El plan de reconstrucción partirá de1 billón en subvenciones y préstamos

Los líderes encargan a la Comisión un proyecto que analizarán el 6 de mayo. España celebra el “cambio de tono” entre los socios, que ayer abrió la canciller alemana

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la rueda de prensa posterior a la reunión por videoconferencia del Consejo Europeo
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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la rueda de prensa posterior a la reunión por videoconferencia del Consejo EuropeoEFE
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la rueda de prensa posterior a la reunión por videoconferencia del Consejo Europeo

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Salvador Arroyo

Actualizado el 24/04/2020 a las 08:34

Habrá plan Marshall para la reconstrucción europea después del coronavirus, se sustentará en el presupuesto a siete años (2021-2027) de la UE y será “robusto” y “ambicioso”. Su cuantía partirá del billón de euros. Aunque la cifra final y los mecanismos que se utilizarán para sustentarlo quedan, de momento, abiertos. Porque los jefes de Estado y de Gobierno acordaron ayer, según el guión previsto, encargar a Bruselas el diseño de la herramienta. La Comisión Europea tiene dos semanas intensas por delante, hasta el 6 de mayo, cuando los líderes volverán a conectarse en una nueva videocumbre (y ya será la quinta en apenas dos meses) para levantar el pulgar o persistir en el bloqueo.


Ya no es una cuestión de eurobonos sí, eurobonos no. Ahora la divergencia entre el sur y el norte se resume en subvenciones frente a préstamos. Y aquí el equipo de Ursula von der Leyen va a tener que hilar fino. Aunque el camino que va a recorrer será híbrido. La alemana lo subrayaba al término de la cita en estos términos: “Habrá un sólido equilibrio entre subvenciones y préstamos, el marco es claro, pero tiene que negociarse al detalle”. Así que el plan de reconstrucción se irá levantando estos días en “estrecha comunicación” con las capitales. “La propuesta será acorde con el desafío al que nos enfrentamos”, destacó el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, sobre los principios de “cohesión, solidaridad y convergencia”. Conclusión: no habrá recuperación a dos velocidades y se priorizará la asistencia a los países más damnificados.


Y eso exige, de entrada, que el presupuesto europeo (el Marco Financiero Plurianual en la jerga de Bruselas) “tendrá que incrementar su potencia de fuego”, insistió von der Leyen. Evidente, porque hoy apenas supone el 1% de la Renta Nacional Bruta. El borrador de plan Marshall que circulaba desde el miércoles, firmado por la propia Comisión, incidía más en los préstamos que en las transferencias y contemplaba una emisión de deuda a cargo de la propia institución que se movería en el entorno de los 320.000 millones de euros. La bolsa total, eso sí, podría llegar hasta los 2 billones. Pero se insiste, e s solo un borrador.


El hecho de que no hubiera alusión alguna a los detalles del mismo en la comparecencia de Von der Leyen revela “las diferencias” entre los socios, que sí reconoció. Aunque esta vez no hubo despliegue de moralina desde La Haya ni réplicas contundentes desde Lisboa (aquel “repugnante” con el que Antonio Costa juzgó la actitud de Países Bajos).


“Cambio de tono”


“Hay un cambio de tono en el debate, vemos una dinámica de negociación con España en el centro del juego”, destacaba la ministra de Exteriores, Arancha González Laya desde Madrid al valorar una cumbre que duró cuatro horas (poco para los estándares de la UE con asuntos de este tipo). Y sí, no hubo bronca, pero en la práctica se mantiene el atasco. Y eso que Christine Lagarde, presidenta del BCE, había advertido a los mandatarios durante su intervención telemática que la UE corría el riesgo de “actuar demasiado poco y demasiado tarde”. Y que el presidente del parlamento Europeo, David Sassoli, les habló de una posible “espiral catastrófica”.


El punto de partida, el billón de euros, cumple con lo exigido por Francia, España, Italia, pero también Alemania. El mensaje que lanzó Angela Merkel unas horas antes de la cita lo confirmaba: “Alemania no puede prosperar si Europa no prospera”, decía. Y anunciaba “contribuciones más importantes” al presupuesto de la UE, lo que rompía el techo del 1% que en febrero hizo imposible el acuerdo.


La onda expansiva del mensaje debía alcanzar al grupo de “frugales” (así se bautizaron los austeros en la última cita presencial en Bruselas) o lo que es lo mismo, a Países Bajos, Austria, Suecia o Dinamarca, entre otros. El neerlandés Mark Rutte planteó que “ya no existen tensiones” entre los socios. Pero insistió en los préstamos, la vía que menos gusta al sur.


Italia, por su parte, renunció formalmente a los coronabonos. Era un callejón sin salida. Y su primer ministro Giussepe Conte defendió una fórmula similar a la española. Madrid, recordemos, aboga por transferencias a fondo perdido en lugar de préstamos con vuelta para evitar un mayor sobreendeudamiento. Una emisión de “bonos perpetuos”. Roma daba prioridad a esa idea, aunque aceptaba posibles entregas reembolsables, a muy largo plazo eso sí. “España incide ahora en las transferencias para evitar el sobreendeudamiento. Pero esto es una negociación”, deslizó González Laya.

Lagarde: el PIB de la eurozona caerá hasta un 15%

Justo en medio de la reunión de los líderes de la Unión Europea, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, advertía de las consecuencias económicas de la pandemia del coronavirus. La institución estima una caída del PIB que podría situarse entre el 5%, en el mejor de los casos, pero que podría llegar al 15%, en el peor de los escenarios posibles. Por eso, Lagarde urgió a los presidentes de los Estados miembro a crear un fondo de recuperación “rápido, firme y flexible”.


Lagarde les trasladó que la contracción de la zona euro “será más severa” que la de 2009, según fuentes comunitarias. Por eso, pidió que “todos los Estados miembros puedan adoptar los estímulos fiscales necesarios para superar la crisis”.


La recomendación del BCE llegó un día después de anunciar que aceptará, hasta septiembre de 2021, como garantía deuda que no tenga grado de inversión en sus operaciones de refinanciación, aunque con recortes de valor. De esta forma, exime de los criterios que exigía hasta ahora a los activos que bajen de la calidad crediticia mínima aceptada.


En concreto, se refiere a activos negociables y a sus emisores que cumplían los requisitos de calidad de crédito mínimos el 7 de abril en caso de que su calificación sea degradada por una de las agencias de medición de riesgo. El BCE los aceptará siempre que tuvieran en ese momento una calificación mínima de BBB-, que es un aprobado bajo y supone grado de inversión siempre que mantengan una BB, que ya es bono basura.

El medio billón, disponible en junio

Los líderes dieron ayer su visto bueno al plan de emergencia de más de medio billón de euros que acordaron sus ministros de Economía y Finanzas el 9 de abril. Esa triple red de seguridad prevé articular 240.000 millones de euros del fondo de rescate europeo o Mede para la financiación de deuda pública; 200.000 millones en préstamos para pymes a través del BEI; y 100.000 millones más para la cobertura de ERTE. Estarán operativos en junio.

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