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Sentencia del 'procés'

División en las barricadas en la sexta noche de tensión en Barcelona

Un grupo de manifestantes han lanzado botellas y latas al cordón de la Policía Nacional, pero el resto de manifestantes han reprochado la acción a este grupo gritándoles 'fuera'

Foto de bomberos sofocan una barricada este sábado en Barcelona.

Bomberos sofocan una barricada este sábado en Barcelona.

REUTERS
20/10/2019 a las 06:00
  • Colpisa. Barcelona
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Después de seis noches de protestas, Barcelona es una ciudad cansada. En los aledaños del Paseo de Gracia y Vía Laietana pocos semáforos cumplen su cometido de regular el tráfico, porque están rotos. El asfalto quemado en cada cruce testifica como una cicatriz las noches de fuego que la ciudad ha vivido en la última semana. Con todo ello, el independentismo sigue intentando imponer sus tesis ocupando las arterias de la Ciudad Condal. El sábado las protestas tuvieron como epicentro la Plaza Urquinaona, donde la CUP organizó un acto "contra la represión por las personas detenidas", que ya suman 83 en total.

En torno a las 18:00 horas, cuando se iniciaba la convocatoria, pocos auguraban que la noche no fuera a derivar en actos vandálicos, como las cinco anteriores. Mientras los manifestantes empezaban a llenar la plaza, poco a poco, los comerciantes echaban el cierre a sus negocios. Le siguieron las franquicias de restauración de la zona y, finalmente, los grandes centros comerciales. Se activaron las alarmas y agentes de los Mossos custodiaban todas las entradas registrando mochilas y bolsos de las personas que querían acceder a la protesta. Como medida de prevención, y a diferencia de otros días, los servicios municipales de limpieza de Barcelona retiraron los contenedores de basura de la zona, el material favorito de los CDR para levantar barricadas de fuego.

En el corazón de Urquinaona, cuatro furgonetas de la UIP de la Policía Nacional eran el centro de las iras de los allí congregados. "¡Fuera las fuerzas de ocupación!" y "¡No tenemos miedo!", les gritaban en catalán. En ese momento se vivió una escena de pánico cuando uno de los manifestantes arrojó una botella de agua contra uno de los vehículos policiales. Estos avanzaron un par de metros sobre la gente congregada y provocaron una pequeña estampida en la que se vieron involucrados algunos padres con sus hijos pequeños. Pero la tensión no fue a más.
Las escenas contrastaban con lo que se vivía a pocos metros de allí, en Paseo de Gracia, la milla dorada barcelonesa, los turistas paseaban tranquilamente con bolsas de firmas de lujo y al pasar por las bocacalles que conectaban con Urquinaona observaban curiosos el despliegue policial y se hacían fotos de recuerdo. Las revoluciones del siglo XXI se transmiten por Instagram.

Sin embargo, conforme el cielo oscurecía, las caras de preocupación entre las fuerzas del orden aumentaban. En las jornadas anteriores, desde la publicación el lunes pasado de la sentencia del 'procés', a cada manifestación pacífica le seguía el capítulo de los enfrentamientos callejeros. Pareció confirmar esa teoría la llegada de grupos de encapuchados. La CUP anunció en torno a las 20:00 horas que desconvocaba la manifestación, pero la tensión empezaba a crecer y la multitud seguía en Urquinaona. En la entrada a Vía Laietana, donde se encuentra la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, se empezaron a congregar numerosos independentistas -con una media de edad de entre 17 y 22 años- con clara intención de provocar a los numerosos policías y mossos que protegían la calle. Sin embargo, una cadena humana se interpuso entre ambos grupos para evitar enfrentamientos. Los antidisturbios amenazaron con cargar y cada lanzamiento hacia la línea policia era respondido con un abucheo. Otro grupo intentó levantar una barricada, pero pronto fue desmontada. Aunque los esfuerzos eran inútiles, la fisura en la trinchera ya era evidente.

Otra de las escenas del día se vivió frente al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Allí se encontraba el diputado de ERC, Gabriel Rufián, que había afirmado que "los violentos que se quedan tras las manifestaciones no nos representan". Un mensaje que provocó que fuera increpado a gritos de "¡Botifler!". Al cierre de esta edición, Barcelona dejó de ser la 'rosa de foc' de otras noches.
 

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