¿Todo va bien?
Publicado el 09/10/2022 a las 08:20
Este periódico me invitó el pasado martes a un desayuno empresarial en el Hotel Tres Reyes con la presidenta de Navarra. Como vivo en el centro, y acostumbro a hacer, fui caminando desde mi casa hasta el inicio del parque de la Taconera. La mañana, de este veranillo de San Miguel que estamos viviendo, estaba radiante.
En la mesa que me asignaron me tocó al lado una amiga del tuiter, de cuando en tuiter todos éramos amigos, que no sé cuántos años después, por fin, nos desvirtualizábamos. Hablamos unos instantes de lo que todos los empresarios y autónomos hablamos hoy: del precio del diésel, de los altos impuestos, de la intromisión del poder en nuestras vidas, de la asfixiante liquidez del mes de septiembre... Y empezó a hablar la presidenta. 24 minutos de discurso en el que todo, todo, todo iba bien gracias a las ayudas, cientos de ayudas, miles de ayudas, infinitas ayudas, que el Gobierno estaba dando. Todo bien. Todo. Después, 36 minutos de coloquio en el que nos dejó claro que habría más ayudas, para que las cosas fueran aún mejor. Ayudas que evidentemente salen y saldrán de las carteras de muchos de los allí presentes. Y nos dijo, sin anestesia, que si no nos gustaba que nos metiera la mano en la cartera, éramos unos insolidarios antisistema o vecinos de comunidades populistas que no quiso nombrar. Todo va bien. E irá mejor. Al terminar el acto, yo me volví a casa por el mismo camino. La mañana seguía espléndida. Me encontré con dos amigos, que me hablaron de lo mismo: del precio del gas, de las malas comunicaciones, de pagar las facturas a fin de mes, del tipo de interés de la hipoteca... Durante 60 minutos me había parecido vivir en otra Comunidad, pero la calle me devolvió a la realidad.
La presidenta se subió a nuestro Ford oscuro de cristales más oscuros y seguro que desde allí, todo lo vio bien. Y el futuro mejor. Pero no, señora presidenta, lo único que aquella mañana en aquel salón del Tres Reyes estaba bien era el café que nos sirvió el hotel. Quizá debería probar a ir andando a trabajar. Dicen que, al menos hasta después del Pilar, seguiremos teniendo mañanas espléndidas.
Carlos Andreu Pintado