Inquietudes de Claudia
Publicado el 18/03/2024 a las 07:16
¿De qué puedo quejarme yo? - me cuenta Claudia desde la capital -. De nada. Tengo dos brazos, tengo dos piernas, dos ojos en la cara, un gimnasio cercano a mi habitación alquilada con internet para ver Netflix, elegir entre sus conflictos arrojadizos y acunar sus fantasmas. Tengo un puesto de trabajo en Amazon, un título universitario en Humanidades, una juventud, una esperanza. Esta vez no me quejo, Javier. Aunque me gustaría contar con tiempo y prepararme para Correos o para secretaria. En esta pantanosa selva laboral en que nos desenvolvemos las oposiciones para Educación ni me las planteo. Soy, sí, una millonésima parte de esta marea que baja al metro sobre las siete de la mañana, monta en trenes llenos de sueños mañaneros, ovillos sueltos de incontables madejas. Y tengo un Google que me lo cuenta todo. Todo. Desde esta capital también puedo escribir mis más sinceros pensamientos esta noche. A veces, sí, entrando en la individualidad donde Google no entra y la inteligencia artificial acecha. En esas categorías de lo sensible hay cosas que me inquietan. Y son las mismas que escuché a la protagonista en una secuencia cinematográfica , y que parecen eternas: “Tengo miedo a estar sola. Tengo miedo a dar con el hombre equivocado. Tengo miedo a no tener una casa donde vivir”. Y si la empresa hace regulación de empleo y me quedo fuera, quizás sea al pueblo y al hogar materno donde me vuelva. Y allí encontrar esa soledad que necesito para escribir, como tú me aconsejas, antes de opositar para Correos si no gano el Planeta.
Javier Quintano Ibarrondo