabamos de escuchar.
José Antonio Zarzalejos ha dirigido dos periódicos y sabe, por tanto, de todas las complejidades profesionales que una responsabilidad así supone.
No sólo para liderar una Redacción, sino también para sacar lo mejor de cada uno de sus periodistas y gestiona el desafío que representa las necesidades constantes de adaptación a las nuevas demandas sociales y los nuevos modos de informar. Y hacerlo sin que eso suponga perder un ápice del valor esencial del periodismo. El de buscar y encontrar informaciones relevantes para la vida de los ciudadanos y para entender el mundo que les rodea.
José Antonio ha vivido las enormes mutaciones del ejercicio del periodismo a lo largo de las últimas décadas. Y las ha atravesado todas, tormentas y amenazas incluidas. Le ha tocado también vivir profundos cambios en el panorama de la comunicación. De hecho, hoy está asentado en un medio nativo digital, cuyo Comité Editorial preside.
Y en todas sus responsabilidades ha mantenido una trayectoria rectilínea .Esa que suma la excelencia de un periodismo formado en las Humanidades, con la capacidad de gestión y con la defensa rotunda mediante la palabra de valores y principios compartidos. Ese retrato que de la figura de José Javier Uranga realizaba él mismo hace unos días en Diario de Navarra, pero que, también, es una descripción que le es perfectamente aplicable al premiado.
José Javier Uranga y José Antonio Zarzalejos son ejemplos de trayectorias vitales entregadas al mejor periodismo. Ese que no tiene fin. Porque en una época tan convulsa como la que vivimos si hay algo claro es que el periodismo sigue siendo una actividad esencial para poder vivir en democracia. Y que sus valores, los que lo han modelado a lo largo de la historia (rigor, independencia, profesionalidad), no sólo siguen siendo válidos, sino que son más valiosos que nunca.
¿Alguién duda hoy del valor de los profesionales capaces de diferenciar la verdad de la mentira, lo real de lo inventado? Del valor de explicar el porqué de las cosas y las claves que hay más allá de los titulares. De los profesionales dedicados a sacar a la luz lo que los poderes políticos, económicos... quieren dejar enterrado y hurtar al conocimiento público.
De darnos una Noticia, es decir, todo aquello que alguien no quiere que se publique, en definición de Fernando Jauregui.
¿Alguién se puede imaginar la durísima realidad política española que nos ha tocado vivir sin periodistas capaces de contarla tal como es, sin edulcorantes ni maniobras de distracción? Sin profesionales capaces de resistir las presiones para ser fieles a su trabajo.
¿Se imaginan como hubiéramos vivido la época de pandemia sin el servicio esencial de entrega y valentía que nos prestó el periodismo?
En momentos donde, además, padecemos desinformación la dolosa y malintencionada y la culposa, aquella que convierte a ciudadanos en colaboradores necesarios de los propagadores de bulos.
En momentos, donde se pretende sustituir los el que la verdad, o hará libres, por que la libertad os hara verdaderos, los hechos por sentimientos y opiniones, la democracia por emocracia. En momentos donde crece la falta de respeto por las ideas, por las personas.
Para estos momento el mejor remedio el mejor antídoto el mejor cortafuegos: el periodismo.
Pero no como un concepto teórico o abstracto. Hablo del periodismo del que Jose Javier Uranga, Jose A Zarzalejos han sido modelos; hablo del periodismo que han desarrollado los sucesivos directores de Diario de Navarra; hablo del periodismo oque desarrollan los profesionales que hoy nos acompañan.
Frente a estos desafíos y dificultades consumamos periodismo, eduquemos en la impotancia del periodismo a las nuevas generaciones. Pongámonos en manos de profesionales, de los auténticos influencers, personas responsables, preparadas, rigurosas de enirme dedicación y comprometidas con la verdad y el interés general. Los periodistas Rechacemos imitaciones.
Puede sonar a cuña publicitaria, pero para nosotros para Diario de Navarra es el orgulloso cumplimiento de una obligación inexcusable, la función trascendental como la califica Jose Antonio Zarzalejos y que figura en el objeto social de nuestra sociedad editora, inscrito en el Registro Mercantil: Hacer Periodismo para "Procurar guiar a la opinión publica con un criterio recto y elevado independiente de toda agrupación política".
Después de 120 años de venir procurándolo, queremos seguir haciéndolo otros 120. Y como figura en nuestro programa publicado en el primer número de Diario de Navarra, 25 de febrero 1903, “el tiempo maestro de los hombres y gran descubridor de verdades pondrá de manifiesto cuan imparcial y escrupulosamente lo observamos”.
Y termino. Gracias a Jose Javier Uranga por su extraordinario legado, gracias Jose Antonio Zarzalejos por tu ejemplar trayectoria de servicio y enhorabuena por el merecido galardón.
Gracias a todos Vds por su asistencia su atención y su paciencia.
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