Encuentros

El zumbido de abejas molesto y sanador

El investigador sonoro Xabier Erkizia realizó una intervención sonora en directo sobre grabaciones en colmenas de la cornisa cantábrica

Xabier Erkizia, posando junto a una de las colmenas
AmpliarAmpliar
Xabier Erkizia, posando junto a una de las colmenas
Xabier Erkizia, posando junto a una de las colmenas

CerrarCerrar

Laura Puy Muguiro

Publicado el 08/10/2022 a las 06:00

Varias colmenas que reproducen el sonido de grabaciones de abejas de la cornisa cantábrica han dado la bienvenida “a estos tan esperados y necesitados Encuentros” en el hall de Baluarte. Son las palabras del creador de murmure, el músico e investigador navarro Xabier Erkizia, que realiza con ellas una lectura antropológica de tradiciones de diferentes culturas del mundo sobre escuchar y hablar a estos laboriosos insectos.

Su propuesta fue un encargo tras una de sus conversaciones sobre los Encuentros con su amigo Ramón Andrés, comisario del evento. Así surgió la idea de montar la instalación sonora. “Me preocupaba que tuviera que tener una reflexión detrás de la primera emoción cuando uno se acerca a una obra, pero también que generara cierta tensión, que no retratara el mundo como algo resuelto y perfectamente adornado”.

Por eso pensó que la metáfora de las abejas y el enjambre encajaba, pues “algo de enjambre ya tienen los Encuentros: al juntar tantas voces tan dispares de tantas disciplinas y lugares tan diferentes del mundo se genera una especie de rumor de enjambre, en el que cada oyente podrá encontrar las respuestas a las preguntas que busca”.

En la investigación que realizó para esta instalación supo que uno de los primeros oráculos de Occidente, el templo de Delfos, “se cree que está construido por abejas”. “Lo curioso es que al entrar en el templo, en la puerta, antes de que pueda preguntar nada a ese oráculo, hay una pequeña inscripción antigua de dice ‘conócete a ti mismo: para poder preguntar a un oráculo se proponía hace miles de años conocerse a sí mismo”.

Recordó Erkizia cómo ante el fallecimiento de la reina Isabel II se contó que su hijo Carlos fue a avisar a las colmenas del Palacio de Buckingham sobre la muerte de la dueña, “una tradición que aquí ha pervivido hasta hace poco tiempo: cada casa tenía su pequeña colmena y cuando moría alguna de las personas, se avisaba a las abejas para pedir que ayudaran a la persona que viniera detrás”. “Pero pocas veces”, añadió Erkizia, “se ha hablado de lo que se puede escuchar en una colmena”.

“Este pequeño ejercicio, este zumbido, propone una escucha, que puede resultar incómoda, abstracta, molesta -tenemos una relación curiosa con las abejas, entre el miedo, pero sabemos que son necesarias para la supervivencia del mundo, la polinización, están en medio de ese conflicto climático...-, pero también sanadora, terapéutica, para esta bienvenida a estos tan esperados y tan necesitados Encuentros”.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora