Tribuna histórica
Navarra: historia (1521) y actualidad (2021)
El autor explica que tras los sucesos de la batalla de Noáin y la toma del Castillo de Maya en 1521, los navarros se abrazaron y vivieron hermanos en su Reino hasta la llegada del nacionalismo vasco al final del siglo XIX


Actualizado el 19/07/2021 a las 10:51
Hace 500 años, entre 1521 y 1524, se produjeron hechos políticos, religiosos y bélicos que asentaron la integración de Navarra en la Monarquía española. Un acontecimiento lógico por trayectoria histórica, lengua y religión y avalada por cartas de naturaleza jurídicas y papales. La otra opción era caer del lado de la Monarquía francesa. En 1521 Navarra estaba integrada en la Corona de Castilla por acuerdo de las Cortes navarras y de las castellanas, siendo la soberana propietaria Juana I de Castilla y III de Navarra; y en su nombre su nieto Carlos I de España y IV de Navarra.
Tres hechos de armas se produjeron hasta la solución definitiva: 1, la invasión del ejército francés, tomando el Reino hasta Logroño; 2, la recuperación del Reino por las tropas castellanas (guipuzcoanos) y navarras, en la batalla de Noáin, leales a la corona común de Castilla y Navarra; la toma del Castillo de Maya de Baztán como cabeza de puente francesa defendida por navarros partidarios de los franceses, que fueron abandonados de su propio Rey y luego expulsados por el Virrey de Navarra con los navarros partidarios de la Monarquía española; y, finalmente, la expulsión de los franceses de la Plaza de Fuenterrabía (1524) recuperando el territorio peninsular. Mucho duelo y dolor para los navarros inmersos en las guerras europeas que finalizó con la paz: el juramento de los fueros en las Cortes de Reino en Pamplona por Carlos I de Castilla y IV de Navarra; la amnistía del rey a los navarros que estuvieron con los franceses; devolución de bienes honores y hacienda, para construir desde entonces la unidad histórica, jurídica y política que es Navarra sin acepción de raza o lengua.
Pero al final del siglo XIX comenzó a entrar, desde Vizcaya, el germen de la división sabiniana nacionalista vasca utilizando los hechos históricos relatados como una lucha de los navarros contra España, o de los navarros vascos contra los navarros españoles. Así se forjaron los argumentos falsarios de la historia. A la, vez los doctrinarios separatistas vascos se ocuparon de crear diferencias entre navarros, generando diferencias por la pertenencia a lo vasco. y fomentando las diferencia a través de la lengua, socavando la pertenencia a Navarra. Al ser lo diferencial minoritario era necesario el victimismo que alimenta todo el separatismo. A ello contribuyó en gran medida el carlismo que derrotado tres veces, no aceptó en la unidad de España el constitucionalismo liberal del siglo XIX, y solo, a regañadientes, “la confirmación de fueros en la unidad constitucional” de 1839.
LAS BANDERÍAS NAVARRAS DEL XVI TRASPUESTAS AL SIGLO XXI
Con gran precisión y rigor historiadores como Luis Javier Fortún (DN 30-6-2021) y Tarsicio de Azcona (DN 4-6-2021) han dejado clara la situación histórica objetiva de lo que ocurrió hace 500 años para entender nuestra rica historia como Reino, no como tribu, sin interpretar con ello situaciones actuales.
La historia esta quieta y enseña, no induce. Sin embargo, Peio Monteano (DN 3-7-21) prestigioso historiador de conocida tendencia nacionalista vasca, introduce en la verdad histórica explicaciones interpretativas queriendo traer la historia de la Conquista del Castillo de Maya hace 500 años, a nuestra realidad política actual relatando los hechos en estos términos: fueron “¿héroes o villanos?”; “pelearon por la independencia de Navarra”; “icono de la resistencia a la conquista española”; “un centenar de legitimistas navarros”; ”ejército franco navarro frente al ejercito hispano beamontés”; “el Virrey de Navarra con tropas castellanas y beamontesas fueron rechazados por los navarros”. “Las Cortes navarras dominadas por ellos”; “hoy Navarra festeja a los perdedores”.
O sea, las victimas, atribuyendo a la reciente ideología nacionalista los hechos pretéritos: navarros contra españoles. Induce a concluir Monteano que hubo buenos y malos; los navarros defensores del castillo de Maya, los buenos; y los navarros reconquistadores, los malos. Los navarros que tomaron el Castillo de Maya son citados de soslayo como beamonteses o por su jefe Conde de Lerin, Condestable de Navarra. Nunca el Castillo de Maya fue conquistado por los navarros sino por los españoles.
Los navarros, beamonteses y agramonteses, desde entonces se perdonaron y se abrazaron y vivieron en paz y progreso en su Reino dentro de la Monarquía hispánica hasta que al final del siglo XIX el separatismo vasco comenzó a dividirnos por la raza, la religión integrista, o la lengua. Y en ello seguimos. Mikel Aramburu, vicepresidente de la Sociedad de Estudios Vascos, da cuenta en el artículo sobre La convivencia en Navarra (DN 26-6-21) de las conclusiones de una Jornada de reflexión financiada por el Gobierno de Navarra, celebrada en Civican el pasado 16 de junio, de la que deduce la necesidad de “una gestión democrática de la pluralidad de Navarra” ante las “dificultades de gestionar la diversidad de Navarra.” Dos conflictos afloran en el proyecto: “la gestión del Euskera y la polarización entre las diferentes identidades navarras”, lo que requiere “el valor democrático de la convivencia basada en la mutua confianza entre diferentes”. Para Aramburu estas diferencias no las resuelve ni la razón ni la política porque tienen “una dimensión emocional”…”lo que necesita una educación sentimental”; para “empatizar el dolor de la otra parte”. “La gestión del euskera refleja la diversidad identitaria”…”que requiere gestión democrática” Para Aramburu, esto no lo resuelven las instituciones ni las elecciones sino un dialogo horizontal de la ciudadanía”.
Una nueva democracia, la horizontal no la de todos los ciudadanos electores y contribuyentes. No le falta el guiño feminista “para articular otras relaciones posibles para gestionar nuestros conflictos”. Y la guinda. “Más que convencer racionalmente hay que atraer emocionalmente”. Se alimenta este separatismo de generar dos Navarras, dos identidades, dos nacionalidades. No aceptan la identidad de todos los navarros como entidad política y jurídica e histórica.
MAL USO DE LA HISTORIA POR EL NACIONALISMO VASCO
Cada vez que llega una fecha histórica en la que se conmemora la incorporación de Navarra a la nación española, se despierta el separatismo vasco moderno y sus sectarios despiertan los arcanos construidos en el siglo XIX por la ideología vasca, racista, xenófoba, e integrista sabiniana, hoy transformada en un separatismo antiespañol, laicista, republicano de tendencia marxista. Necesitados, como entonces, del arcano discriminador entre vascos y españoles, promueven la nueva lengua vasca como identificación de sus sentimientos deferenciales. Solo la lengua. No hay más política diferencial vasca que la lengua a machamartillo a la trágala, inmersión e imposición, en el separatismo moderno catalán o vasco, que venimos financiando todos los contribuyentes en beneficio personal, político o laboral de los enemigos de Navarra y España.
Borrar el español, y con ello a España. Porque no hay que olvidar que los que se dicen separatistas son también españoles de pleno derecho como los demás y se benefician incluso por encima de su condición de españoles satisfaciendo su ego, y su sentimiento diferencial. El bilingüismo en las zonas no vascófilas es un lujo carísimo para disfrute de intereses políticos o de sentimientos espurios: -“¡le voy a hablar en euskera para que se joda!”-, en sociedades ricas aunque no lo seamos tanto. Nadie ha pedido cuentas de a cuanto sale este gasto a los contribuyentes. Allá los políticos socialistas navarros que los sustentan
Falseamiento de la historia e introducción entre los navarros de sentimientos de pertenencia a grupos étnicos o lingüísticos diferentes qué mejor que hacerlo con la lengua, una vez descartada la raza, hoy inasumible. Hoy, fecha de la conquista del Castillo de Maya por el Virrey de Navarra y expulsión de los navarros partidarios de los franceses, encuentran los nacionalistas vascos una nueva oportunidad de impulsar las diferencias y promover historias falsarias, a la vez introducir diferencias entres los navarros por la lengua. Y así se alimenta ese sentimiento retro histórico para generar rechazo a España, queriendo dar vigencia y actualidad a aquellos enfrentamientos olvidando que aquellos corazones navarros se fundieron en un abrazo Pero lo suyo es dividir, romper, crear enemigos, victimas, transponer la historia de 1521 a 2021 para generar dos identidades en navarra.
De los falsarios de la historia de los años 1920, a los historiadores que transponen el pasado en el presente, salen las doctrinas que el dinero público de los navarros financia para crear diferencias, incluso “dos nacionalidades”.
Y alimentan la división por la lengua entre los navarros, y fomentan el enfrentamiento con un único objetivo: socavar el Régimen Foral actual de Navarra en la unidad constitucional de España. Yo no sé donde se está metiendo la Presidenta de Navarra o donde nos está metiendo a todos los navarros con su Gobierno socialista comunista separatista vasco, que alienta, fomenta y financia proyectos disgregadores de la sociedad navarra, de ingeniería social, que muy pocos viven y sienten, y en donde todos los derechos democráticos están satisfechos con creces.
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José Javier Viñes Rueda ha sido senador por Navarra y parlamentario foral