¡Cuidarse por solidaridad!

No es tan importante cuántos años vives, sino “cómo se viven los que vives"

Cuidarse, importante para la salud /
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Javier Angulo

Actualizado el 30/05/2025 a las 23:19

No es tan importante cuántos años vives, sino “cómo se viven los que vives". Uno debe adquirir buenos hábitos para ser mejor en aquello que practica, para ser un buen profesional, para no presentar fatiga, para evitar dolores, para no causar bajas laborales, para no acudir a centros sanitarios, para eludir cualquier tipo de fármacos, para dar la mejor versión a sus hijos, para mantener una vitalidad elevada en aquello a lo que se dedica, para que su eje hormonal permanezca lo más sano posible, para no perder el tiempo pensando en la jubilación, para mantener la ilusión por su vocación, para transmitir a través del ejemplo lo que quiere, para ayudar a los demás, para ser menos egoísta y más solidario con la sociedad.

Damos más importancia a la imagen que a nuestro interior. La salud está en un segundo plano y preocuparse de lo que marca una báscula es dar un paso atrás y no entender nada de fisiología humana. Los hay que se pesan cada mañana, y si los dígitos no coinciden con lo que desean, ya empiezan mal y una pizca de tristeza asoma en sus mentes. A eso se le llama "estropear el día”. Si la báscula reflejara el estado de nuestras arterias, de nuestro hígado, de nuestro corazón, de nuestro pulmón, de nuestra columna, de todas nuestras células, posiblemente desaparecerían las ganas de volver a subirse cada mañana (los hay que lo hacen más de tres veces al día). La apariencia no es lo importante, pero la sociedad va de esto, de “envoltorio” y la superficialidad reina por doquier.

Uno debe comer con el fin de librarse de cualquier carencia nutricional y presentar unos niveles adecuados de energía en todo aquello que hace cada día, treinta días al mes, doce meses al año y así durante toda su vida. Debe ejercitarse con frecuencia para mejorar el estado de sus huesos, prevenir la sarcopenia, aumentar su fortaleza, incrementar su grado de funcionalidad y ser mucho más independiente. Uno debe dormir bien para estar equilibrado, mantener una mente sana, para no acelerar los procesos de envejecimiento celular, para recuperar lo dañado y eliminar todas las toxinas acumuladas durante el día. Uno debe respetar sus emociones, pero trabajarlas para no caer en depresión, puesto que la tristeza crónica genera un estado inflamatorio y modifica la química cerebral. Las patologías mentales van en aumento y quienes más las sufren son los más pequeños, por lo que la formación en inteligencia emocional debería estar presente desde las edades más tempranas. Y uno debe trabajar la actitud para afrontar la vida con determinación y ello sólo depende de su forma de ser y de actuar ante los acontecimientos que se presentan. Ansiedad, depresión, miedo, trastornos del sueño, aislamiento y suicidios, están a la orden del día y quienes adquieren una actitud pesimista para afrontar las circunstancias tienen un alto riesgo de padecer una crisis personal.

Los buenos hábitos te hacen mejorar, te permiten trabajar con ilusión y vitalidad. Madurar es decir no a lo que te mata lentamente, a lo que te debilita emocionalmente, a lo que daña tu sistema respiratorio, a lo que te consume. Es decir simplemente “no a lo que hay que decir no”.  

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