Álbum ilustrado

Las ilustraciones de Concha Pasamar que danzan contra el amor posesivo

La ilustradora pamplonesa firma con la escritora Margarita del Mazo ‘Carmen’, el cuento que les pidió la Compañía Nacional de Danza a partir de su coreografía de este ballet

La ilustración del cuento que representa a Carmen, el torero Escamillo arrodillado y el soldado don José detrás
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La ilustración del cuento que representa a Carmen, el torero Escamillo arrodillado y el soldado don José detrás
La ilustración del cuento que representa a Carmen, el torero Escamillo arrodillado y el soldado don José detrás

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Laura Puy Muguiro

Publicado el 02/02/2022 a las 06:00

Se recuerda con 15 años en Madrid disfrutando de 'Carmen' con el Ballet de Antonio Gades y Carlos Saura. Era 1983 y fue el primer espectáculo de danza a partir de esta ópera dramática de Bizet que vio la hoy ilustradora pamplonesa Concha Pasamar. A aquella función siguieron varios ballets y adaptaciones más de Carmen, cuya ópera había sonado en casa de sus padres muchas veces muchos años y lo haría después en la suya, con especial intensidad en 2010: la última vez que se representó en Pamplona, con la AGAO, su hijo de 8 años formó parte del coro infantil. De modo que, cuando la editorial Cuento de Luz le propuso participar con la escritora Margarita del Mazo en el álbum ilustrado de esta obra para un trabajo educativo de la Compañía Nacional de Danza (CND) a partir de su coreografía de Carmen, Pasamar supo que era “un lujo” involucrarse en este proyecto donde danza y obra literaria quieren conducir a la reflexión sobre las interpretaciones y malinterpretaciones del amor y al rechazo de cualquier clase de violencia.

La coreografía actual de 'Carmen' de la CND la creó para la compañía el bailarín y coreógrafo sueco Johan Inger, afincado en Sevilla. Estrenada en 2015 y galardonada al año siguiente con el premio internacional Benois de la Danse, Inger quiso aportar algo nuevo a esta obra tantas veces representada y decidió situarla en una época más bien contemporánea, deslocalizarla, desprenderla de estereotipos y añadirle la mirada inocente de un niño. “Su presencia”, indica Pasamar, “lleva a la reflexión de qué sucede cuando la infancia es testigo de la violencia, de cómo puede afectarle”, se refiere a esta historia que protagoniza Carmen, una bella gitana que seduce al soldado inexperto don José, que la asesina cuando ella, cansada de los celos de él, se decide por el torero Escamillo.

Sobre la importancia de trasladar una historia tan dramática al mundo visual infantil, la ilustradora considera que “hay lecturas que a lo mejor hay que hacer acompañando a los niños, para abordar temas”, pero se detiene en cómo niñas y niños “están expuestos a violencia continuamente, en películas, videojuegos, en situaciones en la vida real”. No la muestran explícitamente sus ilustraciones, que “con delicadeza y sin crudeza” permiten intuir qué ocurre en la historia al tiempo que el texto realiza este trabajo con metáforas. Dirigido a un público infantil y adolescente y del que también pueden disfrutar los adultos, el cuento sirve como reflexión sobre la violencia de género y la falta de libertad de la mujer, ese “la quiero solo para mí”.

TRAZOS EN MOVIMIENTO

La CND dio muchas facilidades a autora y escritora, a las que invitaron a finales de mayo del año pasado a un pase de ensayo en Madrid ante su representación en Úbeda y Sevilla. “A dos metros de los bailarines”, la experiencia permitió comprobar “la expresividad y fuerte preparación de dramaturgia y gestualidad”. Además, Pasamar pudo contar con un vídeo de la actuación del ballet con 'Carmen' en la Rochelle, en Francia, que le resultó muy útil como referencias para dibujar. “Me permitió tener tiempo de ver las cosas con detalle, pararme, capturar escenas, componer...”.

Tuvo claro Pasamar qué quería destacar. Sabiendo que el boceto sobre la atmósfera había gustado, pudo haber elegido dibujar todos los escenarios en los que transcurre la historia, la ciudad, la fábrica de tabaco... pero le pareció que tenía mucha fuerza la coreografía y que, si se quería acercar al público el mundo de la danza, interesaba ser lo más fiel posible a aquella. De modo que decidió trasladar al papel la escenografía, “muy sencilla y sobria, con mucha fuerza de la acción, de lo que ocurre”. “Tuve claro mantener la mayor fidelidad posible respecto de la escenografía, los vestuarios, los colores... trazando a línea esquemáticamente lo mínimo”.

“Carmen”, continua la ilustradora, “es un personaje libre, espontáneo, y escuchar música y ver imágenes en movimiento mientras pinto me hace adoptar un trazo suelto, así que la técnica y la pincelada que he empleado es acorde a esto”, añade la ilustradora, a quien gusta mucho dibujar en vivo y que en septiembre del año pasado, en la inauguración de la nueva temporada del MUN, pudo dibujar en el 'backstage' a los bailarines de la CND que actuaban sobre el escenario. “Dibujar las figuras en movimiento te obliga a que salgan trazos muy sueltos y a dejar la mente en blanco”.

Dice Pasamar que participar en este proyecto de 'Carmen ha sido' “un viaje emocionante” por lo que ha disfrutado. “A la vez que piensas en cómo dibujar, ves la coreografía y escuchas la música, y vuelves a disfrutar de una y otra continuamente”.

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