Circular por las aceras de Pamplona, una aventura

Luciano Sánchez González

Publicado el 15/03/2026 a las 08:22

Uno de los temas que sale más frecuentemente en las conversaciones en Pamplona, en especial los días de lluvia, es la aventura de circular con normalidad por las aceras. Me refiero al encharcamiento que se produce, que hace que tengamos que ir pendientes de no pisar los charcos que se forman (algunos duran varios días después de que cesen las lluvias, como por ejemplo en Fuente del Hierro).

Por no referirme a las baldosas sueltas, que no son ni una ni dos, y que si las pisas sale un surtidor de agua que te puede llegar a las pantorrillas. Y todo esto, con cuidado de que un ciclista o patinista no te lleve por delante. No es raro ver lo que un poeta español contemplaba en Inglaterra: “Por la acera se desliza la pérfida bicicleta”. Nada tengo en contra de las bicis; es más, me encantan. Pero la concurrencia de bicis, charcos y baldosas sueltas hacen que salir a caminar por las aceras con lluvia, en Pamplona, sea una auténtica aventura.

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