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La anemia como signo de malnutrición

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La anemia como signo de malnutriciónDN
Publicado el 15/02/2022 a las 17:20
La anemia es una patología causada por malnutrición, por pérdidas excesivas de sangre, por dificultades de absorción, por alteraciones hormonales, por baja producción de glóbulos rojos o por una masiva destrucción de los mismos y es considerada como un grave problema de salud pública dado que afecta a un elevadísimo porcentaje de la población mundial, pues se calcula que son unas 2000 millones de personas quienes la padecen, es decir, más del 25% de los habitantes del planeta. En España se estima que el 20% de las mujeres en edad fértil la sufren y los signos y síntomas pueden incluir debilidad, cansancio crónico, sensación de falta de aire, palidez, irregularidad de la frecuencia cardiaca, dificultades de concentración, irritabilidad, piel fría y blanquecina, respiración acelerada, mareos, caída de cabello, fragilidad en las uñas, dolor en el pecho y aturdimiento, entre otros.
Se considera anemia cuando las cifras de hemoglobina son menores a 12 gramos por decilitro en las mujeres y a 13g/dl en los hombres. La hemoglobina es una proteína rica en hierro que le da a la sangre su característico color rojizo y permite a los hematíes transportar el oxígeno desde los pulmones a todas las células del organismo y al mismo tiempo llevar el dióxido de carbono de otras partes del cuerpo hasta los pulmones para exhalarlo. Los hematíes (glóbulos rojos) se fabrican en varios lugares del cuerpo, aunque la mayor parte de su producción se lleva a cabo en la médula ósea que es un tejido esponjoso que se encuentra en el interior de muchos huesos grandes y que forma células sanguíneas. Estos hematíes viven entre tres y cuatro meses y se van renovando de forma constante. La eritropoyetina que es una hormona que se sintetiza en los riñones es la encargada de dar la señal a la médula ósea para que produzcan más glóbulos rojos.
La anemia debe ser tratada, principalmente, a través de una alimentación que aporte suficiente hierro y otros nutrientes (vitamina B12, ácido fólico, aminoácidos…) que actúan como cofactores y favorecen una mayor biodisponibilidad y eficacia en la fabricación de hemoglobina, glóbulos rojos y otras proteínas transportadoras de este nutriente esencial. El hierro es uno de los minerales más importantes del organismo ya que interviene en la oxigenación de todos los tejidos.
Hay patologías digestivas que dificultan los procesos de absorción, como una baja producción de ácido clorhídrico en el estómago, la falta de factor intrínseco (indispensable para la absorción de la vitamina B12), enfermedades inflamatorias intestinales, celiaquía, úlceras gástricas…, que deben tratarse para que la recuperación sea la adecuada. También existen patologías autoinmunes, infecciones, insuficiencia renal crónica, trastornos genéticos o la ingesta de algunos fármacos que inducen a padecer esta alteración de forma permanente.
Las anemias graves mantenidas largo tiempo pueden originar trastornos muy serios y si el organismo presenta una gran dificultad para transportar oxígeno, a todas y cada una de las células que lo requieren, el corazón forzará pudiendo llegar a una insuficiencia cardiaca o a sufrir un infarto de miocardio. También en el caso de las mujeres embarazadas anémicas el niño puede presentar problemas de oxigenación y bajo peso al nacer. Y si una anemia es muy recurrente y es causada por grandes hemorragias mal controladas puede derivar en un trágico final.
La alimentación juega un papel muy importante en esta patología y uno ha de ser consciente que no vale con comer cualquier cosa o con cenar lo que muchos dicen “lo que pillan” puesto que tener anemia es disponer de una energía muy baja y es como llevar una “mochila” día a día, lo cual supone una carga adicional que termina afectando tanto al movimiento como al pensamiento. Consumir alimentos ricos en magnesio es fundamental para que el hierro no se acumule en exceso en el hígado lo que podría resultar dañino.
Y es que comemos de una forma tan artificial que “lo natural” no engancha. Algunos rechazan el agua porque “no les gusta” y la sustituyen por líquidos con sabores dulzones. Tomamos alimentos llenos de azúcares, repletos de grasas refinadas y adulteradas e ingerimos un abusivo cóctel de aditivos y otros químicos de imprevisibles consecuencias para nuestra salud. Comemos gran cantidad de productos desprovistos de los principales nutrientes y lo hacemos de forma crónica generando patologías a medio plazo. Muchos no pueden prescindir de tomar varios cafés al día puesto que sin ellos ¡todo se les viene cuesta arriba!, lo que es un síntoma de mala nutrición, pues su carencia micronutricional la suplen con estimulantes.
Si alguien piensa que desayunar galletas con mermelada para tratar una anemia es mejor que desayunar huevos con jamón o que comer sopa de estrellitas es mejor que comer lentejas es que no sabe nada de nutrición humana.
La anemia es una patología “olvidada” y dada su prevalencia y sus consecuencias es importante abordarla con estrategias útiles. Es el déficit nutricional más abundante del planeta, que se da mayoritariamente en mujeres en edad fértil y muchas veces no se detecta hasta que es demasiado tarde. Pero sabemos que por anemia ferropénica (que representa cerca de la mitad de los casos de anemia) mueren un millón de personas todos los años, de las cuales casi tres cuartos ocurren en África y en el sudeste Asiático, por lo que hemos de vencer a este asesino silencioso de mujeres a través de un abordaje nutricional y una suplementación eficaz.
Es común ver al pasar frente a un instituto tiendas donde se venden principalmente bollerías diversas, chucherías y refrescos y una parte importante del alumnado sale corriendo en los recreos a adquirir esos productos cargados de azúcares, aditivos químicos y grasas de pésima calidad que lo único que hacen es educar en la línea incorrecta, aumentar el problema de sobrepeso actual, potenciar patologías digestivas diversas y predisponer a una hiperactividad y falta de concentración inusuales causadas por el excesivo consumo de estas “porquerías alimentarias”.
He aquí un menú semanal “orientativo” indicado en quienes tienen predisposición a tener un hemograma alterado con niveles bajos de hemoglobina, hematocrito, hierro y ferritina. Un menú infalible, sin lugar a dudas ¡LA MEJOR ELECCIÓN!
Y no debemos olvidar que la anemia es también común en el mundo del deporte, afectando al rendimiento y a la recuperación de quien lo practica seriamente. Los trastornos de la conducta alimentaria y la mala elección nutricional favorecen su desarrollo y tratarla es más complejo si la evolución ha sido muy larga en el tiempo.
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