Santiago Bonilla y Pablo Marín elevan sus miradas por encima de lo mirado
‘Trampa de luz’ muestra un paisaje abstracto y ‘Paralelo 28’ va más allá de la representación de la mayor mina de sal


Actualizado el 17/03/2021 a las 07:59
El director bonaerense Pablo Marín presentó el martes su Trampa de luz en la Sección Oficial del festival Punto de Vista. Se trata de una película “muy extraña”, admitió, que tuvo así en Pamplona su estreno mundial, y que según su director apoya un pie en el documental y otro en el cine experimental. “No hay una claridad en lo que se registra, o de lo que trata, es un paisaje un poco más personal”, explicó en la presentación de este filme en el que se ven distintas figuras hechas abstractas con luz. “Intento hacer la representación de un espacio que puede existir o puede no existir, la película termina siendo la cristalización de un mundo que me interesaba crear más que retratar”, apunta Marín. Son nueve minutos de imágenes hipnóticas hechas gracias a manipulaciones físicas a las cámaras con las que trabaja. “Trabajo en capas y me gusta que vayan de la mano la imagen que quiero crear y cómo quiero crearla”, aclara.
En realidad es una construcción hecha de bloqueos de la cámara, rebobinados, alteraciones, con las que el cineasta construye ese mundo y huye de los problemas clásicos del documental como la necesidad de una objetividad o un realismo. “No me interesa ese dolor de cabeza”, zanja. “La intención mía era hacer una especie de bola de cristal con nieve dentro, una pequeña miniatura cinematográfica”, concluye.
EL SALARIO DEL MINERO
El mundo que ha elegido por su parte el director mexicano Santiago Bonilla para construir su Paralelo 28 sí existe. La película, que también compite en Sección Oficial, retrata las condiciones de los trabajadores de la mayor mina de sal del mundo, en el norte de México, pero Bonilla también comparte la preocupación por cómo se representa un objeto o, en este caso, una geografía concreta. “Me empecé a hacer preguntas que la pintura ya se hizo hace tiempo, mi película llegó a ese lugar más pictórico”, señala el director, que ya mostró la película en el Festival de Rotterdam. “Hay toda una evolución hasta Turner, donde ya no vemos claramente el referente, sino que vemos ya la mirada de Turner”, explica. En su caso fue algo parecido, con un componente más político y otro más irónico.
Recuerda el director que con la actual crisis sanitaria el trabajo minero fue de los primeros que se restableció. “No lo vemos en la ciudad, en ningún lado, pero el mundo se sigue sosteniendo por la minería”, añade, y conecta en la película por ejemplo con la etimología de “salario”, que de algún modo también entronca con su reflexión sobre la representación de las cosas. “También el dinero sabemos que es una tarjeta de plástico o unas monedas de cualquier material, pero detrás de ese dinero hay una materialidad, es una representación”, argumenta. De ahí le vino la idea.
Bonilla, que hizo la película desde Francia, tuvo que coger cinco aviones para llegar al pueblo minero, un lugar recóndito que sin embargo le acogió con los abrazos abiertos. Se encontró con gente que trabajaba largas jornadas, siete días a la semana, un trabajo pesado y aún así fueron muy amables con él. Al fin y al cabo la sal es una materia prima en todo el mundo, pero muy barata. “Si hubiera retratado una mina de diamantes o de litio sería diferente, para mí era hablar de una geografía, sigue siendo América Latina, México... países que proveen de materia prima al resto”, lamenta.
La tradición cinematográfica ha retratado al minero como héroe o víctima, siempre en un tono muy solemne, así que Bonilla quiso incluir un chiste, la historia de un perro-soldado tuerto que roba el almuerzo de los trabajadores.
CRUCERO EL DÍA DEL BRÉXIT
La jornada de ayer en el festival proyectó hasta tres programas de Sección Oficial, compuestos en total por doce películas. En Every Rupture, por ejemplo, Sasha Litvintseva muestra su teoría de que nada es un sistema cerrado a través de tres ecosistemas concretos: un crucero británico que vuelve al Reino Unido el día del Referéndum del Bréxit, una colonia de cormoranes que sin darse cuenta van acabando con los bosques que habitan por culpa de la acidez de sus excrementos, y una civilización diferente, previa a la pandemia, en la que tocábamos las cosas sin miedo. En Luces del desierto, por su parte, Félix Blume relata cómo en las noches del desierto aparecen luces extrañas. Los habitantes las describen como llamas, bolas de fuego , focos volando, rayos cayendo del cielo o resplandores. Con cada experiencia individual se dibuja una historia común, contada de forma coral.
