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Aumentan los "expertos" en nutrición

Lo único que pretendo es expresar de forma irónica lo que creo que está sucediendo en un tema tan complejo y delicado como es el de la “Nutrición y Alimentación Humana”

Javier Angulo Fernández

Javier Angulo Fernández

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15/04/2019 a las 18:36
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Con este artículo espero no ofender a nadie. Lo único que pretendo es expresar de forma irónica lo que creo que está sucediendo en un tema tan complejo y delicado como es el de la “Nutrición y Alimentación Humana” del que cada día surgen más “expertos” y no cabe duda de que ciertos programas televisivos y las redes sociales están contribuyendo a esta gran propagación.

¿Qué es un Experto? Un especialista en una materia, se supone que con muchos conocimientos respecto a la misma y con miles de horas de formación y experiencia. Pero a la mayoría de estos “expertos” que aumentan por doquier yo los denomino “Pseudoexpertos”. Saben de lo que quieren saber y generalmente critican aquello que rompe su “sabiduría”; usan muy poco el sentido común, no están abiertos a las nuevas evidencias científicas, viven anclados en el pasado y sus fuentes de información no son nada fiables. De seguir esta expansión, en breve casi todo el mundo será “experto” en Nutrición.

He aquí una clasificación actualizada de los más de cinco mil millones de “expertos” en “nutrición” que habitan en el planeta:

Cualquier adulto sabe de “nutrición” y “alimentación humana” y la formación la consigue gracias a lo que escucha en la radio, lo que ve en la televisión, lo que habla con los vecinos, lo que se imagina debe ser y a su modo es “especialista” de lo que son alimentos buenos y malos, de las dietas fomentadas por artistas de moda y de cómo adelgazar.

Casi todas las madres ya manejan con soltura temas de “nutrición”. La información de lo que escuchan, lo que ven en determinados programas y lo que leen en revistas del corazón, les hace especialistas en temas de salud y ya determinan lo que son comidas “buenas y malas”. Hablan con seguridad sobre “los peligros de las grasas”, “las bondades del chocolate negro, de la canela y la de los productos light” por citar unos ejemplos.

Los que son abuel@s tienen larga experiencia, recuerdos de la infancia. Pasaron hambre en su época y de alguna manera se han hecho especialistas sobre la fisiología práctica del colon, que alimentos van bien para tratar el estreñimiento y que preparados tomar para sobrecargas hepáticas y otros por el estilo.

L@s vecinos, l@s cuñados… se han instruido a través de lo que escuchan en la radio, lo que ven en programas televisivos y lo que leen en revistas de famoseo (Hola, Semana, Lecturas, Diez Minutos, Pronto, Love, QMD, Corazón…). A su manera se creen “especialistas” en temas de colesterol, de la importancia de la fibra, de cómo adelgazar con las nuevas “dietas del verano, de la primavera, del otoño…” y te pueden orientar sobre suplementos y tratamientos para bajar el azúcar sanguíneo, el ácido úrico y/o los triglicéridos.

L@s adolescentes se han formado gracias a sus madres y de esta forma se han hecho especialistas en temas relacionados con “lo que no se debe comer”, “los peligros de los chuches”, “lo que no se debe beber”, “la importancia de las verduras y del pescado” pero ante la falta de referentes se saltan lo que han aprendido y hacen todo lo contrario. Así que se aferran a las redes sociales buscando otros referentes más acorde a sus necesidades y a su contexto.

L@s monitores fitness, que abarcan un amplio rango de la población, han cursado sus “estudios” a través de revistas deportivas, cursos online, escuchando a determinados colegas, experiencias propias y la de culturistas de moda. Son especialistas en el tratamiento de decenas de patologías y saben realizar “dietas” para todo tipo de clientes, que al final son “dietas estándar”.

L@s médicos, formados a través de revistas financiadas por la industria farmacéutica y la industria alimentaria, especialistas en “ciencia infusa”, en “dietas inadecuadas” para el tratamiento de la obesidad, en nutrición clínica (sin haber estudiado nada al respecto durante los largos años de su Carrera Universitaria) y son expertos en lo creen debe ser una alimentación equilibrada y saludable. Son doctores y basta, ese es su principal sello de identidad y de conocimiento.

L@s enfermeros que, a falta de Dietistas-Nutricionistas en los hospitales, asumen sus competencias. Realizan dietas para cualquier patología existente. Formados a través de programas universitarios carentes en materias de nutrición y bajo la “hipotética supervisión” de sus superiores (médicos) no tienen problemas en dar a los pacientes cualquier dieta con alto contenido en pan blanco, galletas, productos lácteos y postres dulces. Eso sí, en fotocopias “impersonalizadas”.

L@s Fisioterapeutas, que en sus carreras universitarias apenas dedican horas a asignaturas específicas de Nutrición, formados por “expertos en psiconeuroinmunología”, “osteópatas” y otros fisioterapeutas, se han hecho especialistas en tratar cualquier patología inflamatoria a través de indicaciones sobre “dietas alcalinas”, “dietas antiinflamatorias”, “dietas del grupo sangüíneo” y otras por el estilo. Su visión es totalmente contraria a la de los dos grupos anteriores de profesionales sanitarios.

L@s deportistas de alto nivel que llevan muchos lustros entrenando y aprendiendo de lo que oyeron a compañeros de juego, amigos, entrenadores, masajistas y “dietistas” por los que pasaron. Sus fuentes de información fueron las revistas deportivas y su experiencia competitiva. Ya son verdaderos “especialistas” en principios inmediatos, en los diferentes tipos de proteínas y aminoácidos, en recargas de glucógeno, en suplementos vitamínicos y en otros complementos ergogénicos que aseguran mejorar el rendimiento deportivo.

L@s investigadores en nutrición, que poseen una imaginación enorme, llevan años y años leyendo sobre aspectos muy concretos de la nutrición, miles de horas dedicadas a romperse la cabeza. Tras la lectura de los artículos de sus “reconocidos colegas” (de los que no son conocidos por ellos, no quieren saber nada) y la pasión que le ponen a publicar crónicamente les convierte en personas obsesionadas por incrementar sus currículums particulares y se han hecho especialistas en “la nutrición a medias”, porque lo que realmente aprenden tras tantas horas de laboratorio y estudio son ligeras nociones de nutrición, pero aplicada a roedores.

L@s “modelitos” que han aprendido a base de horas de gimnasio con los entrenadores de sala, con las conversaciones de otros “modelitos”, con vídeos de culturistas y con los gurús de la imaginación. Marcan abdominales y con eso ya está todo dicho. Son especialistas de la composición corporal, de los batidos proteicos y de las cremas de belleza. Son muy valientes y te pueden tratar hasta un cáncer si se lo proponen.

L@s “gurús de la imaginación”, que desgraciadamente van a más, se han formado a través de otros “gurús” y ello, sumado a las revelaciones que les vienen, les han convertido en especialistas de especialistas. Estos se atreven con todo. Se aferran a sus revelaciones y no salen de ellas por nada del mundo. Lo curan todo y tratan cualquier patología con una simpleza espectacular. Sus fuentes de información son sus propios libros, que los leen y releen constantemente y aprenden siempre algo nuevo.

L@s cocineros mediáticos, que están de moda y en sus programas televisivos muestran sus artes gastronómicas, utilizando técnicas culinarias tradicionales, contemporáneas y futuristas. Son capaces de convertir una ración generosa de verduras salteadas con un buen chuletón y una cuajada, en una “miniración” de microverduritas a las finas hierbas con jarabe de Módena trufado y un trocito de res al grill sobre un espejo de maní aterciopelado con un ligero sabor a desierto y como postre un gajo de naranja deshidratado con nitrógeno líquido. Y se quedan tan anchos. Pagas doscientos euros para pasar hambre y al salir deseas ir a una tasca de comida casera. Además se atreven a dar recomendaciones y consejos sobre alimentación saludable y se creen especialistas en “calidad alimentaria” y en “sus nuevas y revolucionarias pirámides nutricionales”.

L@s Dietistas (a los que pertenezco) nos formamos a través de la Carrera Universitaria, los Libros de Nutrición, las revistas “especializadas”, la “ciencia a medias” y hemos defendido lo indefendible. Somos quienes durante cuatro años o más estudiamos específicamente sobre Nutrición y Alimentación Humana, pero en ocasiones esto nos ancló en lo tradicional y nos llevó a protocolizar en exceso la “Alimentación”. Nos hizo especialistas en “dietas mediterráneas”, “pirámides nutricionales de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria”, “dietas restrictivas”, “dietas repletas de cereales y lácteos” y en el recuento calórico.

L@s “que pasan hambre de verdad”, que representan un importante porcentaje de la población mundial y que apenas se han versado por falta de medios. Su especialidad es el alimento y la bebida, sea cual sea y venga de donde venga tiene que ser bueno. Al menos si lo encuentran sobreviven con ello.

Esta es la clasificación general. No he incluido a todos los expertos, aunque sí al 80% aproximadamente.

No es de extrañar que haya tanta confusión en la población y uno ya no sepa dónde acudir, pues cada “experto” te cuenta una cosa diferente y con su lenguaje más o menos técnico lo justifica con las fuentes de información recibidas. En general “han oído campanas y no saben dónde”, pero creen en lo que dicen y lo argumentan a su manera.

¿En quién creer entonces? No tengo ninguna duda de que los verdaderos EXPERTOS EN NUTRICIÓN son aquellos que la estudiaron con pasión, consultaron fuentes fiables, escucharon a profesionales tanto específicos, como holísticos, multiculturales y siempre muy versados; dedicaron miles de horas a la formación y jamás perdieron la curiosidad e inquietud que les llevó a estudiarla en profundidad.

En el ranking estarían los Dietistas-Nutricionistas, que son quienes durante al menos cuatro años han recibido una formación amplia y concreta sobre Educación Nutricional, Dietética, Dietoterapia, Tecnología alimentaria, Microbiología, Bromatología, Fisiopatología, Seguridad y calidad alimentaria, Nutrición Deportiva, Nutrición Clínica, Bioquímica alimentaria, Nutrigenómica, Epidemiología nutricional, Toxicología alimentaria, etc. Tras ellos se supone que estarían otros profesionales de la Salud, aunque a decir verdad apenas cursaron materias específicas en Nutrición Humana. Y luego ya vendrían los demás, la mayoría apenas instruidos.

Pero tras largos y largos años de experiencia y “enfrentamientos varios” he llegado a la conclusión de que el verdadero EXPERTO EN NUTRICIÓN es aquel que no convierte la Nutrición Humana en un sistema matemático absurdo e incoherente impropio de una raza inteligente. No se deja manipular jamás ni por la industria alimentaria ni por la farmacéutica. Procura estar siempre al día y no pierde el tiempo en criticar a otros. Sabe que verdades absolutas en Nutrición no hay tantas, está abierto a las nuevas evidencias científicas (no financiadas por empresas interesadas) y elimina de su cerebro ciertos dogmas que llevan mal funcionando varias décadas. Tiene siempre la mente abierta y rebosa curiosidad constante. No usa como herramienta una única tendencia por muy de moda que esté (dieta cetogénica, paleodieta, de la zona, psiconeuroinmunología, macrobiótica, ayuno intermitente, mediterránea, ortomolecular, ayurvédica, vegana, hipocalórica…), aunque para saber aplicarla en el contexto debe conocerla en profundidad y usarla como herramienta temporal y no como sistema definitivo. Posee una visión holística. Jamás critica con dureza aquel método nutricional que no conoce a la perfección, eso le colocaría en una situación de desventaja si su razonamiento es pobre y simplista. Sabe que en el 99% de los casos cada uno tiene el peso que se merece y reconoce que los estudios antropométricos son necesarios pero no determinantes, por lo que la báscula tiene poca importancia. Realiza dietas individualizadas para mejorar la condición general del paciente (ojalá todo fuera tan sencillo como “marcar abdominales”). Aplica el sentido común, que parece ser que cada día está en mayor crisis y personaliza la nutrición en función de múltiples variables (un deportista de élite con metabolismo alto y veinte horas de trabajo físico semanal no puede tomar la misma proporción de hidratos de carbono que una persona mayor con obesidad grado 2 y síndrome metabólico, con la argumentación de que lo único importante son las calorías). Provoca en sus pacientes situaciones de inviernos metabólicos de cuando en cuando, buscando vías oxidativas y depurativas, despertando así determinados genes que gran parte de la población tiene aletargados. Transmite con el ejemplo siempre, escucha mucho y procura llegar al paciente con coherencia. Ese es el verdadero Experto en Nutrición. Para llegar a ello hace falta mucha dedicación, miles de horas de formación, lustros de experiencia y que los que saben de verdad te coloquen ese sello.

Quien a día de hoy opina que unas magdalenas con un café es una buena opción de desayuno y que es mejor consumir eso que una tortilla de setas con unas nueces es que sabe muy poquito de Nutrición. Y quien cree que tener un colesterol en sangre de 220 mg/dl estando delgado y llevando un estilo de vida activo y saludable, es peligroso y hay que medicar, es que desconoce por completo la bioquímica y el funcionamiento del cuerpo humano.

No quiero extenderme más. Los malos expertos tendrán ganas de denunciarme por este artículo, los que son realmente buenos me entenderán y el resto se echará unas risas.

En mi caso sigo aprendiendo de esta apasionante materia y estoy muy lejos de llegar a ser un “Experto”. Así que seguiré recibiendo información continua, asistiré a cursos de formación de líneas nutricionales diferentes, escucharé a profesionales que resuelven situaciones complejas a través de la Alimentación, evitaré el aprender exclusivamente de los “colegas”, me alejaré de los obsesos a la “titulitis” y sobre todo sortearé a los gurús de moda, a los defensores de los recuentos calóricos y a los que dejaron muy atrás el preciado sentido común. La verdadera Nutrición Humana es mucho más que todo ello. Dejemos a los verdaderos Expertos que nos instruyan en esta apasionante materia y con el tiempo y la experiencia quizá podamos formar parte de ellos.

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