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Historia y Patrimonio

Julia Pavón Benito: “La historia de Navarra siempre está viva”

Decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UN y una de las coordinadoras del Congreso General de Historia de Navarra, defendió este miércoles el papel de la SEHN para dar voz a la actividad científica

Ampliar Julia Pavón Benito, en la primera jornada del X Congreso de Historia General de Navarra
Julia Pavón Benito, en la primera jornada del X Congreso de Historia General de Navarrajesús caso
Actualizado el 08/09/2022 a las 08:14
Cuando se cumplen 10 años del Congreso General de Historia de Navarra organizado por la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra (SEHN), Julia Pavón Benito (Madrid, 1968), decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra y una de las coordinadoras del congreso, quiso poner en valor la finalidad de este encuentro. “Nuestro objetivo es mantener viva la investigación sobre la historia de Navarra, que aunque se debate en un foro erudito, siempre tiene una proyección social en todos los ámbitos: el de la didáctica, el del conocimiento de las tradiciones populares e históricas de Navarra, el de las leyendas...”. Y destacó que la Comunidad foral tiene mucho interés en “dar voz a todos los investigadores y eruditos locales que puedan estar en las coordenadas de una investigación rigurosa”.
Para esta profesora de Historia Medieval de la UN, este X congreso “quiere demostrar que la historia de Navarra siempre está viva” y despertar más si cabe “el interés de la ciudadanía” por los grandes jalones de la historia medieval de Navarra y también de su guerra civil (1451-1464), así como “la vocación de nuevos investigadores”.
“La historia es hoy más necesaria y más actual que nunca -prosiguió Pavón-, porque forma la cabeza en pensamiento crítico y da claves para contextualizar y entender los acontecimientos actuales… “. “Resumido en una máxima, podría decirse que ‘la historia es información dentro de la desinformación’. Por eso, al igual que hay grandes economistas o grandes ingenieros, también debe haber grandes historiadores”, abundó.
Y puso como ejemplo la cita del historiador y político italiano Benedetto Crocce (1866-1952): ‘Toda historia es historia contemporánea’. “Miramos al pasado con nuestras ideas actuales, por eso ahora nos interesa la historia total: la historia de las mujeres, la de la infancia, la de los marginados…”, y concluyó: “Es importante que los ciudadanos navarros sepan que existe una sociedad, la SEHN, que cuida y vela por dar voz a toda esa actividad científica”.

Miguel Ángel Arrondo Durán: “Los hospitalarios del reino fueron figuras de gran poder económico y político”

El investigador de la Universidad de Navarra Miguel Ángel Arrondo Durán.
El investigador de la Universidad de Navarra Miguel Ángel Arrondo Duráncedida
El investigador de historia medieval de la Universidad de Navarra Miguel Ángel Arrondo Durán (Pamplona, 1995) presentó este miércoles en el congreso de la SEHN 'Memoria de los conflictos de los hospitalarios navarros en los registros del maestre y el convento de Rodas (1436-1487)'. Interesado en el fenómeno de las cruzadas y las órdenes militares, el joven académico, que está a punto de terminar su tesis doctoral sobre el priorato de Juan de Beaumont, disertó sobre la orden religiosa del Hospital de San Juan, que conformaría “uno de los señoríos eclesiásticos más extensos del reino de Navarra en el siglo XV”.
Según Arrondo Durán, los hospitalarios del reino formaban una circunscripción en la organización de la orden bajo el nombre de “priorato de Navarra”. “Los priores eran figuras de gran poder económico -por sus propiedades- y político -por formar parte del Consejo Real y de las Cortes de Navarra-. Sobre todo en el periodo de 1435 a 1487, cuando el prior era Juan de Beaumont, hermano del conde de Lerín, que fue canciller del reino y uno de los principales seguidores del príncipe Carlos de Viana en la guerra civil navarra de 1451 y 1464 y en la guerra civil catalana de 1462-1472, como representante del rey de Castilla”.
En palabras del investigador, “los hospitalarios, como otros ámbitos de la sociedad del reino de Navarra de los últimos siglos de la Edad Media, se terminaron adscribiendo a uno de los dos bandos enfrentados en el conflicto bélico: agramonteses y beamonteses, ya que ambos querían acceder a la fuerza e influencia que tenían los miembros de la orden”
“Y no fue esta la única tensión que hubo entre los miembros de la orden -prosiguió Arrondo Durán-. También había división entre los freires que habían realizado una estancia en el convento de Rodas y los que no. Esto llevaría a roces entre los tres grupos, que se tradujeron en ocupaciones de propiedades y resistencias a cumplir lo que se decidía desde allí”.

José Enrique Ávila Palet: “La relación de cristianos y judíos en el reino de Navarra en el siglo XIV era de convivencia”

José Enrique Ávila Palet, ayer, en el exterior del Museo de Navarra, sede del congreso.
José Enrique Ávila Palet, ayer, en el exterior del Museo de Navarra, sede del congresojesús caso
El doctorado en Historia y profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (México) José Enrique Ávila Palet participó este miércoles en la sesión inaugural del congreso con la ponencia 'Memoria documental del antijudaísmo en el reino de Navarra en el siglo XIV'. Durante la media hora que se prolongó su exposición, el invitado desgranó minuciosamente las fuentes históricas, narrativas y documentales, que han abordado las relaciones entre los cristianos y los judíos en la Navarra de la Baja Edad Media, pero dio también algunas pinceladas sobre las mismas.
Nacido en Madrid en 1962, licenciado en Geografía e Historia por la UN y residente en México desde hace 30 años, señaló que “la relación entre judíos y cristianos en aquella época fue en general de convivencia, aunque en la mayoría de las poblaciones donde había alguna aljama o barrio judío, éste estaba diferenciado de los barrios cristianos para marcar las distancias entre las dos comunidades, sobre todo por cuestiones religiosas”. Esto no supuso, en palabras de Ávila Palet, que los judíos navarros no tuvieran buenas relaciones comerciales con los cristianos, “ya que unos y otros hablaban el mismo idioma, aunque los judíos conservaban el hebreo como lengua materna”.
El ponente también explicó que “los conflictos más importantes entre ellos fueron sobre todo los ataques de las bandas de maleantes conocidas como los 'Pastorelos' en 1321; las matanzas en varias comunidades judías, sobre todo en la de Estella en 1328 (que fue la más castigada); y, por último, los ataques de los mercenarios conocidos como las 'Grandes Compañías', que entraron en Aragón y Navarra y causaron temor en algunas aljamas como la de Pamplona alrededor de 1366”.
Para Ávila, estos conflictos se produjeron “por la falta de autoridad (algunos coinciden con el vacío de poder del rey Carlos IV), y por los resquemores que tenían a los judíos, por envidías o deudas”.
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