Joan Manuel Serrat se despide de Navarra
El cantautor recala este viernes 16 de septiembre y el sábado 17 en el Navarra Arena (20.30h) con la gira ‘El vicio de cantar: 1965-2022’, que pone fin a sus 57 años de carrera


Publicado el 16/09/2022 a las 06:00
Después de una inactividad forzosa por la pandemia, Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) vuelve este fin de semana a Pamplona. Lo hace dentro de su gira internacional El vicio de cantar: 1965-2022, que incluye 70 conciertos por toda la geografía española y latinoamericana y con la que pretende despedirse personalmente de su público con el que ha compartido vida y canciones durante más de medio siglo”. En la capital navarra tendrá dos actuaciones, este viernes 16 de septiembre y el sábado 17 el Navarra Arena (ambas a las 20.30h), aunque para la de mañana ya se ha colgado el aviso de ‘entradas agotadas’ en su web oficial hace un par de semanas.
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El cantautor catalán, de 78 años y con otros 57 de trayectoria musical a sus espaldas, ha decidido no otorgar entrevistas con motivo de sus conciertos a los medios regionales. Llega a Pamplona procedente de Mérida, donde ha protagonizado con gran éxito de público dos actuaciones (11 y 12 de septiembre) y tras la capital navarra se dirigirá a Granada (los días 22 y 23 de septiembre). A estas alturas de gira, que comenzó el 27 de abril en el Beacon Theater de Nueva York, el artista ya se ha subido a 43 escenarios, y aún le quedan otros 27. La última vez lo hará el 23 de diciembre en Barcelona, a punto de cumplir los 79 años.
Aunque Serrat ya amagó con una despedida en 2015 al cumplir 50 años de carrera, con su gira Antología desordenada, esta vez sí parece ser la definitiva. “Hay un tiempo para cada cosa - explicaba el pasado diciembre en una entrevista con El País -. Han sido los hechos que fueron ocurriendo después de aquella caída de Joaquín Sabina el 12 de febrero de 2020 [en el escenario] y que nos obligó a abandonar una gira. Luego vino la covid… Las dificultades fueron distanciándome (...). Y aunque no desde el sentimiento, lo cierto es que también estaba inevitablemente alejado de la gente-proseguía-. Así que he decidido despedirme en persona. No me gustó sentirme despedido por una plaga. Por eso me planteé ir al lugar más natural para hacerlo, con el público enfrente, lleno de gratitud y alegría”.
También en esa entrevista, Serrat desvelaba el modo de decir adiós: “Mi propósito no es solo despedirme de todos aquellos que me han tratado bien a lo largo de los años, sino hacerlo en los sitios donde están. Me despediré, y ya no volveré a tocar. Volveré a los sitios, saludaré, comeré, pero ya no volveré a los escenarios. Tocaré y compondré en casa, es posible que grabe un disco. Pero no volveré a los escenarios”. “Hay que hacerlo en algún momento”, admitía.
Serrat tiene previsto en los conciertos de Pamplona, como en el resto de la gira, hacer un repaso sus grandes canciones, las que él mismo compuso o las de poetas que siempre ha admirado (como Antonio Machado, Miguel Hernández o Mario Benedetti). Todas ellas son “un homenaje a la honestidad y a la valentía” y a las cosas “sencillas y tiernas” que han marcado la vida del cantautor.
Si hubiera que definir a Serrat por una sola de sus canciones, la más representativa, esta sería sin duda Mediterráneo (de 1971), también la más exitosa. “Una gran composición y un gran poema, una obra redonda elegida muchas veces la mejor canción del siglo XX y su mejor canción en 50 años”, según han reconocido los críticos.
SU FACETA HUMANA
Aparte de su importancia como músico, el periodista Álex Grijelmo al escribir sobre su despedida, destaca de Serrat su faceta humana y el “haber tomado siempre las decisiones correctas”. “En los tiempos convulsos -defiende Grijelmo- supo defender sus dos lenguas propias como vehículos de entendimiento entre culturas hermanas”. “Hizo que cientos de miles de castellanohablantes cantaran en catalán Paraules d’amor y que todos los catalanes hicieran suya la letra de Mediterráneo.
Serrat “no sucumbió, además, a las trampas del independentismo”, subraya el columnista de El País, poniendo como ejemplo una de sus anécdotas más famosas. “En medio de un recital en la capital catalana, el artista paró el inicio de una canción, para reprender a un espectador que le voceó: “¡Canta en catalán, que estamos en Barcelona!”. Y él, enfadado, le respondió: “Siempre hay alguien que viene despistado. Sé perfectamente que estoy en Barcelona, seguramente lo sepa antes que usted. Y desde antes que usted, estoy trabajando por hacer cosas en esta ciudad, así que le pido que me deje hacer mi espectáculo”.