Oriente Próximo
Israel quiere reocupar el norte de Gaza mientras los civiles huyen al sur
Benjamín Netanyahu dice que su país tendrá después de la guerra, y “por un periodo indefinido, la responsabilidad de la seguridad” en la Franja


Publicado el 08/11/2023 a las 05:00
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, concedió este martes una entrevista al canal ABC en la que dibujó un futuro de Gaza en el que “Israel tendrá por un período indefinido la responsabilidad de la seguridad”. “Hemos visto lo que sucede cuando no tenemos esa responsabilidad de seguridad, es la erupción del terror de Hamás en una escala que no podíamos imaginar”, argumentó. El primer ministro no ofreció detalle alguno sobre cómo se mantendrá esa responsabilidad, pero esas palabras parecen un adelanto de una vuelta a la ocupación militar, un plan que Estados Unidos ya ha adelantado que no ve con buenos ojos.
El ministro de Defensa, Yoav Gallant, siguió en la línea marcada por Netanyahu y después de conocer sus declaraciones habló ante el Comité de Defensa y Asuntos Exteriores de la Knesset (el Parlamento israelí) para asegurar que al final de la guerra el ejército tendrá “absoluta libertad” de acción en Gaza sin limitaciones en las operaciones. Gallant adelantó que Hamás no existirá como “organización militar y gobernante en Gaza”, y agregó que “no habrá una amenaza a la seguridad de Israel” desde la Franja.
TRANSFERIR EL PODER A LA ANP
Existe un debate abierto en el seno del Gobierno entre la ocupación o no de la Franja y los sectores más radicales piensan que “los soldados no deben derramar sangre para entregar Gaza, envuelta con cinta adhesiva, a la Autoridad Nacional Palestina (ANP); la autoridad que está criando a la próxima generación de abominables asesinos en su incitante sistema de ‘educación’. Sólo el control israelí y la desmilitarización completa de la Franja restablecerán la seguridad”, declaró Simcha Rothman, diputado del ultranacionalista Partido Religioso Sionista, que forma parte de la coalición de Gobierno.
Hasta 2005, los israelíes contaban con tropas y asentamientos dentro de Gaza. Ese año Tel Aviv ordenó la retirada del ejército y evacuó las colonias y desde entonces se ha enfrentado a frecuentes ataques con cohetes y a la amenaza de los túneles excavados por la milicia yihadista a lo largo de la verja de separación.
La opción de transferir el poder a la Autoridad Nacional Palestina surgió en el reciente encuentro entre Antony Blinken y Mahmud Abás en Ramala. Esto permitiría reproducir al Gobierno de Netanyahu un modelo similar al de Cisjordania, donde sus tropas operan con libertad y con un acuerdo de coordinación de seguridad. El presidente palestino, consciente de sus limitaciones y de la enorme falta de popularidad en la Franja, abrió la puerta a implicarse en el futuro de Gaza si esto forma parte de un pacto más amplio que englobe a Cisjordania y Jerusalén Este, algo altamente improbable.
AL SINAÍ
Con la ANP muy debilitada por la política de Israel de expandir sin freno las colonias y hacer inviable la posibilidad de un futuro Estado palestino, analistas como Samuel Ramani apuntan a la posibilidad de recurrir a otras opciones, entre ellas la de Mohamed Dahlan, un político gazatí de 62 años vinculado a Fatah (partido al que pertenece la ANP), que fue responsable de seguridad interna en Gaza antes de la llegada de los islamistas.
El escenario postbélico que dibuja Ramani pasa por “una ocupación israelí a corto plazo, seguida de transferencia de poder a una figura potencialmente dócil, como como Dahlan, que también tiene estrechos vínculos con los Emiratos Árabes Unidos”. Si bien, “debido a la impopularidad de Dahlan o alguien de su perfil, se necesitarán incursiones israelíes periódicas para sofocar a grupos que puedan surgir inspirados por Hamás”.
La otra gran cuestión es conocer el futuro de los gazatíes en una Franja arrasada por las bombas y sembrada de muerte. Ante las voces radicales que piden la transferencia del mayor número posible de palestinos al Sinaí, Jan Egeland, responsable del Norwegian Refugee Council, dijo que “Israel no debe perpetrar más traslados forzosos y ha de permitir el regreso seguro y compensar los daños causados a los palestinos desplazados de acuerdo con el Derecho Internacional”. El problema es que en Gaza no hay espacio para el Derecho Internacional y los 1,5 millones de desplazados repiten la historia que ya vivieron sus antepasados en 1948 y 1967.