Otra vez en Járkov
Publicado el 09/10/2023 a las 07:16
Entre el cúmulo de horrendas imágenes que llegan desde la guerra, una captó mi atención especialmente. Tras cinco meses de conflicto en Ucrania, los medios publicaron la fotografía de un muchacho abatido por un misil ruso en Járkov, yaciendo sobre el suelo y acompañado por su padre que se resistía a abandonarlo. En el momento de la infamia, el muchacho contaba con 13 años. De nuevo, la ciudad ucraniana de Járkov ha vuelto a convertirse estos días en escenario de la barbarie que destila la contienda. Como en la citada ocasión, otro misil ha alcanzado a la población civil dejando como resultado varias decenas de heridos y dos fallecidos: un niño de 10 años y su abuela. La población, que se encuentra a pocos kilómetros de la frontera con Rusia, es blanco fácil para los invasores que, sin reparar en las terribles consecuencias que provocan, acribillan sin piedad la zona. Que las guerras generan multitud de muertes de inocentes es una evidencia que se repite una y otra vez por cualquier lugar del planeta; que, además de miseria, desolación y crueldad, producen cuantiosos beneficios económicos a magnates que las contemplan desde la distancia es otra; de lo contrario no tendrían razón de ser. Las lamentaciones no son suficientes, maldecir a estos criminales tampoco. Me temo que solo queda confiar en la diplomacia y esperar que la cordura, si es que queda algún resquicio de ella, vaya asentándose en los despachos donde se acuerda nuestro devenir.
Ignacio Azparren