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Música

Y Amaia le cantó a San Fermín

Amaia Romero, en su concierto en Pamplona
Amaia Romero con su banda, el sábado en su concierto del ciclo ‘Noches de la Ciudadela’ Santi echeverría
Publicado el 09/08/2021 a las 06:00
Lleno absoluto de Amaia Romero el sábado en la Ciudadela de Pamplona dentro del Ciclo ‘Noches de la Ciudadela’. Con todas las entradas vendidas el mismo día que salieron a la venta, dentro de la actual normativa Anti Covid 19, y el público asistente sentado manteniendo las distancias preceptivas. Casi una hora y cuarenta y cinco minutos de concierto con bises incluidos, pese a un frío intenso que no paralizó las ovaciones del respetable.
Amaia Romero en la voz, piano de cola y guitarras. Acompañada por Nuria Graham en guitarras eléctricas y acústica y coros; Paula Vegas en los teclados, sintetizadores y coros; Miquel Sospedra en el bajo y Aleix Bou en la batería.
Igual que en el pasado 2020, para estos “no sanfermines” han sido muchos vídeos y canciones los que han circulado por las redes sociales. Y sin embargo, para el que escribe, ha sido Amaia Romero la que ha puesto en ese sentido la emoción en el punto más alto, increíblemente alto, con la famosa jota a San Fermín que interpretó en La Ciudadela.
Sí, es la que canta (cantaba) cada año Mari Cruz Corral el 7 de julio en la procesión de San Fermín y en la calle Mayor. Con su afinación perfecta y ese desmayo que tiene en el que a sus 22 años juega con las dinámicas de manera tremenda, además de esa increíble forma de subir y redondear en su registro más agudo rematando en el melisma final de manera tan contundente como equilibrada, Amaia Romero logró dejarnos sin respiración con la jotica.
Y fue esa fracción de segundo intensa antes de que el respetable le dedicara una de las ovaciones más sonoras de la noche -sino la más- y se arrancara incluso con algunos “bravos” la que nos hizo pensar en lo que estamos viviendo, con dos años sin fiestas, sin poder disfrutar de ese “Que hizo a San Fermín llorar, se oyó en el cielo una jota, se la cantaba un navarro que el encierro no verá”.
Y Amaia lo hizo porque quería (como había prometido previamente) dedicando algo especial a su ciudad del alma, algo que le salió de las entrañas. Imagino que ya estará subida a las redes desde los móviles de algunos de los asistentes. No se la pierdan, pese a que la calidad del sonido sea deficitaria...
¿Fue una canción que vale un concierto? Entiendo que sí, aunque sin duda tuvo muchísimos momentos de una emoción tremenda y de ese preciosismo con el que acostumbra a interpretar. Preciosismo porque cada vez maneja mejor los tiempos de un concierto y sus claves.
De aquella Amaia que presentó hace dos años su primer disco en Baluarte a esta Amaia hay en ese sentido varios saltos cualitativos. Ha mantenido intacta toda su espontaneidad y su particular gracia -y expresiones- con las que se dirige al respetable y le hace reír, y ha ganado en ritmo para ir cambiando sus fases de concierto para que todo vaya más fluido.
Se le ve risueña y ya no nerviosa. Sin duda tan joven y atrevida como madura y preparada para lo que será su gira postverano y anterior a la publicación de su inminente nuevo disco.
Esta Amaia sabe jalear al público, le pide palmas y sale de su caparazón postadolescente para manejarse ya como la artista que es. En ese sentido sigue haciendo lo que quiere, está clarísimo.
Quiso comenzar el piano con una ajustadísima y brillante interpretación instrumental al piano del Claro de luna de C. Debussy para de ahí pasar a un set de otros seis temas interpretados a piano y voz. De ellos sobresalieron Luz y sombra, una preciosa canción para una película; y dos versiones de grupos a los que admira como fueron las de Conan, del grupo Templeton, y la de Viernes, que fue el mejor ejemplo de la artista que hace suyo lo que quiere en una forma de interpretar en la que mandó del terreno del punk pop a su terreno a la canción de los Carolina Durante… tal y como en su día hizo con Miedo de MClan.
Amaia tiene ese tremendo don que despeja cualquier duda de su calidad artística al margen de “teletriunfos” y diretes. La victoria, El relámpago o Todos estos años ya fueron canciones interpretadas junto a la banda que le acompaña y que se ajusta ya perfectamente a la capacidad interpretativa de la navarra para no “taparla” en ningún momento en el acompañamiento al margen de lo que puedan hacer desde el sonido, que por cierto fue bastante bueno en mezcla y ecualización a diferencia de lo escuchado Baluarte hace más de dos años y antes de la pandemia.
Fue también muy emocionante la interpretación a guitarra y voz del tema Porque apareciste del que es autora Nuria Graham, la guitarrista de su banda que ahora va a dejar de serlo para embarcarse en su proyecto personal. Amaia y Nuria realizaron un dúo excepcional. Y Amaia se mostró suelta y risueña en el escenario con Cuando estés triste, Un día perdido, Quiero que vengas, Cosas interesantes para decirte y Quedará en nuestra mente. Para los bises reservó Cuando zarpa el amor de Camela. Y que me perdone el dúo si afirmo que Amaia ya la ha hecho suya… es muy made in Amaia Romero cien por cien.
El concierto lo despidieron los cinco músicos -Amaia rodeada por sus chicos de naranja- como una piña en medio del escenario interpretando Nuevo verano en formato acústico. Hermoso final que reafirma a una joven que ahora, sí que sí, va a seguir creciendo exponencialmente en su capacidad artística y musical pero dominando el escenario… Así que se preparen.
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