Tribunal Supremo
Koldo, contra Aldama: le acusa de usar a Jésica de trampa y niega trato con Sánchez
El asesor de Ábalos apunta a que la joven era una prostituta para chantajear a Ábalos y desmiente que hable con el presidente del Gobierno


Publicado el 01/05/2026 a las 05:00
José Luis Ábalos, el imputado del ‘caso mascarillas’ más delicado políticamente para el presidente del Gobierno y el PSOE, no declarará hasta este lunes 4 de mayo, pero los maratonianos interrogatorios a quienes se sientan en el banquillo del Supremo junto a él -Víctor de Aldama y Koldo García- han detonado bajo el artesonado del alto tribunal la guerra entre el conseguidor, de un lado, y el exministro y su hombre para todo, de otro. Este jueves 30 de abril, el exasesor de Ábalos, identificado por la investigación como la correa de transmisión entre De Aldama y su antiguo jefe al frente de Transportes, exhibió sus cartas ante los magistrados que lo juzgan y tras una cadena de sesiones adversas para sus intereses procesales: se presentó como una suerte de ciudadano comprometido y ejemplar en el combate contra la pandemia y contra ETA; acusó al empresario de enviar a Jésica Rodríguez a los brazos del exdirigente socialista para chantajearlo; y negó que mantenga un trato de complicidad con Pedro Sánchez una vez éste llegó a La Moncloa, nexo apuntado la víspera por De Aldama para intentar situar al jefe del Ejecutivo como "el 1 de la banda criminal". Eso sí, la testifical de Koldo no resultó inocua para los socialistas: dijo que sí, que se le pagaban gastos con "chistorras" de 500 euros.
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El "titán" de la militancia del PSOE, según le agradeció Sánchez su aval en las primarias antes de que alcanzara la Presidencia, cimentó su estrategia de defensa, ante la avalancha de acusaciones, sobre un argumento: Ábalos y él fueron víctimas de una trampa de De Aldama, una celada en la que tuvo un papel determinante Jésica Rodríguez, la mujer que compartió existencia y viajes oficiales entre octubre de 2018 y diciembre de 2019 con el exministro y exsecretario de Organización del PSOE. Koldo insinuó que la joven era, en realidad, una prostituta enviada por el conseguidor para meterse en "la vida privada" de Ábalos y, a partir de ahí, poder chantajear al exministro. Para sostener esta nueva versión, Koldo García tuvo que admitir en el plenario que mintió al instructor del Supremo, Leopoldo Puente, cuando declaró que conoció a "esta señorita" antes de que se convirtiera en amante de Ábalos. "Yo conocí a la señora Jésica a través de Aldama", soltó este jueves Koldo su bomba defensiva.
El imputado justificó que faltara a la verdad por defender la intimidad de Ábalos. "Puede ser que en mi afán de respetar la vida privada haya alguna cosa que no corresponde a lo que dije en instrucción", se desdijo, antes de dejar caer que Jésica ejercía la prostitución, algo que ella misma negó en su comparecencia en el tribunal el primer día del juicio. Ese 7 de abril, el abogado de Ábalos, Marino Turiel, fue el primero en apuntar a la línea de defensa según la cual la mujer que residía en el piso de lujo de la madrileña Plaza España fue una suerte de "agente encubierta" de De Aldama para atraparlos en su red corrupta. "¿Es cierto que usted se dedica a la prostitución?", llegó a preguntar el letrado a la testigo. "No. Soy dentista. Y estoy colegiada", respondió Rodríguez.
Este jueves, el defensor de Ábalos volvió sobre sus pasos en su interrogatorio a Koldo García. "¿Le presentó De Aldama a Jésica como señora de compañía en el piso de Atocha 25?", inquirió Turiel, en referencia al domicilio de la capital donde, según el comisionista, la trama se reunía con prostitutas. "Creo que es innecesario…", fue la respuesta, aparentemente pudorosa, del exasesor. "Ha quedado claro que sí", acabó por afirmar.
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TAPAR LA INFIDELIDAD
Leticia de la Hoz, la abogada del declarante, le instó también a hablar de los supuestos "chantajes" de la examante. "Cuando conocí a Jésica me dio la sensación de que tenía alto nivel adquisitivo", describió el imputado, quien afirmó que llegó a pagar a la mujer para cubrir la infidelidad de su exjefe. "En esta vida es de bien nacido ser agradecido", resumió. "Esta señorita presionó bastante con que había que solucionarle problemas porque, si no, la opinión pública tendría conocimiento de ciertas cosas personales". Recalcó que Ábalos ha tenido "problemas que no se merece" a raíz de aquella relación, aunque reiteró que la mujer solo podía airear asuntos íntimos de quien era entonces la mano derecha de Pedro Sánchez, sin posible reproche penal. Insistió en que esa tesitura no se la desea a nadie. Y aunque aclaró que "nadie" le transmitió "ninguna orden" sobre el pago del piso de lujo en se alojaba Jésica, reconoció que la iniciativa surgió tras conversaciones directas con los implicados.
Koldo García también buscó la contradicción con De Aldama al negar que sea un escudero de Sánchez. El encausado se definió como un hombre "muy campechano" que habla "hasta con las piedras", pero apeló a la lógica para descartar cualquier conversación con el jefe del Ejecutivo en los últimos años: "Después de que fue presidente del Gobierno -yo creo que el sentido común tiene que resolver esto-, yo no hablaba con el presidente del Gobierno", se afanó en desmentir Koldo, quien sí constató lo sabido, su conexión con el líder socialista en las primarias del PSOE.