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Generalitat de Cataluña

Puigdemont se propone erigirse en líder único del independentismo

El expresidente, Torra y Jordi Sànchez impulsan un nuevo movimiento político, que tratará de aglutinar a diferentes sectores secesionistas

El expresidente catalán Carles Puigdemont, durante la rueda de prensa de este sábado en Berlín (Alemania)
Puigdemont,Torra y Jordi Sànchez apelarán mañana a la unidad del independentismo con el lanzamiento de un nuevo movimiento político. La 'crida'
EFE
  • Colpisa.Barcelona
Actualizada 16/07/2018 a las 06:00

Nada de lo que ha pasado en Cataluña desde 2012 puede entenderse sin tener en cuenta la pugna que han librado Convergència, y sus sucesivas marcas, y Esquerra por hacerse con la hegemonía del independentismo. La unidad en el secesionismo ha sido siempre más virtual que real y las estrategias partidistas han acabado por lastrar al proceso. El lunes habrá otro capítulo de esta pugna.


Carles Puigdemont, Quim Torra y Jordi Sànchez apelarán mañana a la unidad del independentismo con el lanzamiento de un nuevo movimiento político. La 'crida' (llamada) nacional por la república se presenta en sociedad en un acto en el Ateneo de Barcelona, puede que bajo el nombre de 'Moviment 1 d'Octubre' o 'Junts per la República'. Su objetivo es que pueda empezar a caminar en otoño, con las municipales de mayo como primer reto político.

 

El proyecto nace con algunas incógnitas. De entrada, el futuro de Puigdemont. Convertido en una especie de héroe para el independentismo por haber conseguido, según la lectura soberanista, derrotar a la justicia española, el expresidente aún tiene que resolver su situación judicial. No se sabe si será extraditado, si lo es tampoco está claro por qué delitos será juzgado y si finalmente es suspendido como diputado autonómico. Si el juez Llarena rechaza extraditarlo solo por malversación, se instalará en Bruselas, desde donde ejercerá de 'presidente' en el exilio con todos los galones y el apoyo del independentismo de base, que no permite ni un paso atrás en el desafío al Estado.

 

Está por ver cómo hace compatible este movimiento político con la apertura de un nuevo tiempo político en las relaciones entre Madrid y Barcelona, propiciado por Pedro Sánchez y Quim Torra.


La otra incógnita tiene que ver con el PDeCAT. Las relaciones entre la dirección nacionalista y JxCat no son buenas. El PDeCAT rechaza la OPA de sus socios. Hace dos semanas, Marta Pascal ofreció la presidencia del partido a Puigdemont. Era una manera de frenar su iniciativa, pero declinó la oferta.


LA ENÉSIMA MUTACIÓN

 

La operación política va más allá de JxCat, la coalición nacionalista que lideró el expresidente para las pasadas elecciones catalanas, y trasciende también al PDeCAT, en teoría su partido, y heredero de Convergència, pero que acabó integrada en Junts per Catalunya y que corre el riesgo de ser fagocitada. El PDeCAT celebra el próximo fin de semana un congreso, dos años después de su nacimiento. El nuevo partido fue ideado por Artur Mas y los dirigentes soberanistas para enterrar CDC y dar carpetazo a la época marcada por el pujolismo, el 3% y el caso Palau.


Puigdemont intenta ahora liderar la enésima mutación de la vieja Convergència adaptándola a las nuevas tendencias de la política europea, cuyo exponente más evidente y exitoso es el movimiento En Marcha del presidente francés Emmanuel Macron. En el caso catalán, Puigdemont, Torra y Sànchez, las tres figuras de la órbita de JxCat, buscan una propuesta transversal en la que quepan desde el PDeCAT, JxCat, en la que hay sectores de la derecha tradicional soberanista, pero también dirigentes que proceden del ala soberanista de Iniciativa, como Jordi Sànchez o Antoni Morral, o antiguos soberanistas del PSC como Ferran Mascarell, actual delegado de la Generalitat en Madrid.

 

También se dirige al cada vez más amplio sector del independentismo que afirma no sentirse representado por los partidos, a los que ve inmersos en sus disputas, y que ha encontrado acomodo en entidades como la ANC. La operación va asimismo contra Demòcrates, la parte secesionista de Unió que se coaligó a Esquerra, e incluso a la centenaria formación republicana, que se resiste a quedar atrapada por la tela de areña del entorno neoconvergente.


ERC se plegó a la presión del secesionismo para formar una lista de unidad en las elecciones de 2015 bajo la marca de Junts pel Sí, pero en cambio se negó a la candidatura compartida con el PDeCAT en 2017. El partido de Oriol Junqueras se sintió fuerte y pensó que por fin podría derrotar a sus eternos adversarios. Pero no fue así. Mientras Puigdemont sea el líder del nuevo sujeto político, es difícil que pueda llegar a un acuerdo con Junqueras. Ambos están enfrentados desde los episodios de octubre.


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