Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Salud

Colesterol... ¿noble o villano?

Artículo de Javier Angulo
Artículo de Javier AnguloCedida
Publicado el 01/09/2021 a las 17:16
Cuando uno menciona la palabra COLESTEROL, en la mayor parte de la población, ciertas connotaciones negativas llegan al pensamiento. ¿Por qué tiene tan mala fama cuando es una molécula vital para el correcto funcionamiento de nuestras células? Componente clave en la correcta estructura de todas las membranas; esencial para la producción de varias hormonas, entre ellas las sexuales; imprescindible para el desarrollo del sistema nervioso y el mantenimiento de una correcta función cognitiva; necesario para la formación de mielina, envoltura lipídica que recubre gran parte de los nervios de nuestro organismo; precursor para sintetizar vitamina D, nutriente esencial que regula varios cientos de reacciones metabólicas; indispensable para la formación de sales biliares, las cuales ayudan, entre otras cosas, a la correcta digestión de las grasas y así un largo etcétera. Al tratar de reducir a toda costa las cifras de colesterol todas estas funciones estarán mermadas y quedará dañada nuestra fisiología afectando tanto a la producción hormonal como a la actividad cognitiva.
El cuerpo fabrica entre uno y tres gramos diarios de esta molécula para optimizar todas las reacciones descritas, ¡por algo será! El colesterol sólo está presente en el reino animal y la mayor parte de esta molécula es producida de forma endógena (hígado, glándulas suprarrenales y gónadas principalmente); el resto proviene de la alimentación.
El colesterol es una molécula que no puede viajar sola por la sangre, sino que lo hace a través de unos transportadores llamados lipoproteínas. Los transportadores más importantes son: VLDL-c (very low density lipoproteins), LDL-c (low density lipoproteins), IDL-c (intermediate density lipoproteins), HDL-c (high density lipoproteins) y LpA (lipoprotein A).
En las analíticas miden habitualmente las LDL-colesterol y las HDL-colesterol, y valores elevados de la fracción LDL-c se consideran peligrosos al estar asociados con una mayor incidencia de enfermedad cardiovascular. Por eso a esta fracción se la reconoce popularmente como “colesterol malo”. Pero las LDL-colesterol transportan esta molécula a muchísimos tejidos que lo necesitan, entre ellos el cerebro, órgano que más lo reclama, de ahí que llamarlas colesterol malo es, simplemente, una aberración.
De las lipoproteínas LDL-colesterol hay varios tipos de fracciones. Las fracciones más pequeñas, si se oxidan por acción de los radicales libres y se glicosilan (adicionan glucosa), pueden dar problemas muy serios en aquellas personas con antecedentes de patología cardiovascular, arterioesclerosis, sobrepeso, alto perímetro abdominal, hipertensión, resistencia a la insulina, mala salud del endotelio vascular, diabetes… Esto no significa que el colesterol sea una molécula mala sino que los transportadores más pequeños de las LDL-colesterol oxidados son los que pueden generar problemas en determinados perfiles de población, pero no todas las fracciones de LDL-colesterol, sino las más pequeñas y densas que son las más susceptibles a la oxidación.
Valores elevados de estas fracciones LDL pequeñas, densas y oxidadas indican un riesgo cardiometabólico alto, por lo que su detección en plasma supone un marcador predictivo de patología cardiovascular, aunque en las analíticas convencionales no se miden los valores de las diferentes fracciones de estos transportadores de baja densidad, pero debería hacerse. Por ello es complicado saber si los valores de colesterol en sangre son saludables o no mirando sólo el colesterol total o las fracciones “a medias”. Por lo tanto son las lipoproteínas LDL-c oxidadas las proaterogénicas, puesto que se acumulan en la pared vascular y contribuyen a la patogénesis de la disfunción vascular temprana en el desarrollo de la arteriosclerosis. Una dieta alta en azúcares, ultraprocesados y harinas refinadas potencia la oxidación y glucosilación de estas lipoproteínas, alterando su función y favoreciendo la aparición temprana de hipertensión, daños en el endotelio vascular y resistencia a la insulina, algo común en población cada vez más joven.
¿Cómo saber si las cifras que me salen en una analítica son correctas? Realizando una serie de operaciones matemáticas con una analítica en mano y observando varios índices de proporcionalidad. Si el resultado del cociente LDL-c/HDL-c es menor de 3 la cosa va bien y si es menor de 2 mejor aún. Si la relación entre los triglicéridos/HDL-c es menor de 2 genial y si fuera 1 fantástico. Ello indicaría, entre otras cosas, que las fracciones pequeñas y densas de las LDL-colesterol están en valores normales y el riesgo de patología cardiovascular es bajo. La función más conocida de las HDL-c es vehiculizar el colesterol, desde los tejidos periféricos hacia el hígado, para su reciclaje o conversión a ácidos biliares. Este proceso recibe el nombre de transporte inverso del colesterol y es una vía antiaterogénica. Además, las HDL-c poseen otras propiedades ateroprotectoras, como son: inhibición de la oxidación de las LDL-c, inhibición de la síntesis y expresión de moléculas de adhesión endoteliales, capacidad antiinflamatoria, etc., que debería estar por encima de los 45 mg/dl en hombres y por encima de 55 mg/dl en mujeres. De ahí que esta lipoproteína sea conocida popularmente como colesterol bueno.
¿Qué son niveles saludables de colesterol en sangre? Es difícil responder a esta pregunta, puesto que existe una gran variabilidad individual y es más importante la correcta relación entre los distintos transportadores de esta sustancia que el máximo total. Es decir, que es preferible tener un colesterol total de 240mg/dl con un HDL-c de 88mg/dl, un LDL-c de 140mg/dl y unos triglicéridos de 60mg/dl, que tener un colesterol total de 170mg/dl, con un HDL-c de 35mg/dl, un LDL-c de 100mg/dl y unos triglicéridos de 175mg/dl. Las razones ya las expliqué anteriormente. Si además el primer sujeto realiza deporte con frecuencia, domina el estrés, duerme bien, su glucemia está en 85mg/dl, es normotenso y presenta un 13% de grasa corporal, todo está correcto. Si en el segundo caso el sujeto vive con estrés, duerme mal, su glucemia está en 115mg/dl, presenta ligera hipertensión, es muy sedentario, su porcentaje de grasa supera el 30% y tiene mucha tripa, entonces tendrá un altísimo riesgo de futura enfermedad cardiaca. Se debe analizar al sujeto en profundidad para determinar si todo va bien. Hay que tener en cuenta que a medida que aumentan los años las cifras de colesterol son más elevadas debido a que los requerimientos por parte del sistema nervioso son mayores. ¿Y cómo calculan el colesterol total en una analítica convencional? Con el sumatorio de las lipoproteínas LDL-c + las lipoproteínas HDL-c + el 20% de los triglicéridos que aparecen en sangre.
Para el diagnóstico del síndrome metabólico (trastorno que incrementa el riego de enfermedad cardiaca, accidente cerebro vascular y diabetes) se utilizan varios marcadores: perímetro abdominal excesivo, glucemia en ayunas elevada, hipertensión, triglicéridos altos en sangre y cifras de HDL-colesterol bajas en una analítica. Si un factor de protección cardiovascular es tener elevada la fracción HDL-c es contradictoria la recomendación generalizada de que lo saludable es tener muy bajos los niveles de colesterol total, ya que ésta se obtiene sumando el colesterol contenido en las diferentes lipoproteínas. Lo peligroso es padecer resistencia a la insulina que cada vez es más común en la población a consecuencia del estilo de vida actual, que es la incapacidad de una cantidad adecuada de insulina para regular la glucemia y que a largo plazo provoca síndrome metabólico, diabetes de tipo 2, patología cardiovascular, síndrome de ovario poliquístico, hígado graso no alcohólico, obesidad, daño vascular, ateroesclerosis…
Colesterol... ¿noble o villano?
Colesterol... ¿noble o villano?Cedida
Hemos de tener claro que para que resulte dañino el colesterol tiene que haber lesión en el endotelio vascular, que las fracciones más pequeñas de las LDL-c estén oxidadas y que haya incremento exagerado del colesterol que va a los tejidos, muy superior al que regresa para metabolizarse en el hígado. Si estas tres circunstancias se dan, entonces hablamos de riesgo cardiovascular. En los análisis deberían medirse este tipo especial de pequeñas lipoproteínas LDL-c que no corresponden con las LDL-c totales que frecuentemente se miden en las analíticas convencionales, al igual que la lipoproteína A, la cual transporta grasas oxidadas y colesterol y un valor elevado de esta lipoproteína indica también un alto riesgo cardiovascular.
El estilo de vida incorrecto y el estrés hacen que el colesterol fabrique poca testosterona y se decante por la producción de cortisol, que si se cronifica provoca inmunosupresión, decaimiento y pérdida de masa muscular. El estilo de vida incorrecto provoca daños en el endotelio vascular, oxidación de las lipoproteínas LDL pequeñas y densas y con ello alto riesgo de patología vascular. El problema no es el colesterol, es tu ESTILO DE VIDA.
Colesterol... ¿noble o villano?
Colesterol... ¿noble o villano?Cedida
Las recomendaciones nutricionales para mejorar la salud cardiovascular, la calidad del endotelio vascular y corregir las lipoproteínas transportadoras de colesterol (reducir las fracciones pequeñas de LDL-colesterol, la Lipoproteína A, bajar los triglicéridos y elevar las HDL-colesterol) serían estas: “llevar una alimentación muy alta en vegetales integrales como verduras, hortalizas, frutos secos, legumbres, semillas, cereales y frutas; moderada en alimentos de procedencia animal como huevos, pescados, carnes y lácteos fermentados; muy baja en alimentos ricos en harinas blancas, grasas refinadas y carnes procesadas y prácticamente nula en productos industriales ultraprocesados repletos de aditivos químicos, azúcares, edulcorantes y grasas de baja calidad y además limitar muchísimo el consumo de alcohol”. Atendiendo a estas recomendaciones el Dietista-Nutricionista ajustará la dosis al paciente en función de una serie de variables (edad, sexo, composición corporal, grado de actividad, tolerancia alimentaria, estado del aparato digestivo…) lo que supondrá dar prioridad a determinados grupos de alimentos sobre otros.
Colesterol... ¿noble o villano?
Colesterol... ¿noble o villano?Cedida
Está claro que el primer factor de riesgo cardiovascular es cumplir años. El envejecimiento es inevitable, pero hay elementos que aceleran el proceso. El tabaquismo, el sedentarismo, el sobrepeso, el estrés y la mala alimentación repercuten negativamente en los transportadores de colesterol, así que para mejorar la salud cardiometabólica debes realizar ejercicio con frecuencia, tratar que el estrés no te venza (el estrés crónico oxida, inflama y deprime la inmunidad), evitar los alimentos rebozados y el alcohol para poseer un hígado sano, controlar el peso, mantener unos niveles de tensión saludables, mejorar la alimentación (que no haya carencias en nutrientes esenciales, muchos de ellos muy importantes en el metabolismo de las lipoproteínas), evitar el azúcar y las harinas refinadas (favorecen la glucosilación), ingerir aceites de primera prensión en frío, tomar un poco de lecitina de soja junto a las verduras de la cena, suplementarte de vez en cuando con ácidos grasos omega 3 (dada la escasez de estos ácidos grasos en la alimentación moderna y su gran importancia en la inflamación y el control de los triglicéridos) y dejar de fumar. En fin, lo que todos sabemos y tan difícil resulta llevar a cabo, así que muchos prefieren la pastilla mágica.
Pero son recomendaciones saludables que no dejan efectos secundarios, lo que no puede decirse de los fármacos que se utilizan para rebajar el colesterol en sangre (necesarios en un pequeño porcentaje de quienes los consumen), las estatinas (uno de los más vendidos en todo el mundo) y que por desgracia no están exentos de muchos efectos adversos: aumentan la incidencia de diabetes, la pérdida de memoria, la depresión, producen alteraciones intestinales, daño hepático, disminución drástica de la coenzima Q10 (un antioxidante muy importante en la salud celular, factor clave del metabolismo mitocondrial y de la protección del endotelio vascular), problemas musculares, dolores articulares, confusión, fatiga, pérdida de libido, entre otros. En fin, es lo que hay. ¡Tú decides!
volver arriba

Activar Notificaciones