Danza
Antonio Márquez: “Los bailarines no pueden vivir solo de pasión”
El bailarín y coreógrafo sevillano regresa este domingo al Teatro Gayarre con su compañía y ‘Medea’, “la mejor obra creada en los últimos 80 años de danza española”. Critica las pocas ayudas para los bailarines, que “se dejan el alma” para poder bailar.


Publicado el 12/02/2022 a las 06:00
Dice Antonio Márquez (Sevilla, 24 de mayo de 1963) que se ha criado “prácticamente” con 'Medea', uno de los hitos de la danza española del siglo XX que coreografió el maestro José Granero y para el que Manolo Sanlúcar creó la música y Miguel Narros la dramaturgia. Con 'Medea', otras tres obras ('Macadanza', 'Sinfonía española' y 'Bolero') y su compañía regresa Márquez este domingo al Teatro Gayarre (19 horas). Considerado uno de los referentes de la danza española de las últimas décadas, dejó de bailar pero volvió “para ayudar a bailarines jóvenes”.
¿Por qué 'Medea'?
Esta obra que ha estado tan presente en toda mi vida ha llegado a mis manos tras casi cuarenta años por Javier Palacios, director artístico de 'Medea' y heredero directo de todas las obras del maestro Granero. He hecho todos los personajes, la he vivido, la he paseado por todo el mundo junto al Ballet Nacional y el Ballet de Murcia. Palacios me dijo: “'Medea' no puede estar en un baúl. Conoces muy bien las obras del maestro Granero y tienes que representarlas”. Vi que era un proyecto de una envergadura muy grande, pero le respondí que adelante.
Me contaba antes que volvió “para ayudar a los jóvenes”. ¿Qué ocurre con ellos?
No tienen compañías donde ir, montan su propio grupo y se empeñan hasta las cejas. Si pudieran entrar en compañías, podrían estar en el cuerpo de baile, ser primeros bailarines, solistas... Aprenderían. Tenemos conservatorios de música y de danza por toda España y no sé cuantas orquestas por todos los rincones del país. ¿Por qué no tenemos también compañías de danza como Francia, Alemania...? Hablamos de una cultura única en el mundo: la danza española se origina en España, se estudia en España y se representa en España, y a partir de ahí por todos los rincones del mundo, con miles de seguidores.
¿Y qué ocurre en España con las compañías?
¿Que qué hacemos?, ¿poner una compañía estatal?, ¿una? Al final las compañías privadas grandes han ido desapareciendo, se las han quitado del medio en lugar de fomentar grandes compañías para que estos alumnos tengan donde seguir aprendiendo.
Con lo pasional que es la danza...
Esto es una pasión, pero los bailarines no pueden vivir solo de pasión. Me da mucha tristeza verlos dejarse el alma y que a nadie interese qué les ocurre. ¿Quién aplica la sensibilidad, el amor por esta profesión? Van de un sitio a otro para poder vivir. Me da pena ver que se gasten un montón de millones en determinadas producciones y que otros mendiguen. Hay teatros cuyos programadores dicen lo que sí va y lo que no, y si no les gusta la danza española, no la programan. Ahí debería meter el dedo el Ministerio: un programador debe programar, le guste o no. Si al comisario de un museo no le gusta Van Gogh, Velázquez, Goya..., ¿quita sus colecciones?
¿Se encuentra en un momento especialmente enfadado?
No. Lo que ocurre es que cuando me tiro años con mis bailarines dejándonos el alma y luego veo que muchos tienen que trabajar en restaurantes, de cajeros, dando clases a niños... para poder venir a bailar me da tristeza, y nadie dice nada. Todo el mundo se calla por miedo. He hecho mi vida a base de trabajar y no debo nada a nadie, nada más que agradecimiento a mis padres por haber tenido esa lucidez de haberme dejado bailar, a pesar de las presiones, porque dije que bailaba y ya para otros era maricón.
En su caso, en el Gayarre sube a escena el cuerpo de bailarines con 23 personas.
Es una apuesta clarísima. Por eso, por encima de todo, tengo que luchar por ellos y hablar de ellos. Porque si hay una 'Medea' de Antonio Márquez es porque hay bailarines. ¿Qué vendo si no?, ¿humo? Tengo que dar las gracias a Pamplona, al Teatro Gayarre en concreto, que ha apostado por nosotros varias veces; a Logroño; a Jerez... y a tantos otros que han seguido apostando por este género. Tendrían que tomar ejemplo otros grandes teatros.
¿Y qué verá el público mañana?
Se le va a conmover el alma. Ya no estamos acostumbrados a ver a este tipo de espectáculos. Vamos a un Cascanueces, una Giselle... sin importarnos la compañía, quién la hace, porque las obras nos gustan y nos conmueven. Es lo que ha hecho mi compañía desde hace 27 años: transmitir e interpretar, no ejecutar coreografías; bailar con el alma, sintiendo verdaderamente cada paso, lo que conlleva un sentimiento porque es nuestro lenguaje.
¿Qué supone para usted artísticamente 'Medea'?
Es la mejor obra creada en los últimos 80 años, como mínimo, de danza clásica en todos los aspectos: coreográficamente, musicalmente, escenográficamente... Es una obra cumbre en todos los sentidos, completa. Inspirada en Séneca, más actual no puede ser. Es uno de los pocos ballets donde el público no necesita leer nada para enterarse de la obra desde principio hasta el final.
Sus caras en las fotografías transmiten intensidad. ¿Cómo se queda al terminar una función?
Durante Medea me transporto y tengo sensaciones tan encontradas que termino totalmente conmocionado. Cuando puedo lograr salir de todo lo que ha producido esta obra en mí, pasan horas.
"QUÉ DIFÍCIL NOS LO HAN HECHO PASAR CON 'MEDEA'..."
Cuenta Márquez que desde el Ministerio de Cultura le dijeron que le ayudarían con 'Medea'. “Una soga en el cuello me habría hecho menos daño del que han intentado hacerme: que en ningún momento esta obra pudiera ver la luz, excepto por el Ministerio o el Ballet Nacional, algo que no pueden por no tener los permisos coreográficos”. Asegura que, tras haber logrado una subvención, “de repente todo fue ‘no’: vestuarios, escenografía, música”. “Con el amor y la pasión con la que la representamos, qué difícil nos lo han hecho pasar...”, y añade: “Me indigna que se gastan millones en una producción de ópera, donde solo los zapatos de los intérpretes valen más que un bailarín, y te regateen precios con 30 personas que se dejan la piel a diario”.
'MEDEA'
Cuándo: este domingo, 13 de febrero
Dónde: Teatro Gayarre de Pamplona a las 19 horas.
Entradas: entre 8 y 24 euros.