Hostelería

El asador sidrería Martintxo de Cizur Menor busca relevo por jubilación

Una inmobiliaria ha puesta a la venta el complejo hostelero y residencial, formado por dos restaurantes, cafetería, vivienda de ocho habitaciones, jardín, piscina y trinquete

Fachada del asador sidrería Martintxo
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Fachada del asador sidrería Martintxo

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Pedro Gómez

Publicado el 28/05/2026 a las 17:25

La familia Elía Ayerra busca relevo por jubilación para el asador sidrería Martintxo, emblemático restaurante de Cizur Menor fundado por Martín Elía Ansa en 1978. Este templo de las brasas de la comarca de Pamplona, lugar de celebraciones familiares y empresariales, presentaciones deportivas y todo tipo de eventos, se ofrece en una inmobiliaria de Pamplona, Cidenar. Su precio puede parecer respetable, 4,8 millones de euros. Pero hay que tener en cuenta que además de los dos salones, de asador y de sidrería, incluye un gran caserón de ocho habitaciones, tres baños, piscina, jardín trinquete…

Son en total 1.400 metros cuadrados, con capacidad para más de 250 comensales, cocina perfectamente equipada, materiales nobles y una decoración rústica muy cuidada. Y lo más importante, como destaca la familia Elía, un negocio rentable, en plena actividad “con una clientela fiel desde hace casi 50 años”, tanto de Navarra como de fuera de la comunidad, como clientes de la Clínica Universidad de Navarra y antiguos estudiantes.

En el asador sidrería Martintxo han trabajado tres generaciones de la familia Elía. Martín, el fundador falleció en 2019. El edificio albergó una panadería, así que Martintxo aprovechó el horno para transformarlo en un asador al estilo de los que existían en el País Vasco. Antes que hostelero fue labrador, así que desde los inicios se preocupó de ofrecer los productos de temporada de la huerta navarra, con los espárragos, cogollos y pimientos. Posteriormente abrió la sidrería en la planta baja de la vivienda. Además de la carnes, el Martintxo alcanzó fama por sus pescados y mariscos.

Actualmente llevan el negocio varios hijos, que llevan “toda la vida” entre fogones y que ven que ha llegado el momento de jubilarse. “Nos gustaría dejar el negocio este mismo año”, explican. Antes entonces, van a seguir trabajando con total normalidad y con los compromisos ya adquiridos. Su intención es encontrar un comprador para todo el complejo (restaurante y vivienda) debido a las múltiples posibilidades que ofrece para uso residencial y de hostelería. No obstante, la familia Elía Ayerra está abierta a escuchar ofertas de inversores interesados tanto el restaurante como en la vivienda y también la posibilidad un traspaso. “Está en manos de la inmobiliaria, que nos asesora de la mejor forma posible”, señalan.

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