ANIVERSARIO DEL 1-O

Los Mossos impiden con cargas el asalto de los radicales al Parlament

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Los Mossos impiden con cargas el asalto de los radicales al ParlamentEfe
Los Mossos impiden con cargas el asalto de los radicales al Parlament

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Melchor Sáiz-Pardo. Colpisa. Barcelona

Publicado el 02/10/2018 a las 08:18

Centenares de radicales independentistas estuvieron muy cerca en la noche de este lunes de lograr el asalto al Parlamento Catalán tras la marcha multitudinaria que durante la tarde congregó a más de 180.000 personas -según el Ayuntamiento-, para exigir a Quim Torra la activación ya de la república. La policía autonómica, desbordada en un primer momento por la multitud que desembocó en las cercanías de la cámara legistiva con la intención de entregar a Torra varias urnas como recuerdo del "mandato del 1-O". Los agentes tuvieron que replegarse al interior de la sede, después de que la muchedumbre superara el cordón policial que rodeaba el edifico pasadas las nueve de la noche, cuando ya había concluido la manifestación convocada por la 'Plataforma 1-O' y en la que los manifestantes hicieron patente su enfado con el Govern y los diputados soberanistas por la falta de avances hacia la consecución de la república. A las diez de la noche, los mossos, ya con refuerzos, cargaron contra la multitud, que a esas horas ya estaba físicamente en la puerta principal del edificio, que se convirtió en el único obstáculo que se oponía entre la turba de radicales y el interior del hemiciclo, donde decenas de policías, muchos de ellos sin material antidisturbios, aguardaban de un momento a otro que el portón principal cediera a la presión de los manifestantes.


Los Mossos d'Esquadra no pudieron acudir antes a levantar el 'asedio' del Parlament, porque otros millares de radicales, saliéndose del recorrido oficial de la manifestación, se concentraron al caer la noche frente a la sede de la Jefatura Superior de Policía, en la Vía Laietana, lanzando todo tipo de objetos contundentes contra los policías autonómicos y nacionales que custodiaban el edificio. Finalmente, los Mossos tuvieron que abandonar la actitud pasiva ante las provocaciones de la que habían hecho gala durante todo el día para acabar cargando contra la multitud que les agredía cada vez con más contundencia. Hasta entonces, el aniversario del 1-O había transcurrido en relativa calma. Los Comités de Defensa de la República (CDR) habían perpetrado una veintena de acciones, algunas con incidentes menores, pero sin conseguir ni de cerca su objetivo declarado de paralizar Cataluña, como punto álgido del 'otoño caliente'. Los CDR llevaban meses calentando motores para este día y las redes sociales ardían en convocatorias horas antes. Pero al final el grueso de la protesta de ayer recayó, como desde que comenzó el 'procés', en la capacidad de movilización de las organizaciones civiles independentistas, que lograron, con solo seis horas y media de diferencia, promover dos manifestaciones multitudinarias, una de estudiantes (que durante la mañana discurrió de forma pacífica y que contó con 15.000 asistentes, según la Guardi Urbana) y otra ciudadana (que fue la que acabó con los altercados en el Parlament).


Más allá de estas dos marchas, Cataluña, y particularmente Barcelona, vivieron un lunes casi como otro cualquiera, eso sí marcado por los problemas de tráfico por los cortes intermitentes, pero breves, de las arterias de dentro y fuera de las ciudades. Los comités salieron a la calle desde muy temprano para protagonizar una veintena de sus anunciadas "acciones sorpresas", pero la mayoría de ellas no pasaron de meros actos reivindicativos sin mayores consecuencias. Un año después del referéndum, en Barcelona, el gran termómetro para los independentistas, casi ningún comercio de entidad ni gran fábrica cerró. Aunque las organizaciones soberanistas habían rechazado convocar una nueva 'huelga de país', los CDR habían hecho llamamientos a no ir a trabajar y a cerrar las tiendas. Su llamada, al menos en la capital catalana, no tuvo eco. AVE y delegaciones Probablemente la acción más contundente de los comités fue la toma de la estación del AVE en Girona a las siete de la mañana. Cerca de 400 CDR mantuvieron cerrada la terminal durante dos horas, interrumpiendo el tráfico ferroviario entre Barcelona y Figueras. También Girona fue el escenario de las otras dos protestas más sonadas: la irrupción en la Delegación de la Generalitat para quitar por la fuerza la bandera española y los enfrentamientos con los policías que custodiaban la Subdelegación del Gobierno central.


Los CDR igualmente se volcaron en cortar las autopistas, pero en esta ocasión las interrupciones fueron menores que en otras jornadas reivindicativas. Hubo cortes en la AP-7 en varios puntos y hasta de cuatro horas. También en la A-2 y en la autovía Ll-11, en Lleida, amén de causar retenciones a primera hora en las rondas de Barcelona. Los conductores de la capital catalana vivieron una mañana muy complicada. Aunque los CDR no llegaron ni mucho menos a colapsar la ciudad, los cortes sin previo aviso de arterias como la Diagonal, la Gran Vía, la plaza de Catalunya, la avenida de Gracia, la Vía Laietana o la calle Aragón convirtieron por momentos la ciudad en una ratonera. La situación fue también muy complicada en el CIM Vallès, la gran plataforma logística de distribución del área metropolitana de Barcelona, que estuvo bloqueada por 500 activistas cerca de tres horas. En total, según estimaciones policiales, no más de tres millares de radicales se movieron por Barcelona durante los breves cortes y en una acción de protesta frente a la Bolsa, con encadenamientos incluidos. Los CDR, explicaron responsables de los servicios de información, se toparon de bruces con la realidad de tratar de montar una movilización general en un día laborable.

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