La salud de Bolsonaro y los opacos informes sobre su estado desatan el temor
Los médicos retrasan el alta del presidente de brasileño


Publicado el 05/02/2019 a las 10:17
Una semana después de haberse sometido a una intervención quirúrgica en el abdomen, el presidente Jair Bolsonaro reaviva en Brasil el trauma del fallecimiento del presidente Tancredo Neves en 1985 sin haber asumido el cargo. La inquietud surge a raíz de partes médicos escuetos y preocupantes que se divulgaron en ambos casos y que parecen siempre más empeñados en negar las complicaciones que en informarlas debidamente.
A pesar de que durante el día se había difundido un mensaje en Twitter desde la cuenta del mandatario en el que él mismo aseguraba que sus funciones estaban "volviendo a la normalidad"- el asesor de presidencia Otávio do Rego Barros admitió que el alta no será el miércoles como se preveía sino al menos en una semana. El funcionario explicó que Bolsonaro debió ser sometido a un tratamiento con antibióticos tras presentar una elevación de temperatura y la alteración en exámenes de laboratorio, concretamente un aumento de leucocitos, lo que sugiere algún tipo de infección. El mensaje del presidente por Twitter había sido acompañado de un video en el que se ven dos piernas cubiertas de vendas ejercitándose con un aparato de ortopedia en la cama de un hospital. El texto indica que Bolsonaro continuaba "fortaleciéndose para que podamos volver lo más rápido posible". El presidente está en el Hospital Israelí Albert Einstein de Sao Paulo, en una unidad de cuidados "semi-intensivos" remarcó el asesor como restándole gravedad al caso. Las complicaciones comenzaron a conocerse el pasado sábado, cuando se conoció que el presidente tuvo náuseas y vómitos. Hubo que hacerle una punción para retirarle líquidos y colocarle un drenaje además de tratarlo con un antibiótico de amplio espectro para combatir la eventual infección.
Após uma semana da terceira cirurgia, no espaço de menos de 6 meses, graças a Deus, funções voltando à normalidade e fisioterapia contínua nos fortalecendo para que possamos voltar o mais rápido possível às atividades rotineiras com plena força. Agradeço a todos pelo apoio! pic.twitter.com/HIPvAnGYEd
— Jair M. Bolsonaro (@jairbolsonaro) 4 de febrero de 2019
Neves y Sarney Neves fue el presidente elegido en 1985 tras 21 años de régimen militar. Estaba previsto que asumiera el 15 de marzo, pero en la madrugada de ese día debió ser intervenido de urgencia por una supuesta inflamación de un divertículo. Las complicaciones derivadas de esa operación no cesaron a lo largo de casi 40 días en los que el presidente electo debió ir al quirófano otras seis veces. A pesar de la gravedad del cuadro los partes eran siempre optimistas.
El paciente estaba en condiciones "excelentes" o su estado era "satisfactorio", su evolución parecía siempre "normal" o "buena" y todas las dificultades eran colocadas dentro del rango de lo esperable para un cuadro de ese tipo. Neves tuvo neumonía, hemorragia y oclusión intestinal, insuficiencia renal, cardíaca, pulmonar. Agonizó conectado a aparatos. El 21 de abril se declaró su fallecimiento. El vicepresidente y presidente interino, José Sarney, gobernó todo el período. Con Bolsonaro, los partes sucintos de los médicos y el voluntarismo de su entorno evocan -quizás injustamente- aquel proceso que quedó grabado en la memoria brasileña. El actual presidente fue objeto de un atentado a puñaladas en el abdomen cuando hacía campaña en septiembre de 2018. El ataque obligó a realizarle dos operaciones de emergencia que derivaron en la colocación de una bolsa de colostomía. Después, Bolsonaro ganó las elecciones y asumió la presidencia, pero en menos de un mes debió ser internado para una tercera intervención.
Esta vez los médicos debían reconstruirle el intestino y retirarle la bolsa. Lo hicieron el lunes 28 de enero "con éxito", según los asesores de presidencia. La operación duró nueve horas, aunque los médicos dijeron que fueron siete. Hoy, cuando había que justificar las complicaciones que está sufriendo el paciente, el cirujano Antonio Macedo habló de una operación de nueve horas. Lo cierto es que a esta altura el equipo que lo intervino esperaba que Bolsonaro esté comiendo por boca y recibiendo a su gabinete en una sala del hospital. Pero no es así. "En unos días más él podrá recibir a cuantos ministros quiera, pero ahora es un poco pronto", admitió el doctor y dijo que para el alta habrá que esperar "un poco más".