Deficiencias en la UCI Pediátrica del hospital
Publicado el 08/11/2022 a las 07:13
Con la cabeza fría, ánimo constructivo y la tranquilidad de tener por fin en casa a nuestra pequeña gran luchadora de 2 meses, hoy nos gustaría poner el foco en las importantes deficiencias que hemos “disfrutado” estos días en la UCI Pediátrica del HUN. Durante el ingreso nos hemos dado un bofetón de realidad al comprobar directamente que, la bien considerada sanidad navarra, vuelve a quedarse lejos de la calidad esperada. Porque estar 24 horas al día viendo luchar a tu pequeña entra dentro del guion, pero no que la máquina del respirador esté pitando sin parar porque su máscara esté rajada y el oxígeno fuge. Y lo peor, que esa máscara no pueda ser sustituida porque no hay más disponibles. Por no hablar del constante chorro de aire frío que sufren los pequeños y sus acompañantes debido a un sistema de ventilación desajustado, una de las causas de la próxima mudanza de la UCI (la quinta en 15 años). Qué decir de su estructura prefabricada donde 4 de las 6 camas no disponen de un box que garantice la intimidad y privacidad de los menores y sus familias. En su lugar, un espacio en abierto con unos simples biombos trata sin éxito de ocultar que un niño vea cómo su compañero de enfrente llora porque le van a coger una vía o cómo unos padres se derrumban porque van a intubar a su pequeño. Incluso situaciones con peor final que los niños ven en primera fila y sin filtros con los consecuentes efectos negativos para los menores. Hablamos también de la falta de luz solar en ese habitáculo, “¿es de día o de noche?”, preguntaba un pequeño absolutamente desubicado al no tener referencias visuales. Terminamos señalando la falta de espacios destinados a los padres. El simple hecho de que no haya un baño dentro lo resume todo. Para llegar a él es imprescindible avisar y salir acompañado por el personal, además de tener que llamar por teléfono para volver a entrar porque no existe ni un simple timbre. Por todo ello, nos gustaría poner en valor y agradecer públicamente el trabajo del personal altamente cualificado, humano y cercano de la UCI Pediátrica que a diario hace malabares para tapar las vergonzosas deficiencias de una unidad tan especializada. Porque la UCI Pediátrica referente para Navarra no debería estar desde 2007 en una ubicación “permanentemente provisional”. Hacemos un llamamiento claro y directo a los responsables de la gestión presupuestaria. Necesitamos, todos, una UCI Pediátrica definitiva y de calidad.
María Cía y Carlos Jericó, padres de paciente en UCI Pediátrica