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Terrorismo

"El atentado de 2002 en Santa Pola fue decisión colegiada de todos los integrantes del comité ejecutivo de ETA"

Un nuevo informe de la Guardia Civil avanza contra la impunidad de seis exjefes terroristas por ordenar el coche bomba de Santa Pola

Ampliar atentado santa pola 2002
La fachada de la casa cuartel de Santa Pola (Alicante), un día después del estallido del coche-bomba el 4 de agosto de 2022Colpisa
Actualizado el 03/10/2022 a las 09:28
La Guardia Civil pone en su punto de mira a seis de los exjefes de ETA. La Unidad Central Especial (UCE) 2 de la Jefatura de Información del instituto armado ha remitido a la Audiencia Nacional en los últimos días un vasto informe de 312 páginas, al que ha tenido acceso este periódico, en el que recoge sus últimas investigaciones para tratar de probar que todos y cada uno de los miembros de la jefatura de la banda terrorista del año 2002 participó en la decisión de volar el 4 de agosto de aquel año la casa cuartel de la Guardia Civil de la localidad alicantina de Santa Pola.
El de aquel atentado -que costó la vida a la niña de seis años Silvia Martínez y Cecilio Gallego, un vecino jubilado que esperaba el autobús- es uno de los sumario reabiertos tras las querellas promovidas por la asociación Dignidad y Justicia contra los cabecillas terroristas en su ofensiva para tratar de llevarles al banquillo como autores intelectuales ("autor detrás del autor") de aquellos crímenes o por no haber impedido esos asesinatos a pesar de que tenían capacidad para hacerlo ("comisión por omisión").
El 28 de julio el magistrado de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón imputó por el coche bomba de Santa Pola a los etarras que hace dos décadas ocupaban la cúspide de la organización. Se trata de Juan Antonio Olarra Guridi, 'Jon'; Ainhoa Mujika, 'Olga'; Félix Ignacio Esparza, 'Navarro'; Mikel Albisu, 'Mikel Antza'; Ramón Sagarzazu, 'Ramontxo'; y María Soledad Iparragirre, 'Anboto'. Todos ellos están citados a declarar hoy.
De forma paralela a su imputación, el juez pidió a los servicios antiterroristas un gran informe sobre la forma de actuar y el control efectivo del 'Zuba' (el comité ejecutivo de ETA) sobre los comandos en aquel 2002 y, en particular, sobre el 'Argala' que perpetro el atentado de Alicante. Y la conclusión de la Guardia Civil tras un larguísimo análisis de cada uno de los seis imputados es rotunda: "La decisión de llevar a cabo el atentado contra la casa cuartel de Santa Pola no pudo ser tomada por un miembro concreto o aislado del comité ejecutivo de ETA, sino que debió requerir del consenso y de la toma de una decisión colegiada por todos los integrantes del comité ejecutivo de la organización".
La UCE 2 afirma textualmente en su informe 06/2022 fechado el pasado 22 de septiembre que es "bastante improbable" que una acción terrorista de la "entidad" de la Santa Pola fuese llevada a cabo sin "órdenes concretas y específicas" del 'Zuba' al que pertenecían los seis imputados. Es más, los analistas aseguran que es impensable que los dos terroristas que colocaron el coche bomba -Óscar Zelarain y Andoni Otegi condenados en 2012 a 843 años de prisión- no recibieran instrucciones de sus entonces "responsables más directos" del 'Otsagi', "el núcleo dirigente del 'aparato militar' de ETA", liderado en esas fechas por Olarra y Mujika.
"REPERCUSIÓN"
"'Zuba' era el órgano de dirección donde se planificaban, coordinaban y autorizaban las acciones terroristas que cometían los comandos operativos ETA", apostilla la Guardia Civil. Nada se movía sin el visto bueno de los miembros de 'Zuba' y, menos aún, un atentado del "alcance, la repercusión y las consecuencias de una acción terrorista como la cometida contra el citado acuartelamiento, el cual era habitado además de por agentes de la Guardia Civil, también por sus respectivas familias, entre ellos menores de edad". Pero la Jefatura de Información va más allá. Los seis imputados, según sus investigaciones, además de participar en la orden de atentar en Santa Pola tuvieron en todo momento la posibilidad de dar la contraorden, pero no lo hicieron. "Los miembros del comité ejecutivo de ETA no realizaron ningún acto para que los miembros del 'comando Argala' no colocasen el coche bomba, habiendo podido hacerlo por su capacidad de mando dentro de la organización, de sus principales 'aparatos' y de sus comandos", consigna el dosier. "Pudieron haber evitado el desenlace último de hacer detonar el coche bomba y evitar de este modo el terrible resultado" de dos asesinados y decenas de heridos y damnificados, zanja.
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