Cazadores

Enrique Iriso Lerga

Publicado el 22/08/2022 a las 08:29

Se ha publicado en el BON la OF 166 E/2022, de 19 de julio, de la consejera de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, por la que se aprueba la disposición general de vedas de caza para la temporada 2022-2023 en la Comunidad foral. En la citada OF se hace mención de las zonas, días, horarios, periodos hábiles, cupos o modalidades de caza (aguardos, recechos, batidas, monterías, en mano, en espera, al salto, perros con campanilla tradicional, puestos autorizados…) para las distintas especies cinegéticas. Así pues, la temporada se ha iniciado el 15 de agosto, autorizándose en primer lugar la caza del jabalí, corzo, codorniz o conejo. La actividad venatoria está reglamentada, la vigilancia establecida, las vedas programadas y el impulso cazador , limitado a una serie de días hábiles.

Para los cazadores madrugar no es un sacrificio, ni las nieblas mañaneras un obstáculo, ni el frío, la lluvia o el calor un impedimento. Mientras cazan no les duelen los pies, ni sienten fatiga. Se levantan temprano. Cogen la escopeta, el morral y la cartuchera abrochada a la cintura. Toman un café. Algunos almuerzan en la posada. Se introducen en el bosque o en el campo, acompañados por perros fieles, expertos en estos trances. Rivalizan por ser los mejores en el tiro, en la astucia, en la rapidez de movimientos. Lo cuentan todo. Presumen de sus capturas.

El arma y el perro, correctamente adiestrado, configuran el capital del cazador. Un perro laborioso es fundamental para cobrar las piezas, sacar los pájaros y los animales, seguir el rastro, olisquear los vientos. Los buenos cazadores afinan los tiros. Cazan sin distracción alguna. Los cinco sentidos son precisos. En la época otoñal esperan en las palomeras la pasa de los bandos de palomas zuritas de plumaje gris azulado o de zorzales (común, charlo, real y alirrojo) de tamaño pequeño, color ocre-rojizo . Los puestos de paloma y las txozas están camufladas en la espesura del bosque. El cobertizo, junto al árbol de mayor envergadura, se construye con ramas y tiene las consabidas troneras para ejercitar el tiro y dar en el blanco. Un “txocero” ejerce la función desde el mirador. Menea los hilos, los cimbeles, resortes hechos con dos palos en cruz, cuyo movimiento provoca el aleteo violento de la paloma casera (paloma ciega), colocada con las patas atadas en la punta de la balanza. El bando se orienta hacia la zona de la choza en busca de descanso. Ese es el momento de sacar el arma y de abatir a los pájaros.

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