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4 de marzo, Día Mundial de la Obesidad

La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial

¿Nutrición y rendimiento académico? Columna de Javier Angulo.
Javier Angulo.
DN
Actualizada 08/03/2021 a las 16:34

¿Qué es la Obesidad? Una acumulación excesiva de grasa que puede llegar a ser muy perjudicial para la SALUD. ¿Y es habitual? Pues opinen ustedes. “Uno de cada tres escolares navarros de entre 8 y 16 años sufre de obesidad y sobrepeso, una cantidad similar a la que se observa en todo el territorio nacional y en Europa. Este problema es gravísimo. La obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial y según la OMS se estima que desde 1975 las cifras se han triplicado. Tras el confinamiento, que empezó hace un año, la situación ha empeorado”.

Día Mundial de al Obesidad

¿Se hace algo serio al respecto? No. Se publica mucho pero se hace poco. ¡Todo cae en agua de borrajas! ¿Y afecta a la población esta situación? Sí y mucho. Sólo habría que preguntar a los profesionales de la salud, en primera línea de este fatídico virus, el perfil de personas que llenaban las salas UCI y su relación con la obesidad. ¡BRUTAL!

De manera que a más saturación más medidas restrictivas y ¿qué hemos hecho? “Mirar a otro lado y potenciar el sedentarismo, el estrés, el uso de pantallas, el consumo de alcohol, de refrescos y los malos hábitos nutricionales”. Es por ello que de CONCIENCIACIÓN poco y lo del día mundial de la obesidad “una pantomima” más, pues día de la obesidad son TODOS los del año y las medidas a tomar “están claras” pero nadie tiene narices para aplicarlas con rigor, eficacia y seriedad.

Solución a la pandemia de la obesidad


¿Hacen algo quienes pueden? No. ¿Cómo van a gustar más las verduras, las nueces y los huevos frente a productos repletos de química potencialmente adictiva? Nos estamos envenenando con tanto potenciador, colorante y edulcorante, aparte de engordando. Y lo de Dieta Mediterránea una utopía en la práctica.

En estas últimas cuatro décadas las cifras de obesidad en jóvenes y niños se han multiplicado por diez, algo impresionante. Los conocimientos actuales en materia de Nutrición superan con creces los de antaño y, sin embargo, en la práctica no sirven, no ayudan a prevenir una epidemia que crece de forma exponencial. ¡Algo hacemos mal! Las políticas actuales no funcionan. Los refrescos, las chucherías, los alimentos ricos en azúcares, harinas y la comida procesada son en gran parte los culpables de esta epidemia en los niños. A lo que se añade el sedentarismo y el abuso de las tecnologías online que favorecen el picoteo constante y una peor selección alimentaria. Un niño no debe tener un exceso de grasa nunca. Es responsabilidad de los adultos alimentarlos. Con el paso de los años, uno debe tener la madurez suficiente como para saber qué es lo que debe introducir en su carro de la compra cada día, cada semana, cada mes. En la mayor parte de las ocasiones no elegimos bien esos alimentos y los padres somos quienes hemos de educar en la línea correcta.

Día Mundial de al Obesidad (II)

Son muchos los individuos que incrementan de peso a medida que cumplen años y en realidad ello no debería ser así, puesto que lo natural es perder peso con la edad. A partir de los 30-35 años se produce un descenso de la masa muscular que va agravándose con el paso del tiempo. A partir de los 45-50 años culpamos a la menopausia y a la andropausia como responsables de dichos cambios, nada más lejos de la realidad. Estas transformaciones corporales son causadas por una disminución de la musculatura (lo que conlleva a un descenso en el ritmo metabólico del organismo), la pérdida de sensibilidad de varias hormonas (que tiene lugar a partir de edades maduras y se acelera con el estrés y la mala selección alimentaria), la disminución en el gasto energético derivado del ejercicio, la peor tolerancia a los alimentos ricos en azucares simples que se produce a medida que aumenta el perímetro de la cintura y, sobre todo, al asentamiento de malos hábitos nutricionales y de estilo de vida que se repiten constantemente a lo largo del tiempo.

Los niños obesos serán adultos muy obesos. La grasa excesiva en la región abdominal implica grasa infiltrada en muchos órganos, en el hígado, en el páncreas, en el riñón, en el corazón, en el músculo y todos ellos van perdiendo funcionalidad. Todos los órganos de quien es obeso van perdiendo de forma progresiva su eficacia metabólica y bioquímica y eso termina pasando factura. No hablamos de estética sino de salud.

Este incremento de sobrepeso y obesidad que se ha producido en la mayoría de los países es atribuible a dos factores: a una modificación en los hábitos alimenticios, con una marcada tendencia al aumento de la ingesta de alimentos muy calóricos, ricos en grasa y azúcares y con escasa proporción en nutrientes esenciales y a una tendencia en alza de disminución de la actividad física debida a la naturaleza cada vez más sedentaria de nuestro estilo de vida (tipo de trabajos, cambios en los medios de transporte, creciente urbanización, tiempo frente al televisor, abuso de las nuevas tecnologías, móviles y cada día más y más comodidades). La obesidad supone más del 7% del gasto sanitario en España, una barbaridad económica.
Hemos de dar con la solución que resuelva el problema. Tenemos todas las herramientas a nuestro alcance para permitir que esto no vaya a más. Es cuestión de educación y ésta comienza en las familias, se continúa en las escuelas y se plasma en la sociedad. Nadie gestiona la salud de otro, ésta depende de uno mismo. Perder peso graso depende de concienciación, actitud, esfuerzo, constancia, disciplina y conocimiento. Valores fundamentales en todos los aspectos de la vida. Más de tres millones de personas mueren al año en el mundo a causa de esta epidemia que además agrava otras epidemias, la de la diabetes y la de las patologías cardiovasculares.
Mientras que millones de personas están muriendo de hambre en gran parte del mundo, muchos otros lo están haciendo por las consecuencias indirectas de la mala selección de alimentos y de la inactividad física. ¿Y quiénes van a sufrir más a medio plazo? Los niños, siempre los niños. Los padres debemos de transmitir con el ejemplo, pero con hechos, no con dichos. Y los políticos con acciones directas y eficaces y no con fotos de colegas celebrando días inútiles. Más nutricionistas en centros de salud, más formación poblacional y una asignatura transversal en las escuelas sobre un tema que nos afecta a todos.
Así que os dejo unos consejos para reducir estas cifras de obesidad y de futura patología cardiovascular: comer de la manera en la que está programado un ser humano, beber lo mismo que hidrata a cualquier animal sediento, procurar tener un buen descanso diario, realizar ejercicio de intensidad moderada de forma regular, procurar que vuestra cintura no aumente con el paso del tiempo y tener una actitud favorable hacia el cambio de hábitos. Y no hay más solución. Todas las políticas deberían trabajar en esta línea, pues no hay otra más segura, ni la habrá.

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