Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Blog

Hábitos e inmunidad

El sistema inmune es una fuente de protección frente a cualquier patógeno indeseable

Alimentarse bien con Javier Angulo
Javier Angulo
DN
Actualizada 27/07/2020 a las 17:34

El sistema inmune es una fuente de protección frente a cualquier patógeno indeseable. ¿Qué es lo que lo refuerza? La genética y los buenos hábitos. Una correcta alimentación, la práctica regular de ejercicio a intensidad moderada, el contacto frecuente con la Naturaleza, un sueño reparador, el equilibrio emocional, una adecuada gestión del estrés, mantener un peso soportable por nuestra estructura ósea, socializarse, pensar en “positivo” y la toma de algún nutriente en caso de que haya deficiencias manifiestas. Esta es la base que todos deberíamos empezar a trabajar cuanto antes, es nuestra medicina preventiva.

Un carro de la compra mal seleccionado día a día, semana a semana, mes a mes, a la larga genera problemas a nivel metabólico, a nivel nutricional, a nivel cardiovascular, a nivel inmunológico e incluso a nivel emocional.

La obesidad es una pandemia que va en aumento. En las últimas cuatro décadas las cifras de obesidad en jóvenes y niños se ha multiplicado por diez, algo impresionante si tenemos en cuenta que los conocimientos actuales en materia de Nutrición superan con creces a los de antaño y, sin embargo, en la práctica no sirven, no ayudan a prevenir una epidemia que cada vez va a más. Los refrescos, las chucherías, los cereales refinados, las harinas, las comidas procesadas y los alimentos ricos en azúcares simples se han convertido en la base nutricional de una parte importante de nuestros jóvenes, a lo que ha de sumarse una menor actividad física y un abuso de pantallas y otras tecnologías digitales, lo cual afecta tanto a la salud, como al peso y a la higiene postural.

Hábitos e inmunidad, blog de Javier Angulo.

El sobrepeso graso que se ha incrementado en el último trimestre, unido a un estado más sedentario y de peores hábitos nutricionales induce a una peor respuesta metabólica, favoreciendo un entorno inflamatorio crónico. Y uno ha de saber que la obesidad ha sido y es el principal factor de mal pronóstico en la infección por Covid-19, ya que el 80% de los pacientes que tuvieron las formas más graves de esta infección y que precisaron intubación, ventilación mecánica en la UVI y/o fallecieron eran obesos.

Debemos aprender a cuidar nuestra barrera intestinal y a nuestros huéspedes, puesto que realizan una serie de funciones que van a influir tanto en nuestra respuesta inmunológica, como en nuestro metabolismo, en nuestro comportamiento y, en definitiva, en nuestra salud. En ello la alimentación juega un papel esencial.

Hemos de incrementar el consumo de vegetales ricos en fibra y nutrientes básicos (verduras, frutas, cereales integrales, semillas, frutos secos, legumbres…), beber agua fuera de las comidas y evitar el exceso de química añadida en una parte importante de los alimentos de consumo habitual. Es sólo una cuestión de elección. Vivimos una época en la que lo desinfectamos todo y una excesiva esterilidad “aplatana” la inmunidad, la desentrena, razón de más para “comer mejor”.

Muestro aquí un protocolo saludable recomendado para una parte importante de la población donde en la base señalo elementos indispensables en la correcta modulación del sistema inmunológico. Está claro que la genética es crucial, pero sobre ella no se puede actuar, así que sólo presento aquello en lo que podemos actuar y mejorar. La edad también es un factor a considerar y si bien es cierto que en la tercera edad existe mayor riesgo y que éste aumenta considerablemente en la cuarta edad, los buenos hábitos de movilidad, sueño, alimentación, pensamiento “positivo”, control del peso y socialización influyen considerablemente en la respuesta del organismo frente a las agresiones externas.

Hábitos e inmunidad, blog de Javier Angulo.

Los buenos hábitos fortalecen. El sistema inmune se debilita con el estrés, el pánico, la carencia en nutrientes esenciales, el pensamiento negativo, el exceso de grasa a nivel central y el poco contacto con la Naturaleza. ¿Cuántos han fallecido por Covid-19 en España en este último mes de julio? ¿Y a causa directa del tabaquismo, hipertensión, diabetes, efectos iatrogénicos de los medicamentos, cardiopatías y obesidad? ¿Doscientas veces más? ¡Me quedo corto!

Está claro que todos podemos caer ante un virus o una bacteria, pero es importante estar lo mejor preparados para responder inmunológicamente con las mayores garantías de éxito.

No es fácil cambiar de hábitos, pero dada la actual situación que vivimos de extraña “normalidad”, pánico al contacto, excesiva esterilización, desconfianza hacia el prójimo, pesimismo generalizado, etc., empecemos a fortalecer nuestro interior con todos estos elementos que sabemos tanto por ciencia, como por intuición y sentido común, que desempeñan un rol muy importante en la respuesta del organismo frente a cualquier invasor.

Propongo una medicina preventiva, un entrenamiento orgánico, una visión más holística de la realidad y con todo ello quizás ante cualquier caída o recaída podamos recuperarnos y salir airosos ante el ataque de cualquier minúsculo invasor que está en nuestro ambiente y logre atravesar todas las barreras de nuestro organismo. El Covid-19 es uno más y ya se queda para siempre, pero vendrán otros y seguiremos en la misma línea, donde la prevención es, parece ser, lo que menos interesa. Los hábitos preparan al cuerpo y lo fortalece. Del mismo modo que un deportista entrena con frecuencia para afrontar un evento en las mejores condiciones, debemos hacer lo mismo desde la Educación en lo que sabemos que funciona. Empecemos desde ahí, desde la BASE.

La normativa cada vez es más rigurosa. La pandemia por Covid-19 ha cambiado nuestro estilo de vida, nuestra economía, y nuestra socialización. Hubo un momento donde la curva de fallecimientos aumentaba a diario y ahora eso ya pasó en nuestro país. Es cierto que tras el confinamiento estipulado se produce una relajación, nuevos rebrotes en gente joven que, en general, no mueren por ello ni provocan más muertes en el resto. Este virus ya está y estará siempre, mutará y perderá virulencia o no, pero debemos aprender a vivir con él, con respeto pero sin miedo. Las personas con peor pronóstico en caso de enfermar son quienes padecen patologías metabólicas y quienes tienen muchos años. Deben tener más precaución.

Convertir en obsesión cualquier medida genera ansiedad en parte de la población de riesgo y eso va en contra de su inmunidad. Mascarillas, sí, pero no cuando das un paseo en solitario por las afueras de la ciudad a horas tempraneras. Desinfección sí, pero no cada vez tocas cualquier cosa y a cualquier hora. La verdadera normalidad quizá no vuelva nunca en una parte importante de la población. No en toda, pues los hay que opinan como yo, que acatamos las normas pero desde un punto de vista más racional. ¿Quién asegura que las mascarillas que llevan todos cumplen con la normativa? ¿Y si las que son para cuatro horas uno las lleva puestas desde hace una semana? ¿Habrá que hacer mascarillas con cencerros para ir avisando a los transeúntes? El riesgo de llevar una mascarilla con decenas de cepas bacterianas, virus, hongos y contaminantes es muy superior al de no llevarlas y quien no se las cambia, esa carga tóxica lleva consigo durante horas, días e incluso semanas. Son muchos quienes siempre salen con la misma mascarilla y ante la duda sólo hay que preguntar. ¿Sirve eso para algo?

El sistema educativo perderá la verdadera esencia de la enseñanza (el contacto, la comunicación con el alumnado cara a cara, la resolución directa de dudas, la observación directa del estado de ánimo y la rápida actuación del profesor ante esa situación, los trabajos cooperativos en el aula, la motivación constante en el trabajo diario, el empujón afectivo que recibe quien decae…). Ante los posibles rebrotes el profesorado debe aprender nuevas y constantes formas de educar. ¿Qué haremos si no se respetan los distanciamientos a la entrada a la escuela? ¿Y si uno tose en clase? ¿Y si se abrazan dos alumnos por el pasillo con mascarillas caducadas? ¿Y si nos confinan de nuevo? ¿Y si la mitad viene a clase y la mitad no por falta de espacios de separación? ¿Y cómo hacer exámenes online donde se asegure que los alumnos no están copiando? ¿Y en grupos de más de 30 alumnos con un espacio reducido para la materia de Educación Física cómo se realizarán las clases de condición física, higiene postural, deportes, juegos, tácticas colectivas, danzas, salidas de orientación…? ¿Y si un alumno da positivo en clase, todos para casa quince días? ¿Y si un profesor se levanta de la cama con una pequeña febrícula o una ligera tos o más cansado de lo “normal” deja de acudir a clase dos o tres semanas? Y si son más de diez los profesores de un mismo centro educativo que se levantan aturdidos y dejan varias semanas de ir a trabajar ¿cómo se lo tomará el alumnado? ¿Vamos a vivir así a partir de ahora? ¡Una locura!

Hábitos e inmunidad, blog de Javier Angulo.

La educación en hábitos es un pilar fundamental en cualquier etapa de la enseñanza, quizá la asignatura más importante para todo el alumnado y que de momento cojea en el currículum escolar. Transmitir con el ejemplo y el conocimiento son claves en el proceso de fijación de hábitos futuros.

Un artículo para la reflexión. Precaución, respeto, prudencia y una medicina donde la prevención sea lo que nos refuerce.

Etiquetas

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE