¿Para cuándo la paz?

María Pilar Ripa San Miguel

Publicado el 30/10/2023 a las 07:18

Vivimos tiempos convulsos: guerras, dictaduras de un lado y del otro del globo terráqueo, odios, avaricias que acaban en asesinatos, terrorismo, explotación del otro y del planeta en general, una violencia inusitada por doquier. La paloma de la paz ya no se otea en el horizonte. ¿Se habrá subido en el cohete de los ricos para escapar del planeta? ¡Buena suerte! La va a necesitar. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo el ser humano va a seguir despreciando al que piensa diferente, intentando destruir al que profesa otro credo, al que habla otro idioma, al que tiene otra tendencia sexual, al que tiene otros gustos o desea cosas diferentes para los suyos?

¿Por qué no somos capaces de dar sin recibir nada a cambio? ¿De hacer el bien sin mirar a quién? ¿De vivir y dejar vivir? ¿De desear para los demás lo mismo que queremos para nosotros? ¿De ponernos en la piel del otro? Cuando veo las pateras que llegan a Canarias o Lampedusa o a los sudamericanos intentando atravesar la verja que conduce a Estados Unidos se me encoje el corazón pensando en qué hubiera hecho yo en su situación. ¿Cómo estarán sus familias, sobre todo sus madres, cuando los ven partir y no saben si volverán a verlos algún día o si en el peor/mejor de los casos si mueren el camino repatriarán sus cuerpos para que puedan darles sepultura junto a los suyos?

Entiendo que no se puede acoger a todos en óptimas condiciones. Pero algo habrá que hacer. ¡Busquen soluciones! ¡No cobran precisamente poco!

Cuando una tiene la oportunidad de viajar en avión y mira desde arriba y ve una ciudad y sus habitantes que parecen hormigas no puede dejar de pensar: “¿Por qué?” ¿Por qué en ese mundo tan minúsculo impera el odio en lugar del amor, el egoísmo en lugar de la generosidad? ¿Cómo es posible tanta destrucción en un mundo que lo tiene todo para ser feliz: mares, ríos, lagos, montañas impresionantes, una naturaleza exuberante, desiertos, un cielo maravilloso, unas gentes -que son lo mejor- que saben acoger y amar, reír y cantar?

Qué bonito sería que aprendiéramos a tender puentes en todas las facetas de la vida en lugar de buscar culpables o imponer sanciones. El diálogo a veces es difícil, imposible con determinadas personas, lo acepto. Pero si cada uno de nosotros se esfuerza por sonreír cada día, por poner buena cara, por ser pacientes y escuchar las razones de los demás, por no gritar ni utilizar la violencia, por ser amables con los otros y no sentirnos heridos a las primera de cambio. Entonces, sólo entonces, habremos comenzado a crear un clima -un microclima- si quieren, de alegría a nuestro alrededor. Que puede ir extendiéndose hasta hacer un mundo mejor, un mundo feliz, donde el sol sea para todos y la tierra también. ¿No te sientes concernido a mejorar nuestro planeta? Está en nuestra manos ¡Busquemos la paz!

María Pilar Ripa San Miguel

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