Tribuna histórica

La batalla de Noáin, según Tarsicio de Azcona

El autor, historiador considerado uno de los mayores expertos en la época de los Reyes Católicos y premio Príncipe de Viana de la Cultura, relata la batalla de Noáin, acontecimiento “de geopolítica euroea, rivalidad franco-española y de alteración social navarra”

Vista de los terrenos entre Noáin y Esquíroz donde tuvo lugar la batalla y donde está el monumento que realizó José Ulibarrena
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Vista de los terrenos entre Noáin y Esquíroz donde tuvo lugar la batalla y donde está el monumento que realizó José Ulibarrena
Vista de los terrenos entre Noáin y Esquíroz donde tuvo lugar la batalla y donde está el monumento que realizó José Ulibarrena

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Tarsicio de Azcona

Publicado el 04/07/2021 a las 06:00

El 30 de junio es un día vestido de centenario para conmemorar la batalla de Noáin en 1521. Conviene ponerle marco adecuado que ayude al lector a valorar este singular acontecimiento de geopolítica europea, de rivalidad franco-española y de alteración social navarra. He aquí las secuencias esenciales, que marcan la marcha de dicho acontecimiento, desde el lugar de la batalla hasta el perdón y la honra concedidos a Carlos de Mauleón, agramontés, muerto en la misma.

Todo ocurrió un viernes, 3O de junio de 1521 “entre los lugares de Ezquíroz y Noáin, cabe la ciudad de Pamplona” , como rcuerdan varias veces los documentos imperiales, que se citan más adelante.

LA INVASIÓN FRANCESA DE 1521

Este tercer período bélico o tercera guerra de la conquista de Navarra fue iniciado a raíz de la entrada francesa bajo Andrés de Foix, el 12 mayo 1521. Para la opinión francesa no era una guerra del rey de Francia contra Castilla, sino del heredero de los Albret por Navarra. En Castilla lamentaban que la entrada e invasión se hubiera realizado en plena revolución comunera, asomada también a Navarra y a Guipúzcoa, y estando ausente su rey y soberano.

El general en jefe Andrés de Foix, señor de Asparros, ocupó Pamplona el 23 de mayo de 1521. Allí estuvieron presentes los Loyola y una docena de capitanías de la Provincia. Allí cayó herido Ignacio, más gentilhombre que hombre de armas.

No se detuvo en la capital, sino que para conseguir sus fines, enfiló el ejército francés hacia Castilla y asedió la ciudad de Logroño. Ante la resistencia de los riojanos, Asparros tuvo que levantar el cerco y decidió replegarse hacia Pamplona por Puentelareina y El Carrascal. En el descenso, le esperaron los beamonteses y soldados del emperador.

Asparros fue derrotado “entre los lugares de Ezquíroz y Noáyn” el 30 de junio 1521 y huyó en retirada hacia Francia. Aparecen alusiones a esta batalla en varios perdones del emperador, incluso con detalles. Los analizamos con detención, poco más adelante. El Archivo General de Navarra tiene abierta estos días una rica exposición sobre esta batalla. Quizá se puede pensar en ella como una emboscada, llevada a cabo sin preparativos técnicos previos, pero fue mucho más que una escaramuza. Una investigación rigurosa en diversos archivos ha de aportar más datos sobre el contingente militar de uno y otro bando, el francés y el imperial.

LA BATALLA EN LOS DOCUMENTOS IMPERIALES

Vea el lector cómo aluden a ella las posteriores cartas o provisiones de perdón del emperador.

En la dirigida con alguna dilación al reino por los Gobernadores se cita el lugar y se afirma sin ambages cómo las tropas francesas fueron devastadas y destruidas en el lugar citado, cerca de la capital. Consignan que en la entrada francesa participaron navarros de toda condición, desde eclesiásticos con cargos hasta campesinos humildes. Se matizan las culpas cometidas por ellos y el alcance del perdón imperial.

En el perdón general del emperador dado en Pamplona el 15 de diciembre de 1523 se repite la versión y análisis de los Gobernadores y se notifica el texto con el pregón voceado por la ciudad el día 23 de diciembre.

También es reiterativa la versión del perdón final. Fue concedido por el emperador a todo el reino en Burgos el 29 de abril de 1524.

Existe todavía otro perdón en el que se cita la batalla de Ezquíroz- Noáin. Es el unipersonal otorgado a Carlos de Mauleón, caído en la batalla. Este texto fue firmado en Burgos el 7 de mayo de 1524 y rezuma justicia y perdón, pero antes que nada transmite profunda emoción por el fallecido y por la situación de orfandad en que había quedado su familia.

Hemos aludido a la emoción que produce este documento, así como otros pasajes de los perdones del emperador. Véase. Era necesaria en ellos la calificación jurídica estricta de las culpas y delitos de los agramonteses, pero también raya a gran altura la calificación de la gracia y merced del perdón. Empleando léxico coloquial, les concedía volver a casa, abrazar a la familia, recuperar la honra y limpieza del apellido y el disfrute pleno de la hacienda doméstica.

DESPUÉS DE LA BATALLA DE ESQUÍROZ-NOÁIN

Asparros prosiguió el repliegue hacia Francia y dejando sin resolver todo el reducto de Maya pasó la frontera. Les sirvió de ayuda la conquista de Behovia por el almirante Guillermo Gaiffier, que inició otra entrada en Navarra, cuya primera acción consistió en apoderarse de Fuenterrabía. Esta pérdida fue importante y resultó intolerable al emperador. A ella se acogieron los derrotados de Asparros, que perdió el puesto. De hecho la bella ciudad fronteriza se convirtió en centro neurálgico para los agramonteses ( 1522-23). Son conocidos los cabecillas allí refugiados. Prosiguió una guerra guerreada sobre la que existen datos exhaustivos en diversos fondos de cuentas de Simancas.

OPORTUNISMO DEL VIAJE DEL EMPERADOR A NAVARRA

Estando así las cosas, se debe acentuar el oportunismo del viaje del emperador a Navarra y la estancia en Pamplona de 13 de octubre de 1523 al 2 de enero 1524. así como el perdón general otorgado el 15 de diciembre y pregonado en la ciudad el día 23 de diciembre de 1523. Sirvió de voz y llamada para los refugiados de Fuenterrabía, los que habían conocido y huído de la batalla de Esquíroz y Noáin. Este viaje y estancia del emperador son señalados desde el siglo XIX por el especialista M. de Foronda.

EL VIAJE DEL EMPERADOR A NAVARRA Y PAMPLONA (OCTUBRE 1523-2 ENERO 1524)

El juvenil emperador ventiañero confió el resultado regio al viaje a Navarra y en la estancia en Pamplona, que duró del 13 de octubre de 1523 al 2 de enero de 1524. Larga estancia que tuvo que dar para muho más de lo que consta en la documentación conservada Es preciso investigar todavía en los archivos.

El viaje pudo estar revestido de simbolismo evangélico. Fue el emperador quien salíó al encuentro de los alejados y deservidodres y les llenó de abrazos y perdones. No consta si aparecieron voces de hermanos mayores que desaprobasen el indulto, el perdón y la fiesta familiar.

Lo seguro es que Pamplona se convirtió durante meses en capital del mundo y en ella se trataron gravísimos problemas humanos y religiosos del mismo, por ejemplo, el de Martín Lutero después de la dieta de Worms o el de las Indias.

Ni se dejó de negociar con los agramonteses de Fuenterrabía con expreso mandato del emperador al Condestable para que continuase con ellos las negociaciones.

LA CAPITULACIÓN CON LOS REFUGIADOS EN FUENTERRABÍA

Así se pudo llegar a la Capitulación conseguida en el campo de Fuenterrabía en la tensa noche del viernes 19 de febrero de 1524, que contiene las renuncias dolorosas de los deservidores y las mecedes qe recibían del Condestable en nombre del emperador.

La merced más excelente y codiciada fue el perdón total y la recuperación plena de sus haciendas, de su fama, honra y estado social y el de sus familias. Fue el perdón definitivo a toda la facción agramontesa otorgado en Burgos el 29 de abril de 1524.

El perdón a Carlos de Mauleón, concedido por el emperador en Burgos el 7 de mayo de 1524 con rapidez inusiyada fue el broche de oro en la cadena de los perdones imperiales. Mauleón era un caído en la batalla de Esquíroz y Noáin y el perdón le fue concedido a título personal y familiar, a él y a sus hijos como a huérfanos de guerra, devolviéndoles fama, honra y hacienda.

VISIÓN FINAL DE LA BATALLA DE ESQUÍROZ-NOÁIN

Fue sin duda una nimiedad bélica, pero ocultaba contextos históricos europeos de envergadura, sobre todo entre Francia y España y para el reino de Navarra, roído por ambas. Fue peleada “en los lugares de Ezquiroz y Noayn cerca de Pamplona” por los navarros y castellanos contra Asparros general de la tropa francesa. Dichos huidos se refugiaron en Fuenterrabía, recién conquistada por los franceses.

La situación navarra posterior a la batalla aconsejó el viaje y la estancia presencial del mimo en Pamplona. La vieja Iruña se convirtió por tres meses en la capital del orbe conocido. Desde ella trató el emperador los negocios imperiales mundiales y concedió importantes perdones a sus deservidores agramonteses navarros.

Sin la batalla y victoria imperial de Esquíroz y Noáin no habría sido igual la evolución del reino de Navarra después de la conquista de 1512.

Tarsicio de Azcona Investigador. Premio Príncipe de Viana 2014.

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