Berri Txarrak dice hasta la vista
El grupo se despide por todo lo alto con dos conciertos en el Navarra Arena



Actualizado el 23/11/2019 a las 10:46
Este viernes fue el primer adiós, y esta noche será el segundo y definitivo. Berri Txarrak, el grupo nacido hace 25 años en Lekunberri, se despide por todo lo alto con dos conciertos en el Navarra Arena, con todas las localidades vendidas poco después de que salieran a la venta, y con sucesivas ampliaciones de aforo.
Gorka Urbizu, David González y Galder Izagirre salieron a las 22.30 en punto, como un clavo. Fue un saludo sencillo aplaudiendo a un público agolpadísimo en la pista. Realmente no cabía ni un alfiler.
Las palmas se hacían presentes desde el primer momento con el chorro que el power trio lanzaba con Gelaneuria.
Dos grandes pantallas laterales apoyadas por otra trasera que servía de fondo de escenario, a ras de escenario, escupían imágenes del concierto. Una realización multicámara que prescindió de cualquier imagen que no fuera la del trío tocando sirvió para que quienes estaban más lejos de escenario pudieran ver mejor a los músicos. Primero en blanco y negro en los dos primeros temas (también Ez dut nahi). En FAQ ya se tornaron en colores sepias y rojos. Y para la tremenda Jaio.Musika.Hil se tornaron en policromía...
La gente saltaba y seguía con la cabeza los apremiantes cambios de ritmo marca de la casa Berri Txarrak...
Izena, izana, ezina, Spoiler! e Iparra Galdu: Hegora Joan mantuvieron la tensión eléctrica y esa forma de vaciarse y morir de Gorka en cada canción...
El escenario se pobló de tonos azules y el fondo de decenas de estrellas tintineantes para amparar la sensación de que son el grupo de las mil aristas del rock. La forma de animar de Gorka para que la gente respondiera era impresionante como un trance.
CON UNA RESPUESTA INCONTESTABLE...
La sinfonía de colores puros, básicos, mantenía sus constantes vitales. Y pasaba, un color por cada tema, del amarillo al azul, al verde al rojo. Y luego combinó rojo con morado.
El trus suspendido oblicuamente por encima de las cabezas del trío no colgaba focos móviles. Lanzaba sus haces fijos de forma intermitente ejerciendo un poder hipnótico. Y se combinaba con cuatro hileras verticales de leds rectangulares que ejercían cegadoras.
Fue a la hora larga de concierto cuando las pantallas proyectaron por primera vez imágenes simbólicas para acompañar las canciones... tocaba el turno de Zirkua y de apelar a lo onírico...
Otro explosión popular llego con Hitzen oinarri ahula.Los coros del respetable giraron vertiginosamente por el Arena. Gorka iba cambiando constantemente de guitarra para adaptar su sonido a su caja de pandora de los mil riffs de guitarra.
Y llegó el momento del primer cover, de la primera versión. Era Toro de El Columpio Asesino que realmente la supieron hacer un poco suya. “Te voy a hacer bailar toda la noche”. Y si encajaba bien en la filosofía oscura de Txarrak.
De pronto el trío se convirtió en tres estatuas en trance, cual Mannequin Challenge. Más de un minuto... fue un gran break emocional. Al salir del trance continuaron con Isiltzen banaiz como remate colosal... La noche iba a ser larga en el Navarra Arena. El primer bloque de bises comenzó a las a las 00:10 de la noche. Y fueron desfilando Maravillas, Betiko leloaren betiko leloa y otra versión, esta vez del grupo Kop, titulada Sols el poble salva al poble. Poco después, con la coreadísima Ikusi arte la pista enloqueció saltando al unisono. A las 00.36 finalizó el primer bloque de bises, pero dos minutos después volvían con la segunda tanda. Con Oihu todo el Arena se pobló de las luciérnagas de los móviles mientras las estrellas volvían a poblar y cerrar el fondo de escenario. A continuación, Ikasten y finalmente Katedral bat y Berri Txarrak.
Después de dos horas y veinte minutos de concierto los músicos saludaron al público alzando la guitarra, bajo y baquetas. Por las Torres de altavoces comenzó a sonar Obladi oblada de The Beattles. Con ellos y todo el mundo haciendo el coro se despidieron, subidos al banco metálico. Final feliz para 25 años.
