Salud
Intestino permeable: causa de enfermedades intestinales y de la piel
La salud no se consigue desde el confort ni llega por azar


Publicado el 22/10/2025 a las 17:15
El intestino es el epicentro de nuestra salud. Muchos lo llaman el segundo cerebro por su complejidad, ya que en esta zona del aparato digestivo se han encontrado millones de neuronas, formando el sistema nervioso entérico, una red neuronal que genera una conexión directa con los diferentes órganos y sistemas de nuestro cuerpo. Por lo tanto, sabemos que el intestino no es un órgano que funcione de manera independiente al resto del cuerpo, sino que se conecta con el resto de sistemas buscando un estado de perfecta armonía. Esto explica una conocida frase de Hipócrates que decía: “Todas las enfermedades comienzan por el intestino”.
La alimentación o una adecuada nutrición es fundamental para cuidar de nuestro intestino y de las bacterias que residen en él. Este conjunto de bacterias y microorganismos es lo que llamamos microbiota intestinal, la cual es responsable de nuestro estado de salud y energía. Esta controla el 80% de la actividad de nuestro sistema inmunológico y más del 90% de la producción de serotonina (neurotransmisor involucrado en el equilibrio emocional, la regulación del apetito, la velocidad del aprendizaje, la calidad del sueño y el estado de bienestar). Además, una microbiota saludable interviene en la síntesis de algunas vitaminas (ácido fólico y vitamina K) y ácidos grasos de cadena corta (butirato), el control de la inflamación y en la defensa frente a patógenos. Las bacterias intestinales son nuestro mejor aliado o nuestro peor enemigo, dependerá en gran medida de nuestro estilo de vida y la calidad de nuestros hábitos.
Las enfermedades inflamatorias intestinales (colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn) y las relacionadas con la piel (psoriasis, dermatitis, acné, rosácea) tienen una relación directa con la salud de nuestro intestino. Cuando esta se altera, el intestino se vuelve más “permeable” y permite que bacterias, virus, parásitos, toxinas y restos de alimentos pasen al torrente sanguíneo provocando inflamación. El sistema inmunitario trata de resolverlo mediante la activación de las células de defensa liberando citocinas proinflamatorias y otros mediadores.
Este desequilibrio afecta a la respuesta inmunitaria y altera la integridad de la barrera intestinal, favoreciendo el desarrollo de estas enfermedades mencionadas, así como de las enfermedades autoinmunes, brotes en la piel, inflamación sistémica, mala absorción de nutrientes y alergias o intolerancias.
Para combatir estos problemas, tendremos que tener en cuenta aquellos alimentos que van a ayudar a mejorar y evitar los que van a empeorar la situación inflamatoria.
Una alimentación basada en vegetales va a ser clave para aportar fibra y antioxidantes. Por tanto, deberíamos priorizar el consumo de verduras y hortalizas, frutas, frutos secos y semillas. Los cereales integrales, las legumbres y los tubérculos, adaptados a la condición física de cada uno. Priorizar carnes blancas, huevos ecológicos, lácteos fermentados de cabra/oveja y pescados azules por su aporte proteico y de omega 3 (evitando pez espada, emperador, atún rojo, tiburón y lucio por su alto contenido en metales pesados). Incluir grasas vegetales de calidad como el aceite de oliva virgen extra, el aguacate o el aceite de coco, que van a contribuir al equilibrio del intestino y las hormonas. Hierbas y especias que aportan compuestos antioxidantes y antiinflamatorios (cúrcuma, jengibre, pimienta negra, orégano, tomillo…).
Sin embargo, el estrés, el exceso de gluten y lácteos de vaca (según sensibilidades), una masticación deficiente, muchos fármacos, los productos ultraprocesados, el azúcar, los edulcorantes, los fritos, las carnes procesadas, los embutidos grasos, las harinas refinadas, los refrescos y el alcohol aumentan la permeabilidad de la capa mucosa en el intestino y empeoran la salud intestinal y de la piel.
Lo ideal para llevar un estilo de alimentación adecuado a cada uno sería acudir a un nutricionista que domine la materia, quien te ayude a crear un plan de comidas personalizado y pueda valorar algunos suplementos útiles para reforzar el aporte nutricional de tu dieta.
- Los probióticos pueden resultar útiles para regular y mantener el equilibrio de la microbiota intestinal.
- La vitamina D modula la actividad de los linfocitos T y otras células del sistema inmune, reduciendo la inflamación en la piel, y disminuye la producción de citocinas proinflamatorias como IL-17 y TNF-α.
- La glutamina ayuda a reparar las uniones estrechas entre los enterocitos mejorando la hiper-permeabilidad intestinal.
- Los ácidos grasos esenciales (Omega 3 y Omega 6), el aceite de pescado (rico en EPA y DHA) y el aceite de onagra o de borraja (ricos en GLA) ayudan a reducir la inflamación y mejorar la calidad de la salud intestinal y de la piel.
- Reguladores hepáticos como el cardo mariano, la N-acetilcisteína (NAC), el diente de león, el boldo, la alcachofa, la cúrcuma, etc. Puesto que mantener el hígado saludable contribuye a regular los niveles de histamina y mediadores inflamatorios, reduciendo la inflamación, enrojecimiento y brotes en la piel.
- Aceite de orégano para la dermatitis seborreica por sus propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y antioxidantes, ayudando a reducir hongos como el Malassezia.
La base está en la alimentación, y en algunos suplementos. Las claves para recuperar el equilibrio del intestino y la piel serían: mejorar la microbiota y reparar la barrera intestinal para que sea selectiva, permitiendo el paso de nutrientes, pero bloqueando el de sustancias dañinas; hacer ejercicio físico regular y movernos más a diario; elegir bien los alimentos, lo más natural y ecológico posible para optimizar la nutrición; exponernos más al sol para obtener vitamina D de forma natural y a la naturaleza para reducir los niveles de estrés; mejorar el descanso y tener una actitud positiva.
La salud no se consigue desde el confort ni llega por azar. El bienestar se busca y se trabaja. Los hábitos que desarrollemos ahora serán el resultado de nuestra salud del mañana.
¿Tu intestino y tu piel tienen el cuidado que necesitan?
Artículo escrito por Nicolás Cenoz Larrea, nutricionista clínico y deportivo.