Salud y deporte
Fin de semana "destructor hormonal"
Los excesos suelen alterar las principales hormonas de la reparación fisiológica y neuronal


Publicado el 25/03/2025 a las 19:40
¿Cómo afecta orgánicamente un fin de semana tras otro en el que se consumen excesivas harinas refinadas, dulces, aditivos alimentarios, se bebe mucho alcohol, algunos fuman de más, otros usan sustancias estimulantes, y se duerme muy poco? Pues alterando las principales hormonas de la reparación fisiológica y neuronal, dado que se generan constantes picos de insulina que fuerzan al páncreas, se merma la testosterona por intoxicación testicular, se agota el sistema suprarrenal por aumento de cortisol, se reduce la hormona de crecimiento por descanso incompleto y se destruye la melatonina por alargar el estado de vigilia en la nocturnidad.
Es una costumbre muy arraigada en nuestra cultura estropear los fines de semana el eje hormonal. Es lo que hace la comida ultraprocesada hiperpalatable, el exceso de alcohol y el dormir poco, lo cual afecta principalmente a la población más joven. ¡Es lo que hay! Las bruscas y constantes secreciones de insulina (comida basura) generan grasa en la cintura, hipertensión, daño vascular e inflamación. La bajada de testosterona (exceso de alcohol) disminuye la virilidad, provoca ginecomastia y depresión. La falta de hormona de crecimiento (descanso alterado) ocasiona una incompleta reparación de tejidos, sobrepeso, fatiga crónica y patologías autoinmunes. El incremento de cortisona (desajuste horario) causa depresión inmunitaria, grasa visceral, disfunción eréctil, hipertensión y pérdida de masa muscular. La escasez de melatonina (acostarse casi al amanecer) causa deterioro cognitivo, fragilidad inmunitaria y alteraciones del sueño profundo. Si además hay quienes consumen estimulantes y drogas, debemos sumar “a todo ello” muerte neuronal y lesiones cardíacas de diversa índole. ¡Es “nuestra” forma de disfrutar! Y cuando esto se repite cientos de veces, se produce un envejecimiento fisiológico prematuro.
Algunos van al gimnasio tres o cuatro días a la semana, se “cuidan” la comida de lunes a viernes por la tarde, procuran descansar bien, los hay que se suplementan y luego llega el fin de semana y lo tiran todo por la borda y se justifican diciendo que por un par de días no pasa nada. Pero siguen entrenando y no perciben mejoras, hay un estancamiento crónico, aparecen lesiones y dolores articulares que no terminan de curarse, les falta chispa en las sesiones y en las actividades cotidianas, la memoria les comienza a fallar, en el ámbito sexual aparece alguna perturbación, no descansan profundamente y se levantan agotados, muchos recurren a un exceso de cafeína buscando una rápida pero pasajera solución, cápsulas de preentrenos (demoledoras para el sistema simpático), vitaminas, aminoácidos, sustancias herbales variadas y siguen en la misma, y, algunos acuden a médicos que no encuentran nada anormal en sus análisis sanguíneos, por lo que lo atribuyen todo al estrés, al trabajo o a lo que sea cuando la causa es simplemente que el fin de semana les daña el sistema hormonal y les provoca un deterioro celular.
Los malos hábitos afectan, a unos más que a otros, ya que existe una susceptibilidad genética y una variabilidad metabólica, y no todos toleran de la misma forma los golpes fisiológicos. Incluso en deportistas de élite, el comer mal les inflama, el dormir poco les desequilibra, el tomar estimulantes les altera, el beber alcohol les retrasa la recuperación, les deshidrata, les intoxica el hígado, les reduce las hormonas androgénicas, les daña las neuronas y les predispone a la lesión, de ahí que exista un entrenamiento oculto que deban tener en cuenta si es que pretenden alcanzar un óptimo y permanente rendimiento.
Cincuenta y dos fines de semana al año, a los que se suman las celebraciones navideñas, festividades religiosas, cumpleaños propios, de familiares, de amigos, comidas de empresa, la Semana Santa, las vacaciones de verano, los días festivos de cada comunidad, los de nuestros pueblos, los de enfrente y los que caigan, bodas, aniversarios, comuniones, “juevinchos", bautizos, efemérides varias, Sanfermines, San Juan del Monte, San...., días de la Madre, del Padre, de los enamorados, de lo que sea con tal de juntarnos y comer cantidades ingentes de harina, regarnos de alcohol y acostarnos tarde.
Nos encanta “en general” todo lo festivo, lo dañino y lo nocturno, lo que altera nuestros ritmos circadianos y debilita nuestro sistema hormonal. Nos hemos alejado mucho del estilo de vida del Homo sapiens, que se levantaba al amanecer y se acostaba al anochecer, y la mayoría de nuestras fisiologías no están preparadas para tantas y tan alocadas actividades nocturnas con tanto producto malsano.
El entorno social afecta, pero eres tú con tu predisposición y tu actitud quien decide en cada momento y en cada lugar, qué comer, qué beber, a qué hora acostarse y cómo vivir.
¿Existen otras formas de pasarlo "bien"? Pues, la verdad, se me ocurren decenas de alternativas saludables, equilibradas, divertidas y sociales, aunque para ello debas cambiar el “chip” si eres de los que disfrutan lastimando el maravilloso eje hormonal. Desearte, como siempre, tengas una SALUD de hierro.